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El ABC de Gabriel Zuloaga – Propietario del hato El Milagro, intervenido desde el 2004

“Hemos soportado toda clase de amenazas e invasiones a las fincas, y no nos han dejado producir”

La gente del INTI – San Carlos tomaron a la fuerza nuestras instalaciones. Hemos acudido a la Fiscalía, a la Guardia Nacional y a la policía, y todos dicen que no consiguen delito. Nos acusan de “oligarcas”, “explotadores” y que no tenemos derecho a que se nos reconozca absolutamente nada, dice el productor agropecuario.

Por: Macky Arenas

Gabriel Zuloaga tiene 30 años dedicado al Hato El Milagro, un enclave altamente productivo ubicado en el Estado Cojedes, colindando con Guárico. Gabriel es hijo y nieto de dos grandes venezolanos que se llamaron ambos Ricardo Zuloaga. Uno, defendió la Libertad Individual para echar a andar en Venezuela una Economía radicalmente distinta a la que por 52 años destruyó a Cuba y afianzó el comunismo, el mismo que hoy se pretende instaurar en este país a punta de despojos llamados “expropiaciones”. El otro fue capaz de empinarse sobre una Venezuela necesitada para alumbrar a la capital y crear una empresa como La Electricidad de Caracas, la cual generó empleo y abrió la puerta al progreso y bienestar cuando logró que la gente cambiara los mecheros por bombillos. Con el mismo empeño y persistencia, Gabriel defiende hoy el patrimonio familiar junto a obreros, empleados y sus combativas mujeres porque todos sienten el hato igualmente suyo. Estas son sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

“En la finca hay 35 empleados que representan igual número de familias” – Gabriel Zuloaga

¿Cuando comenzó al acoso contra el Hato?

– Tenemos en esto desde el 2004, hemos soportado toda clase de amenazas, incursiones e invasiones a la finca. Básicamente no nos han dejado producir. Tenemos una finca modelo que se fundó en el año 1958 y desde entonces no ha hecho sino mejorar las condiciones de vida de los lugareños. Hemos construido carreteras, levantado escuelas, dotado de viviendas a los obreros. Ahora, con todos estos inconvenientes, es difícil mantener el ritmo.

¿Cuál es la situación que se vive actualmente?

– Lo último ha sido la llegada intempestiva de la gente del INTI-San Carlos, quienes hace poco tomaron a la fuerza nuestras instalaciones. Le llegaron a los obreros quienes, junto a la comunidad, permanecieron allí en defensa del lugar. Se presentaron con un comodato sobre el hato El Milagro, certificado por el Inti, teniendo yo una sentencia a mi favor que anula el procedimiento de “rescate” del hato. El Tribunal Superior Agrario resolvió firme en contra del proceso de intervención que inició el Inti.

¿Y esa sentencia no los frena?

– Si juzgamos por el Hierro que trataron de registrar para marcar nuestro ganado como suyo, sin cumplir los registros de hierros y señales, obviamente no les importa mucho la sentencia. Eso significa literalmente robar nuestro ganado y mandar al matadero toda la producción de 50 años, avasallando también a la comunidad de mercado. Ahí está la sentencia pero no hay quien la ejecute. Quienes deben ejecutarla se justifican diciendo que nadie les ordena acatarla y todo queda así. Se sienten presionados y no saben o no se atreven a actuar. Lo cierto es que el INTI no logró presentar la documentación en el juicio, mientras nosotros llevamos todo cuanto se nos exigió y obtuvimos una decisión del Tribunal Superior Agrario a nuestro favor, pero sin consecuencias que detengan el abuso de que somos objeto.

¿Qué otros intentos anteceden a este procedimiento?

– Hemos sufrido varios conatos de invasión. Lo más reciente fue sacarnos a todos de la propiedad con el expreso objetivo de quedarse con todo, que saliéramos definitivamente de las instalaciones. Enviamos cartas a Juan Carlos Loyo y la gente del Inti cediéndoles un pedazo que ellos decían manteníamos ocioso y por tanto debíamos entregarles. Estamos hablando de unas 8.000 hectáreas.

El productor señala que han tratado muy mal a todo el mundo a lo largo de estas intentonas.

¿A quién le interesa tener 8.000 hectáreas ociosas?

– En absoluto. Pronto se dieron cuenta de que no son terrenos ociosos, sino que permanecen bastante tiempo totalmente inundados lo que hace imposible mantener una cría de ganado allí de manera permanente. Por temporadas mantenemos en la zona una preñez del 97% pero no la podemos usar todo el tiempo, pues necesitamos la parte alta. Hay que tener en cuenta que son tierras que permanecen anegadas y al menos el 70% de la finca queda bajo el agua. En vista de que nada podrían hacer, se le mandó una segunda carta a Loyo cediéndole 1.500 hectáreas de la zona más alta y luego me tomaron otras 1.500 hectáreas de potreros sembrado de pasto. Así, pudimos convivir en sana paz, firmamos unos convenios de buen trato y seguíamos produciendo. Pero hicieron su aparición unos señores de nombre David Arena y Rafael Vera Guillén, quienes han constituido una compañía llamada “Lácteos El Alba” a la cual el Inti le cede todo nuestro hato con sus maquinarias, infraestructura, animales…

¿A cuenta de qué?

– De que somos unos “oligarcas”, “explotadores” y no tenemos derecho a que se nos reconozca absolutamente nada de lo que, desde 1958, nos pertenece de manera legítima y hemos mejorado con nuestra inversión, trabajo y esfuerzo.

En dos platos, se quieren adueñar de las tierras y de todo lo que hay allí…

– Es lo que han venido haciendo de una manera avasallante, con gente armada, agrediendo a los trabajadores, destruyendo, con violencia… La otra vez rompieron un montón de cartelones, se robaron los celulares de los trabajadores que sorprendieron descuidados, ofrecieron de todo a los obreros y jamás les cumplieron. Les hicieron firmar cartas de renuncia asegurándoles que estaban firmando otra cosa. A uno de los muchachos que tiene años trabajando en la finca y que está seriamente enfermo lo tacharon de flojo; a otro señor, ya jubilado y habiéndosele pagado sus prestaciones, va a la finca y lo recibimos para que coma allí con nosotros, pues sencillamente lo botaron; las mujeres, que trabajan medio tiempo para poder ocuparse también de sus hogares, las están obligando a quedarse tiempo completo. Han tratado muy mal a todo el mundo a lo largo de estas intentonas.

Expropiaciones y desempleo

¿Cuántas personas trabajan allí?

– En la finca hay 35 empleados, que representan igual número de familias que dependen de nuestra producción. Mantenemos varias fundaciones. Me he manejado mucho con las mujeres porque son laboriosas y el centro animador de sus familias. Ellas nos ayudan también con las escuelas que hemos creado para sus hijos y los niños de la comunidad. Siento que cuando reforzamos la familia y la escuela se acentúa el arraigo a la tierra. Las familias, para sobrevivir, necesitan más de dos sueldos mínimos por lo que la ayuda que aportan las mujeres, sumado a lo que produce el resto de la familia con actividades como el ordeño, es muy importante pues les permite vivir comodamente. La gente, al poseer una vivienda propia en estas zonas rurales, logra ingresos adicionales con el cultivo en sus conucos. Nuestra gente es bien pagada para la zona y logra prosperar. Y si ellos prosperan, también prosperará la compañía.

¿Cómo se sienten ellos en medio de todas esas vicisitudes por las que están pasando?

– Sobre todo las mujeres han sido muy valientes y han jugado un tremendo papel al enfrentarse a estos elementos armados con pistolas, que han llegado incluso a impedir que saquen a sus hijos del lugar. Las han maltratado. A una de ellas le doblaron el brazo. Es una agresión física contra señoras indefensas que nada han hecho para merecer lo que están viviendo.

Concretamente, ¿quiénes son los que se comportan de esa manera?

– La gente del INTI y Lácteos El Alba que están allá. Destaco que el famoso comodato ni siquiera se ha firmado a nombre de esa compañía sino a nombre de otra. No se cómo se lo trasladan a una segunda. Una más de las arbitrariedades que hemos vivido. Se han llevado hasta las computadoras, los archivos, las facturas y documentos varios en actos que no pueden ser calificados sino de robo.

¿No hay autoridad que le ponga freno a semejante disparate?

– Hemos acudido a la Fiscalía, a la Guardia Nacional y a la Policía. La Fiscalía dice que no consigue delito. La Guardia Nacional aduce que necesita la orden de un superior para actuar, así que lo más que hacen es consignarte la denuncia pues no les queda otro camino que aceptarla como recibida. Son procedimientos que no llegan a ningún lado, tenemos más de diez abiertos. La Policía te da muy buen trato pero de allí no pasa, llegan hasta a aceptar que tenemos razón pero no se mueve una comisión hacia la finca. Dicen que no tienen vehículos, nosotros proponemos trasladarlos y se excusan alegando que necesitan la autorización del general Jefe de la Policía y éste, a su vez, dice que hasta que el Gobernador no lo oficie nada puede hacer.

Un peloteo, pero alguien tiene que aparecer como responsable de lo que ocurre.

– Supongo que será el INTI regional, cuyos representantes han tomado varios hatos –al menos tengo conocimiento de 5 o 6 fincas más- de la región con operativos del mismo corte, el modelo de llegar al estilo Pancho Villa, meter su gente, sacar a dueños legítimos y trabajadores y tomar las propiedades perpetrando en las fincas un gran saqueo con el trillado discurso de ataque a los supuestos explotadores y oligarcas. Pero terminan con todo, sin documento válido alguno. Inventan actas que firman ellos mismos, adjudicándose las propiedades, por la vía de la fuerza, amparados en la impunidad y el desgobierno.

Ahora son ellos los que han pasado a ser oligarcas, pues por lo visto disponen de vidas y haciendas como les viene gana. ¿Han pagado algo por lo que se llevan?

– Es claramente un robo. Miguel Moreno, un abogado de Lácteos El Alba, se burla diciendo que cómo le van a pagar a un Zuloaga, que no pagarán absolutamente nada. En el contrato de comodato no hablan específicamente de pago alguno y tampoco nos han ofrecido ni ha sido parte de ninguna negociación.

¿No están los empleados muy angustiados ante toda esa incertidumbre?

– A ellos los han tratado realmente muy mal. Saben perfectamente que todo será mucho peor si estos personajes se quedan con el hato. Los han hecho firmar cartas de renuncia bajo amenaza, los han cambiado de oficio, los han hecho trabajar tiempos que no les corresponden…

A mayor importación, mayor escasez

¿Hoy por hoy, qué significa el Hato El Milagro y qué se perdería en términos productivos si cae en esas manos?

– Recapitulando, la compañía que representa al hato, en el año 1959 hizo la carretera y los puentes de acceso, no sólo para nosotros sino para toda la comunidad y fincas vecinas. No teníamos ni una cerca, hoy en día tenemos más de 400 kilómetros de cercas; más de 7.000 hectáreas de potreros sembrados; más de seis mil reses. Mantenemos colegios, se han construido 22 casas para los obreros. Una finca modelo que se inunda mucho, con una parte alta que abarca menos del 30% del conjunto. Hemos tenido que edificar varias represas pues no se consigue agua en el subsuelo. Ha sido gratificante para nosotros el apoyo de la comunidad y el trabajo mutuo que hemos sostenido. Un gran beneficio poder contar con ellos y ellos con nosotros.

¿Y la producción?

– Desde hace tres años hemos venido experimentando toda clase de problemas pues nos quitaron buena parte de los potreros altos, donde se termina la preñez. Antes sacábamos al menos 2.000 animales/año fuera del hato, unos a matadero y otros para la ceba. Producíamos cerca de 100 litros de leche diarios y semilla entre 20 y 30 mil kilos de varias especies. Eso nos permitía ofrecer muchos beneficios a los obreros para sus conucos, como disponer de quinchoncho, auyama, patilla para que ellos sacaran sus camioncitos al año como producción doméstica de beneficio personal.

¿Si eso pasa a ser “tierra arrasada”, qué pierde el mercado de consumo?

– Una excelente genética y un cuido considerable de ganado. Ya esto está siendo gravemente afectado por la preñez que merma grandemente, la cantidad de becerros nacidos no tatuados, no vacunados que hace aumentar significativamente la mortandad. Para mantener niveles aceptables de preñez (por arriba del 70%) y mortandad (por debajo del 5%) se necesita de cuido, veterinarios, obreros con experiencia para ocuparse de eso. Hoy en día no estamos en capacidad de prestar los servicios sanitarios requeridos, sobre todo en épocas de aparición de la monta controlada, son 15 o 20 becerros diarios que demandan atención. Estas carreras incrementarán notablemente los abortos y reducen nuestra eficiencia.