Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
El Dios de Pynchas Brenner

Dios no es un ente externo a lo Humano que desde fuera le dé sentido a la vida. Es al revés

Por: Emeterio Gómez

Que es el mismo mío, el de los cristianos, el de algunos ateos y el de cualquiera que pretenda en serio encontrarle sentido a la vida humana. Porque sólo desde una dimensión trascendental, desde un “más allá”, desde una Realidad infinita, absoluta e incognoscible se le puede dar sentido a algo tan radicalmente carente de él como lo humano. Tal como Pynchas dice: “El Dios contemporáneo es aquel que debe indicar dónde reside el sentido de la vida humana” (Qué y quién es Dios, Papel Literario de El Nacional, 11-04-09).

Porque, contra lo que suele creerse, Dios no es un ente externo a lo Humano que desde fuera le dé sentido a la vida. Es exactamente al revés: llegarle a esa dimensión sagrada -absoluta, infinita e incognoscible- que le da su pleno sentido a todo ¡eso es Dios! Una Realidad Concretísima frente a la cual toda la interminable discusión acerca de si Él existe o no, deviene necia. Una Realidad Trascendente, “otro mundo”, en el que perdonar una ofensa o amar al prójimo resultan automáticos ¡y en el que el mal carece por completo de sentido!

El rabino Brenner hace un llamado a reflexionar sobre Dios y uno podría pensar que es también una apertura a la discusión sobre Él. Ojalá se pudiese generar este debate en Venezuela; ojalá podamos superar esa creencia según la cual se puede hablar de Ética y Valores sin asumir la noción de Dios; o ese otro empeño en creer que se puede hablar de espiritualidad profunda “pero sin caer en lo religioso”, como si se tratase de dos cosas diferentes. Ojalá puedan los empresarios de todo el mundo aproximarse a esta discusión sobre la dimensión sagrada de lo Humano: porque si alguien tiene un papel decisivo que jugar en el futuro de la Civilización son ellos.

Porque esa crisis financiera que hoy amenaza a la Humanidad -y que podría aplastarla en 50 o 100 años- es apenas la expresión más externa de una debacle mucho más profunda que nos pone ante la necesidad ineludible de repensar la noción de Dios: la quiebra brutal de la Razón, la Moral y la Estética; el viejo trío de lo Verdadero, lo Bueno y lo Bello, con el que Platón nos engatusó por 25 siglos. Esa crisis formidable que Nietzsche expresa en términos casi criminales -y, en todo caso, mucho más que cínicos o irónicos- al confrontar a Sócrates con los poetas trágicos ¡y aun con los Sofistas! Éstos, los trágicos y los sofistas, detentadores ya de un saber mucho más amplio y acucioso (por activo y creativo) que la Razón (abstracta, pasiva y limitadita) que Sócrates y Platón lograron imponer.

Esa dolorosa imagen que Nietzsche nos da de Sócrates -casi como un bufón- concuerda con su durísima frase del Crepúsculo de los Ídolos que cité el domingo pasado: “el cuervo de la filosofía griega al que entusiasma el olor a cadáver”. Una frase que según un lector requería de un remate más poderoso y que, para darle la “razón”, podríamos completar así: “El cuervo de la filosofía griega al que entusiasma el olor a cadáver& es decir a conocimientos”. O sea, el saber racional como expresión de lo que ya es, como algo muerto, como la imposibilidad de conocer el devenir y el Espíritu.

Esa es la tragedia que carcome las entrañas de Occidente: haber creído por 2.500 años que Sócrates se había impuesto a los trágicos y a los sofistas. Haber requerido de 25 siglos para descubrir que era exactamente al revés. ¡Para comprender que lo Humano no puede fundarse en conocimientos sino en creencias! Una crisis tan radical que sólo puede enfrentarse sometiendo a discusión -y a revisión- la más profunda de todas las creencias: ¡DIOS!

gomezemeterio@gmail.com