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“El bolivarianismo de Chávez huele a dictadura”

EL NACIONAL – Sábado
02 de Junio de 2007
Escenas
ALBINSON LINARES
allinares@el-nacional.com

LIBROS El ensayista argentino visitó el país para presentar su más reciente obra.

José Ignacio García Hamilton presentó Por qué crecen los países, libro en el que recoge reflexiones teóricas sobre el desarrollo de los modelos políticos imperantes en el continente. Militarismo, patrimonialismo y el auge de los gobiernos populistas preocupan al investigador.

La escena parecía sacada del ingenio de Cortázar. Como en “Casa tomada”, su célebre cuento, periodista y escritor se fueron mudando por diversas estancias del hotel Tamanaco. Primero del lobby, luego del interior del restaurant y finalmente de una mesa junto a la piscina. Sudorosos y enormes, dos empleados ataviados de traje oscuro, le comunicaron a la pareja que no se podían realizar entrevistas en los espacios del hotel sin el debido permiso: “O sea que ustedes me están diciendo que puedo vivir en el hotel, pero no puedo hablar. No puedo recibir a la prensa acá. Es increíble, ni siquiera en la Alemania comunista me había pasado algo así”, comentaba desolado el autor.

Invitado por el Cedice y la Cámara de Comercio, el historiador Ignacio García Hamilton visitó Venezuela para presentar Por qué crecen los países, libro recientemente publicado por la editorial Suramericana.

En medio del estático tráfico caraqueño el escritor, finalmente, habla del ensayo: “Luego de estudiar casos como la Grecia clásica, la Roma Imperial, Inglaterra y los Estados Unidos, encontré que para que haya crecimiento a largo plazo es necesario que existan gobiernos limitados.

Deben respetar la vida, los derechos y las propiedades de los habitantes, solamente así se crea un clima apto para el trabajo, el ahorro y la inversión”.

–Entonces, ¿por qué no crecen nuestros países?

–Porque nosotros creemos que los países crecen con gobiernos fuertes como las dictaduras y con caudillos. En realidad, hubo dictaduras que tuvieron crecimientos económicos como el nazismo en Alemania que terminó

en la catástrofe. Los soviéticos también tuvieron crecimiento, pero implosionaron porque hace falta libertad para que haya ciencia, tecnología y para que se renueve. Si no hay libertad el crecimiento se detiene porque alcanza un techo.

Vicios del patrimonialismo –¿Cuál fue el criterio de la investigación histórica para el ensayo?

–Estudié nuestros gobiernos rentísticos, como los de países con grandes recursos como Venezuela y Argentina.

Al final ambos se “latinoamericanizaron” en el mal sentido, porque ahora tenemos gobiernos populistas. El populismo es la forma moderna del patrimonialismo que es la concentración del poder político, económico, militar y, a veces, hasta religioso en las mismas manos.

–¿Qué raíces históricas consiguió de estos vicios?

–Durante la colonia los gobernantes, virreyes y capitanes generales van a tener un poder mayor al que tenían los monarcas en España. No tienen límites porque no había señores feudales ni cortes.

Entonces todas las tierras, las riquezas del subsuelo y la mano de obra para explotar las tierras pertenecían al Estado.

–Pero todo eso cambia cuando Bolívar consigue la independencia, ¿no?

–Bolívar fue un libertador porque rompió el vínculo colonial con España y después fue un dictador. Siempre propuso un sistema con presidente vitalicio desde la convención de Angostura, pero los convencionales no lo aceptaron. En la convención de Cúcuta, propone lo mismo y los convencionales no lo aceptan, luego se va a Bolivia y en Chuquisaca dejan que redacte la constitución.

–¿Se refiere a la leyenda negra del Libertador?

–Claro, hay muchas. Como cuando en Bolivia redacta por fin una constitución a su gusto con un presidente vitalicio, una cámara de senadores hereditarios integrada por los generales de la independencia y una cámara de diputados de elección popular que fue su proyecto de siempre.

Es un sistema igual al inglés con la cámara de los Lores, la cámara de los Comunes y un rey, la diferencia es que existe un presidente vitalicio que, por supuesto, era él

–¿Ese episodio aparece en Simón, su biografía del héroe venezolano?

–Aparece con detalle, incluso cuando Santander se queja del procedimiento ilegal y Bolívar le responde desde Pasto: “No será legal pero es popular y por lo tanto propio de una república eminentemente democrática”. Esa frase es el acta de nacimiento del populismo militar latinoamericano.

Los “buenos” gobernantes–¿En el ensayo habla del modelo militar?

–No crecemos porque tenemos constituciones democráticas pero las creencias compartidas de la población, es decir, las ideas, los sentimientos, las valoraciones y los miedos de la sociedad van por otro lado. El principal modelo de esta cultura es el militar o libertador que muere pobre .

Eso se enseña en las escuelas y en todos los ámbitos como un ejemplo, cuando en la realidad ni Bolívar ni el General San Martín, ni O’Higgins murieron pobres. En este siglo ni Trujillo, ni Stroessner, ni Pinochet, ni Perón murieron pobres. Ninguno de los militares que ejercieron el poder político lo hizo, ni Chávez morirá pobre tampoco.

–¿Qué otro modelo analizó?

–El del gaucho o llanero pobre que se hace violento. Es un personaje literario que lo representa Martín Fierro pero en toda Latinoamérica existe. Es un gaucho pacífico que el servicio militar lo lleva a ser violento y asesino. Por eso se va a las tenderías para vivir sin trabajar. Sin embargo, la educación patriótica lo constituye en modelo. Lo he visto en Venezuela cuando el presidente dice que el que tiene hambre tiene derecho a robar o en Argentina cuando se dice que si hay una necesidad hay un derecho. Siempre se está exaltando la ruptura de la ley y es muy difícil tener una sociedad republicana que crezca económicamente con esta cultura.

–¿Habla de la victimización de nuestras sociedades?

–Los líderes crean la idea de que hay una conspiración internacional en contra de nuestros países. Dicen que hay un difuso peligro externo, esa teoría distrae al pueblo y convierte fracasos, como la pobreza en méritos. A la mendicidad en un derecho y a la violencia en un recurso frente a la supuesta injusticia del sistema. Esto anonada la responsabilidad individual y como nación, es decir, nos volvemos pasivos.

–¿Es muy crítico con los gobernantes actuales?

–Por supuesto, allí hablo del gobernante bueno que regala lo ajeno. El gobernante recauda impuestos, la población paga y el presidente lo regala y queda bien. En la cultura protestante el que se hace rico crea una fundación y regala sus bienes, en cambio, en Hispanoamérica yo regalo lo que es del pueblo.

Eso transforma el trabajo en dádiva, instaura esa cultura que degrada al que la recibe y corrompe al que la da.

Porque el que regala lo ajeno generalmente se queda con unos honorarios.

–¿Qué opina del socialismo bolivariano?

–Siempre creí que el bolivarianismo de Chávez huele a dictadura. La gran lección del siglo XX es que nadie debe diseñar sociedades o establecer modelos absolutos desde arriba por mecanismos de ingeniería cultural o política.

Eso es una pretensión utópica que siempre termina en dictaduras.

Claroscuro

el fin de la concesión

· · · “A nivel internacional la no renovación de la licencia se ha visto como un franco ataque a la libertad de expresión, porque disminuye el número de voces. La democracia es la pluralidad de ellas y sólo la gente puede elegir la voz que quiere escuchar. Todo lo que tienda a reducir esas voces, a construir países monocromáticos, se ve negativamente. “Yo no lo entiendo como una defensa del canal RCTV, sino como una defensa del derecho que ellos tienen a elegir. Son ellos los que tienen que decidir no ver el canal o verlo, lo siento como una suerte de Primavera de Praga tropical. Los estudiantes no van a ejercitar el poder porque no son un partido político pero son una levadura, una fuerza viva en toda sociedad. Siempre son el sector más dinámico y más idealista”.

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