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Economía y Política 2013. Orlando Ochoa

El hábito de extender el margen de “manejo político” más allá de la sensatez económica está arraigado

Durante las tres últimas décadas en América Latina, cambios políticos importantes fueron promovidos luego de fracasos económicos y sus consecuencias sociales. De las siete economías más grandes, cinco cuentan ahora con buena salud económica (Brasil, México, Colombia, Chile y Perú) y dos tienen serios desbalances económicos encubiertos por controles y políticas insostenibles (Argentina y Venezuela). Nuestro país ha disfrutado de altos precios petroleros y mayor capacidad de endeudamiento. Esta situación muy ventajosa no sirvió para reducir la inflación anual a un dígito bajo (2-4%) ni para disponer de un régimen cambiario estable con libre convertibilidad. Ciertamente, el suministro público de bienes subsidiados y los precios de alimentos controlados y otras misiones sociales, mejoraron las condiciones de vida de grandes segmentos empobrecidos.

El problema de fondo es que el gasto social sin bases de estabilidad económica y con precios en alza, no les proveyó a los más pobres los empleos productivos necesarios, ni las viviendas y servicios públicos que los sacaran definitivamente de las condiciones estructurales de pobreza. El gasto fiscal, la expansión monetaria, la absorción fiscal del flujo de caja de Pdvsa y el masivo endeudamiento público directo e indirecto, han sido tan grandes que los desbalances creados pondrán a prueba la sostenibilidad de lo alcanzado en lo social a partir de 2013. Esto no sucede en Brasil con los logros sociales, porque la base económica creada con el sector privado y el orden fiscal-monetario se cuidó con responsabilidad política e instituciones fortalecidas.

Corregir el rumbo económico del país, alcanzar un nuevo orden fiscal-monetario-cambiario y reorganizar la industria petrolera son puntos centrales que requieren comprensión y consenso en lo político. La trayectoria de las últimas cuatro décadas revela, sin embargo, que no hay conciencia política de la importancia de dar piso económico a los cambios sociales realizados o aspirados. En la Venezuela petrolera el hábito de extender el margen de “manejo político” más allá de la sensatez económica está tan arraigado, que incluso ahora con serias dificultades económicas y severas restricciones financieras en Pdvsa, la capacidad de respuesta adecuada parece mínima.

Twitter: @orlandoochoa

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Fuente: El Universal