Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
El cañón del gobiernito. Andrés Volpe
El gobierno es una asociación de hombres
que inflige violencia al resto de nosotros.

Leo Tolstoy.

El gobierno desayuna, almuerza y cena al lado de la violencia.  Eso es dado a que el único propósito del Estado es controlar y monopolizar la violencia para hacerla –si es que existe tal cosa– más o menos oficial. A raíz de este argumento es que se entiende que existen leyes, miles de ellas.

No, ya va: Montañas infinitas de leyes para racionalizar el uso de la violencia y organizarla constituyendo así lo que sería el Estado moderno –aquel que supuestamente es un fin en sí mismo y hasta piensa objetivamente por el resto de nosotros. Idea abominable. De hecho, para sorpresa de muchos, los ciudadanos pagan al Estado para que otras personas –aquellas que se creen el Estado– se dediquen a crear y a aplicar mecanismos y herramientas para que la violencia sea controlada y utilizada solo-cuando-sea-extremadamente-necesaria. Sí, el ciudadano paga monetariamente –y en el caso de muchos venezolanos con la vida– para que el Estado se ponga de pie y nos proteja de nosotros mismos. De nosotros mismos. Eso deja mucho que desear de la naturaleza humana, pero amén. Hay que limpiarle el cañón al gobiernito.

Por supuesto, un gobierno que no pueda desempeñar esta función debería considerarse un fracaso. No obstante, el gobierno del presidente  Nicolás Maduro –que lástima que hay que escribir el cargo con mayúscula como si se lo mereciera– ha perdido el sentido de decencia desde hace mucho tiempo, presumiendo que en algún momento conoció y poseyó tal virtud. Si el gobierno no puede desempeñar la función básica del Estado que administra, entonces debería guindar los guantes y aceptar las responsabilidades de la mala gestión. Eso, es decir, la imagen de Nicolás desamarrándose y guindando los guantes, es ficción pura y dura. La violencia continuará y quinientas Spear podrán morir a mano del hampa y Nicolás seguirá sudando sus guantes podridos.

Quizás quepa preguntarse: ¿Por qué? Bueno, el nombre de la portada lo declara: revolución. Toda revolución es originaria de violencia, ya que es intrínseca a ella. ¿Cómo entonces se cambian las instituciones políticas, económicas y sociales de manera inmediata? A punta de cañón, patadas e idiocia. No obstante, la violencia tiene necesidad de métodos, herramientas y fines para poder ser considerada violencia moderna. Quizás como ejemplo de refinamiento de técnicas de violencia y muerte podemos mencionar al nazismo. La necesidad de administrar la muerte a grandes cantidades de inocentes bajo la presión de la guerra y escasez de recursos los llevó a desarrollar una metodología y unas herramientas altamente eficientes para administrar muerte con violencia controlada y alcanzar su fin: el exterminio de los judíos europeos. Los campos de exterminio son la epítome de la racionalización de la violencia en los tiempos modernos. Nada de idiocia ahí, solo mentes capaces con fines brutales e inhumanos. Así mismo, hay que tomar en cuenta que, si bien existían los campos de exterminio como mecanización de la violencia y la muerte, el factor humano, es decir, los guardias, representaban el elemento de incertidumbre. Su función era vital, ya que mediante la incertidumbre creada por su arbitrariedad al dispensar violencia por el solo hecho de dispensar violencia creaban terror. El terror es lo que disminuye al ser humano, le destruye el espíritu. El terror creado por la incertidumbre de violencia arbitraria es la herramienta de control por excelencia.

Por eso el gobierno no quiere –quizás ni puede–  controlar la violencia arbitraria que asesina aleatoriamente en las calles. La violencia sin método le sirve como herramienta de control para lograr su fin político: perpetuarse en el poder. Sí, concedido, a veces asesinan a un sobrino de algún Ministro o de alguien con un cargo importante. Quizás algunos guardaespaldas mueran cumpliendo su trabajo, pero en el fondo, el gobierno se protege a sí mismo de la violencia con más violencia. Ellos solo se ocupan de que los cañones apunten donde sus dedos apuntan, pero mientras hacen eso demuestran total desprecio por la vida de los ciudadanos, incluso de sus propios votantes, ya que la bala no busca el carnet del PSUV antes de perforar al piel.

En fin, quizás deberían seguir prohibiendo que los niños compren juegos violentos.

ANDRÉS VOLPE  ― EL UNIVERSAL
@andresvolpe