Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
El éxito es un resultado

Como estamos acostumbrados al carisma y al realismo mágico muchas veces olvidamos que el éxito es una consecuencia de un conjunto de factores que aseguran que las cosas salgan como las hemos previsto.

Cualquiera que sea el área del negocio, hay cierto número de factores asociados al recurso humano, los sistemas de comunicaciones, los equipos de trabajo y el liderazgo que son determinantes a la hora de medir el cumplimiento de las metas. Su aproximación es compleja, porque como los lectores podrán imaginarse, que un proyecto cualquiera tenga buenos resultados tendrá que ver con la calidad del plan, la capacidad que demuestre la gerencia y su equipo de colaboradores, la situación de la organización y cuan compatible es el ambiente de entorno.

Hay indicadores concretos de efectividad que no pueden desdeñarse. Un buen proyecto se lleva a cabo sin desviaciones importantes en términos de costo, tiempo, calidad y eficiencia, única forma de satisfacer las expectativas de la dirección de la empresa, accionistas y consumidores. Un proyecto retardado comienza a acumular costos, no solamente en términos económicos, que ya es grave, sino en pérdidas de reputación y credibilidad. No es cierto, por tanto, que el éxito es el resultado de la improvisación ni que “el así como vamos viendo” es una virtud. Todo lo contrario. El éxito se asegura porque se cumplen apropiadamente un conjunto de etapas que van desde la conceptualización hasta la revisión de sus resultados. Desarrollemos cada una de las fases.

Primera Etapa: Conceptualización del proyecto enfocado relacionar las metas con las necesidades que se quieren satisfacer; calcular la capacidad de la agencia para llevar a cabo el plan; y estimar el interés de los stakeholders en el proyecto. Si el proyecto no es legítimo, está condenado por anticipado al fracaso.

Segunda Etapa: Planificación del proyecto asociado a los esfuerzos ganar el respaldo de los stakeholders que son claves para su instrumentación; estimar los recursos y presupuestarlos apropiadamente; y garantizar que en el momento previsto todos estén preparados para el arranque del proyecto.

Tercera Etapa: Implementación relacionado con la ejecución del plan y la necesidad de mantener apropiadamente informados a los interesados acerca del avance del proceso, su significado y pertinencia.

Cuarta Etapa: Cierre del proyecto que exige chequear con mucha precisión el alcance del trabajo realizado e informar también con mucha claridad a los stakeholders sobre lo que se ha logrado.

Quinta Etapa: Valoración del éxito global del proyecto en términos de ganancia reputacional, mejoras para los beneficiarios y nuevas oportunidades para implementar otros planes.

Warren Buffett suele decir que no es necesario hacer cosas extraordinarias para conseguir resultados extraordinarios. Es cierto, basta hacer lo debido, mantener la disciplina, no dejarse vencer por las dificultades, saber delegar apropiadamente y supervisar acertadamente, porque “el diablo está en los detalles…”

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Publicado en: General

Febrero 10, 2012