Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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El Estado (des) comunal. José Ramón Acosta
Este año 2014 la principal meta del Gobierno es ir hacia el Estado Comunal. No vamos a discutir aquí si este es el verdadero gran problema del país, más importante que la inseguridad, la inflación el desabastecimiento o el desempleo. Tampoco vamos a discutir aquí cómo la implementación de este nuevo modelo, al no aparecer en la Constitución, es ilegal.
Deberíamos comentar, sin embargo, que el Estado Comunal es precisamente el modelo de país que fue rechazado por el pueblo venezolano en el Referéndum Constitucional de 2007.

Tampoco, contra nuestra costumbre, vamos a consultar el Drae, para ver qué dice sobre las comunas en sus dos acepciones: “1. f. Conjunto de personas que viven en comunidad económica, a veces sexual, al margen de la sociedad organizada. 2. f. Forma de organización social y económica basada en la propiedad colectiva y en la eliminación de los tradicionales valores familiares”. Ni profundizaremos en cómo según esto el Estado Comunal es un retroceso desde el punto de vista de la teoría política y va contra el desarrollo del Estado moderno. No vamos a hacer nada de esto porque el problema aquí independientemente de si se logra o no la implementación de las comunas, es el tamaño del Estado tal cual es.

El Estado venezolano es desproporcionadamente grande, porque el número de empleados públicos es mucho más de 20% de los que trabajan; es decir, uno de cada cinco venezolanos ocupados labora para el gobierno. Comparándolo con Colombia donde este porcentaje llega solo a 3,9% o con Perú donde alcanza 8,4%, se ve la desproporción.

¡Venezuela tiene más empleados públicos que los Estados Unidos! Más importante que ese número es el hecho de que en Venezuela el Estado es propietario de hipódromos, hoteles, bancos, fábricas de helado, tiendas de ropa, abastos, farmacias, areperas y cafeterías. Es decir, en Venezuela el Estado es tan descomunal que no se ocupa de lo que se tiene que ocupar y falla en las aéreas en las que la legitimidad de su participación es menos evidente.

Ahora, cuando el Gobierno nos dice que quiere imponer el Estado Comunal, me llaman la atención varias cosas: si el Gobierno ha sido tan ineficiente con las tareas que tenía en la Cuarta República, se atribuyó más tareas en la Quinta República y no ha tenido un resultado satisfactorio.

Entonces, en vez de proponer menos Estado, nos plantea el Estado Comunal, que implica nuevas formas de Gobierno.

De este modo, no solo tendremos el nivel nacional, el nivel estadal y el nivel municipal y los cinco poderes, sino que tendremos además la comuna.

En mi caso, los niveles de gobierno son mi esposa, que manda en la casa; el presidente de la junta de condominio, que hace lo que quiere en el edifico; el alcalde, que dirige mi ciudad; el gobernador y el Presidente de la República. ¿Encima me van a poner, además, una comuna para que me gobierne?

En teoría política, cada forma de gobierno corresponde con un tipo de relación económica. La comuna correspondió claramente con el mercantilismo, mientras los demás países del mundo están buscando formas de gobierno que correspondan a la economía globalizada. En Venezuela el Gobierno ineficiente e hipertrofiado nos propone más niveles de mando que además suponen relaciones económicas superadas por el desarrollo histórico. La verdadera solución a los problemas de este país no pasa por más o nuevas formas de gobierno, sino por un Estado más pequeño.

JOSÉ RAMÓN ACOSTA ― EL MUNDO
jose.acosta@ucv.ve
@joseramonacosta