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¿El calculo económico del nuevo Socialismo? George Youkhadar Allis

Entrar a dilucidar aspectos tan teóricos y complejos, como el cálculo económico en el marco de una sociedad socialista y en el de una sociedad basada en los principios del capitalismo liberal, representa un reto para nosotros, pues sería el fundamento básico para comprender por qué el sistema capitalista ha sido históricamente más exitoso, que el sistema socialista, más cuando a pesar de la desaparición del bloque socialista soviético y el giro económico de China a un sistema de producción capitalista, a pesar de su pronunciado intervencionismo gubernamental. Nos encontramos hoy día de una manera paradójica y surrealista, en nuestro continente con algunos intentos de volver a revivir viejos y fracasados esquemas de organización social y económica, fundamentados en los anticuados principios del Marxismo, pero disfrazados, por nuevas fraseologías, que han sido climatizadas y adaptadas a la idiosincrasia sociocultural latinoamericana, por una “nueva fauna política de paladines de la justicia social”.

Este juego de palabra y fraseologías de forma abstracta, no son nada nuevos ni originales, sino que sigue el manual marxista de manipulación de los términos; como el de la comunidad de bienes, y socialización de los medios de producción, bajo el mando del Estado regulador y propietario, o las expropiaciones de carácter social. La utilización de éstos términos en forma abstracta, fue brillantemente analizada por Ludwig von Mises, en su obra titulada ¨El Cálculo Económico en el Sistema Socialista.¨

En la citada obra el premio Nobel de economía austriaco, señala que el marxismo siempre tuvo que encontrar una fraseología que disfrazase la esencia del programa económico socialista, para así, poder ocultar el abismo que separa la Democracia del Socialismo. Y encubrir de esta forma sus verdaderas intenciones, de crear un Estado dictatorial y omnipotente, económica, política y culturalmente, sin importa en lo más mínimo qué nombre se da al aparato coercitivo de la comunidad socialista, sea Estado socialista humanitario o el uso del cualquier alusión, que le suene a las masas atractivas y cautivadoras, tales como, el de la voluntad de la sociedad, o el de las mayorías desposeídas, sin dar la menor indicación acerca de cómo la “sociedad” procedería a actuar.

Para Von Mises, la esencia del sistema capitalista se basa en que toda acción humana aparece como el intercambio de una condición por otra, donde el hombre invierte bienes económicos, tiempo y trabajo en condiciones de libertad, en aquello que en determinadas circunstancias le promete un mayor grado de satisfacción, abandonando la bienestar de necesidades menores para satisfacer necesidades más urgentes. Dentro de esta concepción es el hombre como individuo libre y racional el que va a determinar de qué manera va a satisfacer mejor sus necesidades, según el abanico de posibilidades que una sociedad libre le pudiese ofrecer en un momento determinado. En contraposición al cálculo económico en el sistema socialista, en el cual el Estado omnipotente, totalitario y dictatorial es el que va a determinar lo que se va a producir y lo que realmente necesita el hombre para su subsistencia material y su desarrollo cultural y moral.

Es aquí donde éste cálculo asume al colectivo como una gran masa carente de iniciativa propia, tal cual a una multitud de sombíes, que debe dejarse guiar por el gran “Estado benefactor y paternal”. Pues éste sería el que nos indicaría cuales son nuestras verdaderas necesidades e intereses socioeconómicos, anulando así la más elemental condición natural del ser humano, como es la de su condición de individualidad cultural, psicológica y material, sin distingos de raza, religión y cultura.

A caso no fueron estas las políticas que llevaron al fracaso y empobrecimiento colectivo de las sociedades del bloque socialista europeo ungidas de la antigua Unión Soviética, y del resto de sus sobrevivientes Norcoreanos y cubanos entre otros.

Esto nos permite plantearnos una simple interrogante ¿Por qué en la América Latina aún persisten las condiciones para que con “nuevas fraseologías” y discursos refritos, ciertos personajes oscuros de la historia puedan una vez más volver a cautivar a las masas, y lograr así direccionarlas de nuevo al fracaso socioeconómico colectivo de sus propias sociedades?

GEORGE YOUKHADAR ALLIS
El autor es abogado y politólogo y miembro de la Fundación Libertad de Panamá