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El aro y la trama

Diario El Universal 13/04/08

Por: Emeterio Gómez

El nombre completo del libro es El aro y la trama. Episteme, Modernidad y Pueblo. Un subtítulo que precisa los tres componentes del texto. Episteme, que en griego es algo así como el conjunto de conocimientos con los que una clase social sintetiza su visión de sí misma y del mundo. Un libro que ayuda a entender las raíces mas profundas de la Episteme Burguesa, la de la Modernidad, la que impusieron los empresarios e intelectuales que parieron la sociedad capitalista.

Pero, sin duda, el gran aporte de esta obra atañe al tercer componente del subtitulo: el Pueblo. La ideología burguesa vista desde la perspectiva de los pobres, el esfuerzo por crear una episteme de las clases populares ¡¡una visión del mundo construida desde el barrio!! El autor, Alejandro Moreno, sacerdote salesiano, es un formidable intelectual ¡¡que vive con los excluidos!! A él queremos agradecerle su inmenso aporte a la construcción de ese nuevo enfoque. Que tal vez pudiera no ser la Episteme estrictamente popular que él propone, sino una en la cual se sinteticen los anhelos del pueblo ¡¡y las incipientes tendencias que desde el propio capitalismo apuntan hacia la Responsabilidad Moral de la Empresa!!

Alejandro es magistral al bosquejar cómo la Episteme Burguesa se forjó en las entrañas del feudalismo. Cómo en el siglo XI, mucho antes que Santo Tomás sintetizase a Aristóteles con el Cristianismo, ya había empezado a generarse el enfoque que desplazaría a esa síntesis. No sólo porque se trataba de un formato superior al de aquellos dos grandes pensadores, sino porque era la episteme de la clase burguesa en vertiginoso ascenso, la que muy pronto le arrebataría el poder a la aristocracia feudal.

Fue la poderosa filosofía centrada en la libertad individual y, sobre todo, en la acción consciente ¡¡en la capacidad del hombre para crear la realidad!! Un paradigma fundado, no en el conocimiento ni en la contemplación del ser –como en la episteme griega–, sino en la praxis, en la acción humana y en su capacidad para crear la realidad. Una cosmovisión fascinante que se plasmó en dos nombres: Ockham y Eckhart, un franciscano y un dominicano, dos mentes que a principios del siglo XIV –apenas fallecido Santo Tomas– ya habían plasmado lo esencial de lo que mucho mas tarde sería la Episteme Moderna, aquella con la que Lutero y Descartes crearon el Capitalismo.

Pero –junto al sincero reconocimiento para Alejandro– tal vez quepan dos pequeñas diferencias que podrían abrirle paso a la discusión fructífera, a la construcción de una Episteme en la que –como ya dijimos– se sinteticen las aspiraciones legitimas ¡¡e ineludibles!! del pueblo y las poderosas fuerzas espirituales que desde el capitalismo apuntan hacia la Ética Empresarial.

La primera de esas dos diferencias –que ya asomamos– es que tal vez el triunfo de la episteme moderna sobre la antigua, no se produjo sólo por el ascenso de la burguesía, sino por la profunda debilidad del pensamiento de Aristóteles y de Santo Tomás ¡¡por su incapacidad para asumir la libertad individual y la acción consciente del hombre!! La segunda deferencia, es que no porque una filosofía esté centrada en el Individuo se pierde la posibilidad de pensar al colectivo y a la comunidad. Todo lo contrario, es desde el espíritu individual y la Existencia –y no desde las abstracciones racionales, no desde los Universales– como se puede avanzar hoy hacia una sociedad mejor. Más aún después que todas las variantes del socialismo y todas las terceras vías han mostrado su más radical inviabilidad.

emeteriog@cantv.net