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El Cantón de Carora

Publicado 29/07/07
Por: Emeterio Gómez

Encerrarse dos días para debatir con un grupo de empresarios, como hicimos el fin de semana pasado, es una experiencia inolvidable. Catorce horas de discusión sobre el Capitalismo Solidario –con un concierto de violín incluido– es mucho más de lo que un humilde divulgador de ideas puede aspirar.

El promotor del taller, Cheo Álvarez y la Coordinadora del Proyecto, Isabel Pereira, instalaron el evento el sábado a las 8 y 30: “Te pedimos este curso porque queremos debatir contigo dos conceptos, los títulos de dos de tus libros Capitalismo Solidario y La Responsabilidad Moral de la Empresa. ¿De verdad crees que nosotros –en la conducción de los negocios– podemos adoptar criterios morales? ¿Es en serio que el capital –no el ser humano, sino el capital– puede asumir posiciones solidarias? ¿Crees que podemos superar el funesto Business is Business gringo? Tienes hasta mañana a las dos de la tarde para aclarar todo esto”.

El problema es que tal vez no se trate de discutir conceptos, sino de reflexionar sobre una pregunta clave. La ética, la solidaridad o la dignidad, no son entes racionales, sino realidades existenciales, es decir, espirituales y –por suerte– ni la existencia ni el espíritu son captables en conceptos. Si lo fuesen, no seríamos seres humanos sino cosas: cajas, sacos, mesas o rodillas. Tal vez se trate, repito, de reflexionar sobre una pregunta clave: ¿Qué es lo humano? Que no es un concepto sino una realidad absolutamente inaccesible para la razón. ¿Quién se atreve a iniciar el debate diciéndonos qué entiende por tal y, sobre todo, cómo se intuye a sí mismo en tanto ser humano?

Alguien, con mucha humildad y bonhomía dijo: “soy médico y en mi carrera me enseñaron que somos entes bio-psico-sociales”. De acuerdo: asumamos esa idea como punto de partida, pero hay que agregarle algo más. En esa frase hay una especie de escalera que nos lleva hacia lo humano. Antes que nada está el bio, somos entes biológicos, fisiológicos, hormonales, etc. Luego está la psiquis, esa infinitud de presiones que vienen del Inconsciente, del millón de años que le llevó a nuestro cerebro constituirse. Y finalmente está lo social, la cultura, los apenas 10.000 añitos que tenemos de civilización. Todo ello, sin duda, nos conforma como humanos.

Pero a esa escalera le falta un último peldaño, tal vez el mas importante, el que nos conforma como entes bio-psico-socio-morales o bio-psico-socio-espirituales. Y tal vez –además– haya que invertir la escalera, porque a lo mejor la base, el piso a partir del cual se constituye el hombre, no sea lo biológico, lo linfático o lo neurológico, sino lo espiritual ¡¡la indudable capacidad que tenemos para imponernos a nosotros mismos valores éticos!!

Al no más asomar ese tema, el debate estalló. Porque para asumir el Capitalismo Solidario ¡¡hay que reflexionar acerca de cómo se constituyen el espíritu, la ética, la estética y la religiosidad!! Todas ellas esferas insondables e inaccesibles para el pensamiento racional. Fue hermosa la discusión sobre el arte como posibilidad de aproximarnos a la condición absoluta del espíritu; más el carácter profundamente elitista que desde siempre caracterizó a la estética en Occidente. Una vieja y fraternal pelea que tenemos con la Dra. Pereira y desde el domingo, con Carmen Rosa, María Adriana y el Cantón Carora en pleno: ¡¡la necesidad de entender que no es la estética sino la religiosidad la esfera última de constitución de lo humano!!

emeteriog@cantv.net