Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
El derrame de la riqueza o de la estupidez. Armando Ribas

Cada día que pasa se pone más de manifiesto la validez de las ideas de Ayn Rand respecto a la política europea. Según las últimas noticias todo parecería indicar que la llamada ultraderecha –semántica con la que no concuerdo- parecería acceder al poder en Francia y así como en algunos otros países de la amante de Zeus. Ayn Rand había dicho que Europa era tribal y al respecto escribió: “La idea de emancipación predominante en Europa consistió en cambiar el concepto del hombre como esclavo del estado absoluto personificado en el rey, al concepto del hombre como esclavo absoluto del estado, personificado por el pueblo. Cambiando de la esclavitud del jefe de la tribu, a la esclavitud a la tribu”.

O sea Francia parece entrar en su proyecto político a la esclavitud al jefe de la tribu. Es decir se presenta la alternativa que existiera durante el período precedente a la segunda guerra mundial. En aquel tiempo la política francesa estaba dividida fundamentalmente entre el socialismo marxista de los maquíes y el fascismo de Charles Maurras. Con el tiempo apareció en Europa el socialismo democrático de Alexander Bernstein, tal como lo describiera en su “Las Precondiciones del Socialismo”. Así, la alternativa en Francia es la social democracia, hoy en el poder y cuyos resultados están a la vista, y ante esa realidad hoy parece resurgir la Acción Francesa de Charles Maurras en la figura de Marine Le Pen.

Es decir un nuevo fascismo democrático reaparece como la esclavitud en nombre del jefe de la tribu. Ese nacionalismo en nuestra época solo tiene como objetivo el poder político interno, no el dominar al mundo. Como bien dijera Hume: “Cuan libre es un país depende de cuan limitado es el concepto de traición a la patria”.A ese proceso se le denomina hoy extrema derecha, y entonces me pregunto ¿Qué es la derecha no extrema?, aparentemente denominada centro derecha. Se me ocurre que en ese ámbito se produce la dicotomía de la izquierda entre la dictadura del proletariado y la social democracia vigente en la actualidad. En otras palabras se mantiene la descalificación ética que representa el supuesto de estar a favor de los ricos.

Estamos viviendo la época de la búsqueda de la igualdad económica, en tanto que se ignora y aun se descalifica la razón de ser de la riqueza creada en los últimos doscientos años. Como bien señala William Bernstein en su “The Birth of Plenty” (El Nacimiento de la Abundancia) hasta hace doscientos años el mundo vivía como vivía Jesucristo. Esa generación de riqueza surgió del respeto por la propiedad privada y la conciencia de que los innovadores y los comerciantes pueden estar seguros de que el fruto de su trabajo no va a ser arbitrariamente confiscado por el estado (sic). Pero evidentemente en nombre de la descalificación ética del capitalismo por la desigualdad que genera, se violan los principios que determinan la creación de riqueza.

¿Cuál fue ese determinante? Acaso ¿puede pensarse que el hombre a partir de hace doscientos años es más inteligente que sus predecesores? Una conclusión de esa naturaleza es sin lugar a dudas un absurdo, pues la estupidez humana es indiscutible. Por ello fue el sistema ético político que la reconociera en la naturaleza el que permitió superarla. Al respecto dice Hume: “La naturaleza humana es inmodificable, si queremos cambiar los comportamientos debemos cambiar las circunstancias”.

La anterior tesis es la antítesis del pensamiento de Rousseau que pretendía la creación de un hombre nuevo, a partir del cual surgiría la soberanía como expresión de la voluntad general, que en la práctica significa el poder absoluto de los gobiernos que forman los estados. Y como ya he reconocido en anteriores oportunidades la supuesta búsqueda de la igualdad económica constituye la violación del derecho del hombre a la búsqueda de la propia felicidad, que como bien señala John Locke es el principio fundamental de la libertad. Y recordemos las palabras de Alexis de Tocqueville: “Tanto son más fuerte los vicios del sistema que la virtud de los que lo practican”.

¿Cuál fue entonces la razón por la cual existen países desarrollados y sub desarrollados? Si aceptamos que la cultura es la determinante, estamos admitiendo la imposibilidad de alcanzar el desarrollo. En ese aspecto no puedo evitar referirme una vez más a la Argentina. Cuando se estableció la constitución de 1853, basada en los principios de la Constitución de Estados Unidos, como lo reconociera tanto Alberdi como Sarmiento, la Argentina era uno de los países más pobres del mundo, y a principios de siglo XX era el séptimo país más rico. Y a partir de la llegada de Perón, tal como lo reconociera The Economist, surgió la decadencia en que está sumida.

Estamos ante la discusión sobre el sistema de mercado, y al respecto ya The Economist en un reciente artículo determina que del mismo surge el denominado capitalismo de amigos (Crony capitalism). En otras palabra la existencia del fascismo democrático. Es decir elegido por las mayorías. Pero se ignora entonces que la verdadera causa del surgimiento de ese capitalismo fascista, es la inseguridad jurídica resultante de la violación de los derechos individuales en nombre de la compasión, y como dijera Hanna Arendt desparece la justicia y la libertad.

El sistema que generó la riqueza y al que le debemos no ser nazis o comunistas es el denominado Rule of Law. De conformidad con el mismo las mayorías no tienen el derecho a violar los derechos de las minorías, y por lo tanto se exige el respeto por los derechos individuales a la vida, la libertad, la propiedad y la búsqueda de la felicidad, y así también la limitación del poder político. Cuanto más regulaciones, mayor es la corrupción y recordemos una vez más a Ayn Rand en su ‘La rebelión de Atlas’. Allí relató un diálogo entre dos diputados. El primero le proponía la promulgación de una ley a la que el otro le responde que esa ley no la va a cumplir nadie. Y la respuesta del primero es ¿Y quien quiere que se cumpla?

Ahora aparece el Papa Francisco que descree de lo que se denomina el derrame que es el supuesto de que la creación de riqueza beneficia finalmente a los más pobres. Debiéramos insistir entonces en la razón de ser de la generación de riqueza a la que ya hemos podido ver. Hoy Miami se ha convertido en la capital de América Latina. Cuantas más estupideces políticas se hacen en América Latina en nombre de la igualdad más crece Miami. La responsabilidad individual por la generación de riqueza está reconocida en el Evangelio en la parábola de los talentos. Y así también la propiedad privada y el contrato en la parábola de Hora Nona.

Creo que fue en reconocimiento de esos factores que el Papa León XIII intento sacar a la Iglesia del llamado ultramontanismo reconocido en la encíclica Quanta Curae y el Syllabus de Errores, que escribió la Rerum Novarum, en la cual dijo: “En la sociedad civil no pueden ser todos iguales, los altos y los bajos. Afánanse en verdad por ella los socialistas, pero vano es ese afán y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud ni las fuerzas; y la necesaria desigualdad de estas cosas sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna. La cual es por cierto conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad”.

Perdón por la longitud de la cita, en la cual León XIII acepta y no solo reconoce la teoría del derrame, sino asimismo la teoría de Adam Smith de la mano invisible, pero creo que sería importante que el Papa Francisco la releyera. Y en este aspecto debo reconocer que no dudo de sus buenas intenciones. Una cosa es la desigualdad económica que se genera por la creación de riqueza, y otra muy diferente es la que resulta del reparto de las mismas, que no es otra cosa que la corrupción política.

En la actualidad hasta Cuba aprovechando el cinismo del mundo respecto a los crímenes cometidos por el régimen castrista, parece haber aprendido de la China y se habría abierto a la inversión extranjera. Por el contrario todo parece indicar que el Sr. Maduro en Venezuela pretende continuar el sistema que implementara Fidel Castro a partir de 1959. Sistema que diera por resultado la falta de libertad y su consecuencia el empobrecimiento del país que en aquella fecha tenía el nivel de vida más alto de América Latina.

Lamentablemente en América Latina, así como aparentemente en la llamada Civilización Occidental se ignora la criminalidad de los Castro, tal como se manifestara en la reciente reunión del CELAC en la Habana, donde los líderes latinoamericanos rindieron pleitesía a Fidel e ignoraron a la oposición. Esa misma tendencia se manifestó en las reuniones de la OEA y de Unasur donde se apoyó la supuesta democracia de Maduro en Venezuela, ignorando la realidad que vive y sufre ese país. En fin, la demagogia está presente en sus diversas manifestaciones nacionalistas y socialistas. Por favor Aristóteles ayúdanos a pensar, que puede ser una magnífica experiencia. Así podremos lograr el derrame de la riqueza y evitar el derrame de la estupidez.

ARMANDO RIBAS