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El frenazo de Jaua. María Teresa Romero

La oposición también debe llegarle a las ONG, grupos populares y medios en el exterior.

Escuché la otra noche en un programa de radio una entrevista que le hacía el periodista José Vicente Rangel al canciller Elías Jaua y en la que le preguntaba, entre otros asuntos de política exterior venezolana, sobre la actual estrategia internacional opositora. La respuesta del canciller fue rápida y contundente, dijo que la oposición “se ha dedicado a hacer giras fascistas y apátridas para contrarrestar la excelente imagen y política exterior democrática de la revolución”.

Fue obvio, también por el tono utilizado por Jaua, que los recientes pasos dados por la dirigencia y diputados opositores en materia exterior, en particular la exitosa gira a varios países de América Latina, le han pegado mucho al ilegítimo (des)gobierno de Nicolás Maduro. Los pronunciamientos de varias personalidades y parlamentos latinoamericanos que casi logran que, a instancia del canciller peruano, se reunieran para hacerle seguimiento a su petición de abril en torno a la realización de a una auditoría total, integral y realmente transparente al dudoso proceso electoral donde se impuso Maduro, puso al régimen chavista a correr. De allí derivó la apresurada gira de Maduro por países del Mercosur y la moderación hacia los gobiernos que hasta hace poco se les trataba agresivamente. El caso de EEUU es impactante. Ahora Jaua pregona que el principal objetivo de política exterior es la normalización de las relaciones con ese país.

Así como el chavismo madurista ha tenido que retroceder en su trato con el sector empresarial venezolano para dar oxígeno a la difícil situación económica, lo ha hecho en el plano internacional donde los porcentajes de popularidad y confianza bajan tan rápidos como los que tienen que ver con política interna.

Nunca nuestra oposición había logrado tanta atención, entendimiento y credibilidad en el exterior. Deben profundizar la política emprendida y llegarle no sólo a los gobiernos y parlamentos del mundo, sino a las ONG, grupos populares, medios y demás actores. 

MARÍA TERESA ROMERO ― EL UNIVERSAL
Matero1955@hotmail.com