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Economía 2014: una visión ceteris paribus. Jesus Alexis González

En este artículo (último del 2013) hemos supuesto que el Gobierno durante el 2014 aumentará su participación activa y directa en la economía, ahora bajo el prisma de una “Ley de la República” denominada Plan de Desarrollo Económico y Social 2013-2019, orientado especialmente a demoler la economía de mercado e instaurar (anticonstitucionalmente) un Estado Comunal.

Tal aspiración presentada sutilmente como Plan de la Patria se convertirá en el condicionante del comportamiento de las variables económicas, razón por la cual la asumimos como un hecho ceteris paribus (inalterable y no objeto del presente trabajo) y a partir de tal enfoque desarrollamos un esfuerzo académico para visualizar (inferir) como marchará nuestra economía en un marco de mayores controles y regulaciones a la luz de un radicalismo ideológico que pretenderá poner en práctica un modelo socialista de producción que indefectiblemente tendría que transitar por la reducción de la estructura industrial y manufacturera bajo la tutela del sector privado, bien por la vía totalitaria o bien por la vía de la desesperanza empresarial ante la percepción de un recrudecimiento de la intervención gubernamental y de una reducción de las expectativas para invertir, que consolidará la política de importaciones como estrategia contra la inflación que implícitamente retrasará la necesaria devaluación para corregir la depreciación del bolívar, e intentando en simultáneo sostener el consumo ( su piedra angular en materia electoral) que sin duda se revertirá en una mayor dependencia con relación al sector petrolero y en una ampliación del Estado importador facilitado en lo adelante por la reciente creación del Centro Nacional de Comercio Exterior y de la Corporación Venezolana de Comercio Exterior (Venecom), entes que están facultados para canalizar los requerimientos de bienes del sector privado (incluida su comercialización) con el consecuente costo de oportunidad que representa para el Gobierno renunciar a las actividades que les son propias y obligantes para propiciar la suprema felicidad del pueblo (salud, educación, seguridad, agroindustria, infraestructura, control de la inflación, empleo decente, vivienda digna, etc).

En presencia de tal escenario se hará necesario magnificar el “Decreto” sobre control “artificial” de la inflación mediante una congelación y regulación de precios (aromatizado como “precio justo”) que generará obvio efecto negativo sobre la oferta, induciendo un crecimiento económico 2014 no mayor al 2% que se observará en mayor escasez, desabastecimiento y en un represamiento de la inflación que irreversiblemente saldrá a flote a muy corto plazo, complementándose con la potencial aparición de un mercado paralelo de bienes (y formas condicionadas de oferta) en aras de soslayar las dificultades que emergerán cuando el margen de ganancia “oficial” no permita a las empresas cubrir sus gastos y costos afectando su rentabilidad, induciendo descapitalización y potencial salida del mercado; todo lo cual pondrá fin al populismo de la ilusión de los precios bajos y un retorno al salario real negativo, y con ello un descontento social que hará “entender” que debe prestarse mayor atención a la causa que al efecto que para el caso venezolano son notorias dichas causas: inflación, sobrevaluación de la moneda, creación de dinero inorgánico, gasto público esencialmente populista y una corrupción que absorbe un alto porcentaje del Presupuesto Nacional, distorsionando la apreciación sobre la economía real habida cuenta de un elevado flujo monetario que no se integra al circuito económico nacional al desviarse hacia el sistema financiero internacional, lo cual explica en mucho una percepción del venezolano; cómo con tantos ingresos hemos alcanzado tan poco bienestar.

A tenor de lo expuesto, y de mantener el Gobierno su pretenciosa intención de desaparecer el capitalismo (ceteris paribus) en lugar de intentar corregir los fallos del mercado, hasta  aspirar asumir (presumir) directamente el ¿Qué producir? ¿Cómo producirlo? ¿Quién ha de producir? y ¿Cuánto debe producirse?; el venidero 2014 podría mostrar:

(1) inflación anualizada superior al 50%;

(2) déficit fiscal cercano al 16% del PIB;

(3) devaluación de al menos 60%;

(4) caída del PIB hasta probables valores negativos;

(5) escasez por encima del 23%;

(6) aumento de la liquidez monetaria en más de un 70%;

(7) inestabilidad en las reservas internacionales;

(8) disminución del consumo privado;

(9) férreo control de cambio; y

(10) malestar socio-económico generalizado.

Al margen de esta visualización (que fácilmente puede variar con voluntad política en democracia), aprovechamos para desear una feliz Navidad y sobrada inteligencia para enfrentar los retos del 2014.

JESUS ALEXIS GONZÁLEZ