Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
¡Dos años después! Jesús Alexis González

El 12 de junio 2012, la denominada Revolución Bolivariana presentó un Programa de Gobierno en aras de “darle rostro y sentido a la Patria Socialista”, el cual se dio a conocer como la Propuesta del Comandante Chávez para la Gestión Bolivariana 2013-2019; siendo adoptado posteriormente por el presente Gobierno como su Plan de Desarrollo Económico y Social, enfatizando en el manejo soberano del ingreso nacional para emplearlo en los objetivos socialistas al margen de un concreto modelo económico, entendido como un proceso impulsado por el Gobierno en función de organizar la economía sustentado en un juicio de valor sobre el país que se puede desear (cuál debe ser, qué debe hacerse) para lo cual se formulan políticas económicas que han de reflejar hipótesis basadas en ideas, una finalidad, un diagnóstico de la realidad y con estrategias para alcanzar ese país que se aspira.

Dos años después, se estima para este 2014 una contracción económica (caída del PIB) no menor al 1,5%, siendo que según cifras del BCV durante el I trimestre de este año ya la economía experimentó una contracción cercana al 4% (en ese mismo lapso la industria manufacturera reflejó una capacidad ociosa superior al 52%); lo cual facilita inferir que la inflación al final del año pudiera superar el 80%, la escasez podría situarse por encima del 35% (en abril superó el 30% en alimentos básicos) y el desabastecimiento estaría cercano al 33%. Tal lúgubre panorama, se vuelve más crítico si ponderamos ciertas estimaciones que visualizan que durante el 2014 el servicio de la deuda externa consumirá el 25% del ingreso nacional por concepto de exportaciones petroleras (las no petroleras como el hierro, aluminio, acero y manufacturas son de poca importancia fiscal y mantendrán su tendencia decreciente), situación que por otra parte hará difícil cancelar la deuda con el sector privado superior a los US$ 13.500 millones. A tal escenario de dificultades, ha de añadirse, por un lado, que PDVSA mantiene una deuda (¿?) con el BCV superior a los 475 millardos de bolívares (recientemente emitió deuda por US$ 9.500 millones); mientras que por otro lado resulta preocupante que durante 2013 América Latina captó inversiones extranjeras por un monto superior a los US$ 130.000 millones, en los cuales Venezuela participó con US$ 3.700 millones (2,8% del total); con el agravante que en dicho monto no hubo inversiones de capital ya que más de la mitad correspondió a reinversiones de utilidades (en áreas no medulares) ante la imposibilidad de repatriarlas, y el resto a préstamos con las casas matrices.

En concordancia con lo expuesto, ha de suponerse que en 2014 se profundizarán los desequilibrios macroeconómicos y se ampliará la órbita de los controles de precios en especial sobre los bienes y servicios de consumo masivo, en aras de desviar la atención en relación a la crisis económica de fondo; de igual modo se continuará atizando en mayor proporción el Sicad II como herramienta compensatoria del desequilibrio fiscal (por la vía del ingreso) a la luz de la mayor cantidad de bolívares que potencialmente recibirá PDVSA (devaluación encubierta), lo cual no impedirá que el Gobierno siga imprimiendo dinero exacerbadamente ante el impacto de la escasez de divisas y de la “necesidad política” por mantener la tendencia creciente del gasto público, que ya en los 4 primeros meses del 2014 la liquidez monetaria creció en un 12% por un total de 227,6 millardos de bolívares (65% superior al mismo lapso 2013). Esta perversa modalidad, de emitir dinero inorgánico con la sola finalidad de aumentar el gasto público, presionará aún más sobre indeseable inflación induciendo al propio tiempo una pérdida del poder adquisitivo del venezolano superior al 14% en 2014, propiciando obviamente una caída en el nivel de vida por la vía del ingreso (pobreza en marcha) para una estratificación socioeconómica del consumidor que en la actualidad refleja, según Datanálisis, un 2,2 en los estratos A y B; un 18,1% en el estrato C; un 36,3% en el estrato D y un 43,4% en el estrato E.

Desde un ángulo complementario, debemos mencionar que la inflación general 2013 se situó en 56,2% (sin incluir la reprimida y la suprimida), mientras que la de alimentos superó el 75%; siendo que entre abril 2013 y abril 2014 la inflación acumulada fue de 61,3% (5,7% en abril). Como un dato elocuente, vale resaltar que esta tasa venezolana fue superlativamente superior a la de Ecuador (2,7%), a la de Brasil (5,9%), a la de Bolivia (6,48%), a la de Uruguay (8,5%) y a la de Argentina (28,4%).

A manera de reflexión final, nos permitimos mencionar que compartimos la opinión formulada por la “Terca Economía” al momento de instalarse el esperado dialogo económico (¿?), en cuanto a que en esta materia no habrá ni corrección ni rectificación, salvo que las fuerzas del mercado dentro del circuito económico presionen en contrario.}

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ
Jagp611@gmail.com