Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Ecuador: El control del bolsillo. Gabriela Calderón de Burgos

El 31 de Julio de este año Milton Friedman, Premio Nobel de Economía, hubiera cumplido 100 años. Esta semana, mientras se discutía el escándalo de la falsificación de firmas para la inscripción de partidos políticos, la incautación de bienes de la revista Vanguardia, y mientras la Asamblea aprobaba una ley que le da un inmenso poder discrecional a las autoridades sobre la propiedad privada, recordé una de las principales enseñanzas de Friedman: difícilmente podrán existir la libertad política y las libertades civiles sin libertad económica.

A diferencia de lo que Naomi Klein y otros han dicho, Friedman consideraba que estos tres tipos de libertades eran deseables.1 Él creía que las dictaduras eran malas y, por ejemplo, predijo que la libertad económica conduciría a la libertad política en el caso de Chile. Por otro lado, creía que era posible que una sociedad con un Estado de Derecho sólido pueda gozar de libertad económica y libertades civiles (de expresión y asociación, por ejemplo) sin tener libertad política (elecciones para designar a sus gobernantes). Como ejemplo de esto Friedman siempre mencionaba a Hong Kong, país que pasó de ser una colonia inglesa pobre a ser uno de los países más ricos del mundo, teniendo un alto grado de libertad económica y libertades civiles, pero sin libertad política.

En una entrevista en 2002 Friedman explicó su percepción de la relación entre estas tres libertades:

“se puede tener libertad económica y civil sin tener libertad política, pero me parece dudoso que se pueda tener algún tipo de libertad política efectiva sin tener libertad económica, sin tener alguna fuente independiente de poder en oposición a la autoridad conferida”.2

A medida que el Estado controla cada vez más la actividad económica, va adquiriendo más poder para restringir también las libertades civiles y políticas.

Por ejemplo, las “conquistas laborales” pueden servir para silenciar a quienes incomodan a los gobernantes. Esta semana se incautaron bienes de Vanguardia con el pretexto de varias violaciones al código laboral, como no haber contratado a trabajadores discapacitados, entre otros cargos. Puede ser que Vanguardia haya violado la ley laboral, pero es difícil creer que a todas las empresas se les aplica esta ley con la misma severidad. Simplemente no habrían suficientes policías para montar semejantes operativos.

Otro ejemplo es lo que podría pasar con la Ley para la Defensa de los Derechos Laborales. Esta confiere a las autoridades un inmenso poder discrecional sobre la propiedad privada, pudiendo ejercer jurisdicción coactiva no solamente sobre el deudor principal sino sobre sus herederos y accionistas, e incluso sobre quienes se presume que son testaferros.

Estos son solo dos ejemplos de cómo el control “del bolsillo” puede servir para controlar efectivamente nuestras vidas. El creciente control del Estado ecuatoriano sobre la economía, y la correspondiente pérdida de la libertad económica, ha derivado en la pérdida de libertades civiles y está empezando a mermar libertades políticas.

Ahora, llegamos al desastre ocurrido con las firmas falsificadas en el Consejo Nacional Electoral. ¿Qué clase de libertad política puede haber si este mismo organismo supervisará la campaña electoral y contará los votos? ¿Qué libertad política nos puede asegurar un CNE cuyos vocales todos se deben al oficialismo?

Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 3 de agosto de 2012.

Referencias:

1. Norberg, Johan. “La doctrina Klein: El auge de la polémica del desastre”. ElCato.org. 9 de diciembre de 2008.

2. Entrevista a Milton Friedman. “La libertad económica detrás de las escenas”. ElCato.org. 4 de octubre de 2002.