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El espiritu empresarial

Diario El Universal 07/09/08

Por: Emeterio Gómez

Ahora que Chávez, con sus 26 leyes –mas las otras 26 que “en cualquier momento nos clava”– se enrumba definitivamente hacia su Comunismo Marxista, ahora que arremete para destruir cualquier vestigio del Capitalismo o de la empresa privada, ¡¡ahora es cuando hay que apostarle firmemente al Espíritu Empresarial y a la defensa de la Economía de Mercado!! De todas formas vamos a derrotar al sátrapa porque el Comunismo es absolutamente inviable… pero mejor si ponemos alguito de nuestra parte, si dejamos las trampitas y las peleiitas necias por la alcaldía tal o cual y si hacemos el esfuerzo que se requiere para evitar la demolición del empresariado ¡¡vital para la reconstrucción de Venezuela, cuando esta barbarie fracase!!

Pero cuando hablamos del “Espíritu Empresarial”, no nos referimos –como podría esperarse– a la conocida capacidad emprendedora de los aludidos. Nos referimos más bien, por esta vez y con la venia del lector, al espíritu empresarial en un sentido mucho más preciso: ¡¡el alma individual de los empresarios!! la fuerza moral, la dimensión ética que cada uno de ellos logre desarrollar ante la amenaza cierta de destrucción de sus empresas, a la que Chávez se apresta. Nos referimos específicamente a la consistencia anímica que ellos puedan mostrar ante la arremetida atávica y brutal que sin la menor duda tendrán que enfrentar.

Estamos hablando de la conciencia que ellos puedan tener –¡¡o desarrollar!! en los próximos meses– acerca de lo que es la ética. Concretamente: ¿cuántos de ellos podrán descubrir, en los abismos que se avecinan, que la moralidad o la espiritualidad no son “un conjunto de principios y valores” que se tienen, tal como se tienen conocimientos, camisas o sillas? Que la ética y, más concretamente, los valores –valentía, firmeza, perseverancia, dignidad, templanza y todo lo demás que se requiere para enfrentar a la barbarie– son realidades espirituales que cualquiera puede desarrollar… cuando la vida lo presiona, le exige o lo amenaza. Por ejemplo, cuando algún atávico se empeña en destruirnos el país.

¿Cuántos de nuestros empresarios –en medio de la tormenta– podrán descubrir o aproximarse a descubrir, qué es lo humano? O, más “exactamente”, ¿qué es su propio espíritu individual? ¿Cuántos lograrán asomarse al infinito misterio que es el alma, para intuir que somos una Pura Posibilidad de Ser? No un ser definido –como las mesas, los perros y las cajas– sino algo radicalmente indeterminado, un fluir absoluto que en alguna medida puede ser lo que él decida ser. Que los principios y valores no son –repetimos– algo que tengamos, como se tiene la ropa interior, sino los compromisos y responsabilidades ¡¡que nuestro espíritu es capaz de imponerse a sí mismo!! ¿Cuántos hombres de empresa saldrán de esta crisis habiendo entendido lo que de verdad significa ser Imagen y Semejanza de Dios?

¿Cuántos de ellos lograrán derrotar moralmente a Chavez? Asumiendo que para derrotarlo –moralmente, insistimos– no basta con saber que el Socialismo del siglo XXI, es decir, el Comunismo, es exactamente la misma estafa que fracasó en Rusia, en China y en Cuba; sino que hay que saber, y saberlo profundamente, existencialmente, que el Capitalismo no tiene unas bases morales muy sólidas; y que la Empresa Privada –como pura posibilidad de ser, que también es– tiene el chance de impulsar dentro de la sociedad esa eticidad mínima que Occidente perdió hace rato. Esa fuerza moral que nos puede llevar a ver al obrero, no como un extraño o, peor, no como un subordinado, ¡¡sino como un hermano!!

emeteriog@cantv.net