Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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El Mayor Logro de la Humanidad

Por: Johan Norberg
2 de octubre de 2006; pagina A 11
Wall Street Journal

Imagina por un momento como hubiera sido esta mañana si estuvieras 150 años atrás. No tendrías luz eléctrica, agua potable ni sanidad de vivienda. No hubieras podido ir al trabajo en carro, autobús, ni tren. No hubieras podido utilizar el computador, el cual efectúa cálculos que tomarían décadas en papel y lápiz. En resumen, probablemente no habrías tenido una mañana ni muy cómoda ni muy agradable—si es que hubieras estado vivo para tener esta experiencia. En aquellos años, el promedio global de la esperanza de vida era alrededor de los 30 años.

Tenemos la tendencia de tomar ligeramente las oportunidades que están presente, pero nuestros antepasados no hubieran podido imaginar lo que hoy tenemos nosotros. En los últimos 100 años hemos creado más riqueza que en los 100.000 años antes de eso y no porque estamos trabajando más. Al contrario: en el último siglo, las horas de trabajo han sido reducidas a la mitad en el mundo occidental debido a que nuevas ideas nos han permitido trabajar con más inteligencia para encontrar maneras más fáciles de satisfacer nuestras demandas y necesidades.

Las personas a quienes debemos agradecer son los innovadores y empresarios, los individuos que ven nuevas oportunidades y se arriesgan a explorarlas—las personas que encuentran nuevos mercados, crean nuevos productos, inventan nuevas formas de manejar las comodidades comercialmente, organizan el trabajo de una nueva manera, diseñan tecnología nueva o transfieren capital hacia áreas mas productivas. El empresario es un explorador quien se aventura por territorio desconocido y abre el paso hacia nuevas rutas por las cuales estaremos todos viajando muy pronto. Observar alrededor de sí mismo es comprender que los empresarios han llenado nuestras vidas con milagros diarios.

Los empresarios son aquellos que resuelven varios problemas a la vez y quienes buscan ineficiencias y encuentran maneras más prácticas de conectar una posible oferta con una posible demanda. De esta manera, están constantemente revolucionando nuestra economía, y han hecho posible que la persona promedio de hoy tenga una vida mas larga y sana, con más acceso a la tecnología que los reyes en previas generaciones.

Si este mejoramiento radical de nuestras vidas hubiera sido logrado por los líderes políticos y la planificación centralizada, lo habrían celebrado como el mayor logro de la humanidad. Pero los empresarios no son percibidos de esta manera. Para tener una pista de cómo piensa la cultura popular sobre los innovadores, vean cualquier película de Hollywood. Lo mas probable es que el villano sea o un científico demente o un hombre codicioso de negocios. Esto es levemente irónico ya que no tuviéramos ni tecnología de cine sin científicos ni una industria de cine sin los hombres de negocio. Para no hablar de nuestra cultura política.

La ingratitud hacia aquellos que nos han dado casi todo parece extraña. Pero quizás haya una explicación histórica. La riqueza y la innovación son fenómenos recientes. Durante alrededor de 3. 999.800 años de los 400 millones que quizás hayan existido los homínido, la vida ha sido un juego de suma cero para la mayoría de las personas. La invención de la nueva tecnología fue extremadamente lenta y no hubo excedente para invertir, de manera que el homo habilis o el homo erectus promedio, durante su vida, no vio un incremento en su riqueza. Aquello que otras tribus cazaban o reunían, era una perdida para los demás. Era razonable estar sospechoso de alguien que tuviera ganancias—porque probablemente las tuvo a costo de otro. En tales circunstancias, la naturaleza humana, nuestros instintos y actitudes, se desarrollaron.

Hoy vivimos en un mundo muy diferente. El sistema de recompensa en el libre mercado es completamente opuesto. No se gana robando a otros sino ofreciendo los bienes y servicios que ellos deseen. Sin embargo, nuestra sospecha y envidia se mantienen igual. Lo que fue alguna vez una manera de evitar ser explotados por bestias, reyes y caballeros, ahora se convierte en una manera de explotar a aquellos que crean un nuevo valor.

De modo que probablemente no estamos bien adaptados para comprender la economía moderna. Nos hemos acostumbrado a pensar que donde veamos riqueza, es porque alguien más la ha perdido. Bajo esta luz puede ser interpretada la historia del socialismo. Marx dijo que la riqueza de los capitalistas vino a costo de los trabajadores. Pero aún en el tiempo de su vida, el trabajador promedio en Gran Bretaña aumento su ingreso tres veces. Mas tarde, Lenin salvó el socialismo al decir que la hipótesis original podría estar equivocada, pero sólo porque alguien más tenía que pagar el precio—los países más pobres estaban siendo explotados por el comercio y las inversiones. Hoy, una vez más, sabemos que lo opuesto es verdad. Desde 1950, la pobreza extrema ha sido reducida a 20% del 60% en los países en vías de desarrollo. La reducción ha sido encabezada por los países que tienen las mayores conexiones de comercio e inversiones con nosotros, mientras que aquellos que han sido encerrados, como el sur de África, se han estancado.

Más tarde, socialistas como el economista Robert Heilbroner, admitió que el capitalismo y el comercio eran superiores creando riqueza, aun para los países en vías de desarrollo, pero apoyó la conclusión básica de que alguien o algo tiene que perder. Heilbroner pensó que el ambiente lo haría. Hoy, la mayoría de las personas se dan cuenta de que la riqueza y la tecnología permiten que los países tengan el poder y los recursos para manejar los problemas ambientales y que los peores problemas se encuentran en las economías pobres sin mercado—el hecho de que cinco millones de personas mueren cada año debido a, por ejemplo, el agua insegura.

El hecho que los anticapitalistas hayan estado equivocados una vez tras otra no ayuda por mucho tiempo, porque pronto encuentran una nueva excusa para condenar al libre mercado. La última variedad es Marx de cabeza: él dijo que el capitalismo era malo porque crea pobreza y esclavitud. Hoy, los críticos dicen que el capitalismo crea riqueza y libertad—pero esto es malo para el bienestar porque nos estresamos, nos frustramos por la demanda constante por escoger, trabajamos demasiado y consumimos demasiado tratando de mantenerse al ritmo de los Joneses.

No espere que los críticos del capitalismo cambien de opinión en algún momento próximo. Mientras que no crean en la habilidad creativa de la raza humana o que el mercado es un juego de no cero, van a continuar pensando que alguien en algún lugar esta perdiendo cuando vemos crecimiento e innovación. A menos de que este menosprecio de empresarios sea subyugado, las personas dejaran que el gobierno, con su arsenal de impuestos y regulaciones, tome su puesto.

El señor Norberg, académico titular del Centro para una Nueva Europa, es autor de “En Defensa del Capitalismo Global” (Cato, 2003).