Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
El peor de los mundos. Victor Maldonado

Venezuela no deja de narrarse a sí misma como una telenovela latinoamericana, donde los buenos son increíblemente ingenuos y los malos son detestables y perversos. El maniqueísmo vernáculo se nos muestra en su mejor y más potenciada expresión en esos relatos donde se mezcla la ambición de poder y las ganas de aniquilar todo lo que contraríe esa pretensión de ser los protagonistas. El país se desgrana en capítulos, unos tremendamente aburridos, y otros sorpresivos y culminantes como el que nos regaló Jorge Giordani recientemente.Al sempiterno zar de la economía planificada lo despidieron sin que mediara ninguna otra cosa que el acostumbrado aviso televisivo de una nueva reorganización donde se funden carteras ministeriales y se cambian los nombres de las instituciones. El reacomodo había comenzado hace tiempo y se notaba con furor en esos silencios continuados y en la falta de ubicuidad en las cadenas televisivas. Algo así como un ostracismo en ejercicio, una metamorfosis incómoda y sufrida en jarrón chino, un limbo en el que el poder está allí, pero no al alcance de la mano, y la presunción de que alrededor están organizando una operación de ingeniería social para buscar el momento más adecuado para la salida. Hasta que al final ocurrió. Yo supongo que Nicolás no pudo imaginarse que su laconismo fuera respondido con una larga carta-testimonio en la que su presidencia quedaba reducida a un error de cálculo. Pero así fue. ¿En qué consistió ese desliz fatal que denuncia el despechado funcionario? ¿Cuál es la esencia de la denuncia? ¿Qué es lo que hay que leer entre líneas?

1. El denunciante es parte de un grupo de funcionarios que creen tener una “legitimidad de origen” vinculada a la designación y cercanía con el ex presidente Chávez. Esa relación la transforman en un símbolo que los empuja a denunciar cualquier supuesta herejía y a desconocer en la misma medida la autoridad de Nicolás Maduro. El nexo con el extinto presidente fue “ideológico, personal y programático”, y el papel que ahora ha asumido este grupo de funcionarios es similar al que cumplirían los sumos sacerdotes de un templo pagano. Y Nicolás, al parecer, acumula pecados al respecto.

2. Giordani alerta sobre la precariedad de los equilibrios logrados para que funcione la unidad cívico-militar. Son frágiles porque ya no está Chávez al frente, y también porque no se sustituyó por un liderazgo político colectivo, sino por facciones que pugnan constantemente entre sí. Y porque a su juicio, no hay evaluación estratégica. En esa misma línea se lamenta de una presidencia débil, incapaz de aglutinar, y mucho menos de darle dirección al proceso. El ex ministro echa de menos la jefatura y critica la lenidad que rige ahora.

3. Se queja del cambio en los tratos. Si antes las diferencias se resolvían en un debate respetuoso, ahora los desencuentros son irresolubles y las relaciones carecen del afecto y del respeto que en el período precedente permitía “la plena colaboración”. Por lo visto, la labor del alto Gobierno está obstaculizada de manera determinante por luchas constantes y esa vivencia cortesana donde todo es efímero.

4. Giordani denuncia tres peligros para la supervivencia del proceso: Pérdida de foco, pérdida de sentido de realidad, y un excesivo pragmatismo. Las tres ponen en peligro la sobrevivencia de la revolución bolivariana. Lo que no logra atajar es que lo que verdaderamente está en peligro es la prosperidad del país, porque no es imaginable algo peor que la fatalidad del socialismo trasmutado en vandalismo burocrático.

5. El ex ministro reconoce la responsabilidad del Gobierno en la construcción del socialismo excluyente, destructivo y sectario cuya premisa era el desarme del sistema de mercado. “El camino de desarmar y construir es arduo”, se queja. Lo grave de la confesión es que en el camino la coyuntura los obligó a “gastarse los reales” y a practicar un populismo insostenible que intoxicó al país de subsidios, endeudó a Pdvsa, incrementó la deuda pública, acabó con la capacidad productiva del país, nos hizo dependientes de las importaciones y engordó al Gobierno con empresas públicas deficitarias. No solo desarmaron lo que había, sino que lo sustituyeron por un modelo inservible y peligroso.

6. Giordani denuncia una gestión económica incoherente, sin respaldo político efectivo, irresponsable en el manejo de los recursos y confusa en los mensajes que emite a los sectores privados de la economía. O sea, estamos al garete.

El viejo funcionario no termina de caer en cuenta es que él es juez y parte. Que su larga estadía y la cercanía de la que se precia lo hace protagonista de un país mal planeado y peor instrumentado. Que ese socialismo dogmático y utópico provocó la represión que todos sufrimos. Éste es el peor de los mundos posibles, y su descalabro en algo peor forma parte de esa inviabilidad que siempre tuvo el pretender dirigir la suerte del país desde un ministerio y un plan. Ahora, arrruinados y sin libertades, Giordani no debería tener espacio para las disculpas. En cualquier caso, le deseo un retiro sin las persecuciones ni las infamias a las que el resto estamos sometidos.

 VICTOR MALDONADO | NOTITARDE