Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
El ombligo del mundo

Diario El Universal 02/03/08

Por: Domingo Fontiveros

Este Gobierno quiere tener la verdad, la voz, la riqueza y el poder, todos para sí mismo

Un atrevido teórico llamado Copérnico osó decir que el planeta Tierra no era el centro del universo. Seguido por Kepler y Galileo, este planteamiento conmocionó las bases de un viejo concepto que entendía al mundo como el ombligo del universo y depositario exclusivo de la voluntad de Dios.

Desde entonces, el cambio de paradigma para la comprensión de lo que nos rodea fue decisivo para la evolución de la ciencia, desvirtuó a la autoridad como fuente de la verdad y única voz, y contribuyó mucho para la posterior democratización de las sociedades y la apertura de nuevas posibilidades para el desarrollo humano.

A fines del siglo XVIII, Adam Smith produjo también conmoción cuando elaboró un nuevo paradigma según el cual la riqueza de las naciones no era resultado de los designios del Estado sino de la labor creativa de empresarios y trabajadores en libre cambio. Con ello expuso el concepto sobre el cual se ha construido la mayor parte de la riqueza en el mundo desde entonces.

Copérnico y Smith, entre otros, desvistieron a la autoridad (llámese Estado) del aura autocreada respecto a ser la fuente de la verdad y la riqueza. El individuo, no el Estado, fue el nuevo paradigma, tiene la facultad de llegar a la verdad y a la riqueza, siempre y cuando se le deje en libertad de hacerlo.

Dos revoluciones, la científica y la económica, fueron legitimadas intelectualmente por estos aportes conceptuales. Ambas continúan su desenvolvimiento, junto con la revolución democrática, que tiene sus orígenes teóricos en los planteamientos seminales de Locke y Rousseau. El mundo aún se mueve en torno a estos planteamientos centrales, con gente que sigue estando en contra y mayorías crecientes que se mueven a favor. Y es que la libertad es problemática. Sea de saber, hacer o elegir.

Algunos estudiosos han llegado a descubrir en el ser humano un fondo de miedo a la libertad, que se remonta a Adán y continúa hasta nuestros días. Aunque sobre todo un amor a ella, que recorre las literaturas y mitos, en todas las geografías. Alguien incluso reconoció que a partir del momento en que se conoce la libertad, porque hay histórica y personalmente que conocerla, ya no hay vuelta atrás.

Estas reflexiones no son tan peregrinas como puede protestar el lector, ante tanta convulsión que vive el país. Todo lo contrario. Quieren recordar y poner de manifiesto la inmensa dosis de insensatez que domina el acontecer nacional. Porque no se trata tan sólo de la escasez en los mercados, como se conoce por las noticias y la experiencia propia. No se trata de la regaladera de dinero que hace el Gobierno a expensas de la atención a necesidades ciudadanas. No se trata de los huecos en las calles, o de los puentes que se caen, o del tráfico insufrible, o del dengue o las bombas, o de los crímenes y atracos, o del terror que algunos patrocinan, o del préstamo más caro o del sueldo que no alcanza.

Se trata, por encima de todo ello, de la oposición, en que este régimen milita, en contra de las grandes revoluciones que vienen moviendo al planeta y que han llevado libertad, bienestar y poder a miles de millones en todas partes. Porque este Gobierno, como los antiguos, quiere tener la verdad, la voz, la riqueza y el poder, todos para sí mismo. Y de esta manera, no hay camino.

dfontiveros@cantv.net