Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
El Rentismo como Bozal Redistributivo. Gabriel Salas

Los “raspa cupos” son una consecuencia, no una causa. Al final se trata de uno de los mecanismos más sofisticados para cazar renta… Si no hubiese control de cambio este mecanismo no existiera, aunque seguramente existirían otros como siempre los ha habido y los hay. El “Cupo” es el hueso que el gobierno le lanza a la clase media. Es el objeto deseado, es la forma de sobrevivir y de mantener el “status” perdido de la llamada “clase media”, que añora la “opulencia perdida”, el ” ta barato dame dos”, los viajes a Miami y los productos importados. 

Aquí a la gente lo que le importa es “que le zumben algo” (claro, algo de renta) o que “los pongan donde hay”… lo cual tiene mucho sentido en un país donde siempre hemos presumido de una riqueza innata pero ficticia. Donde la cultura imperante y configurada por el estado/gobierno siempre ha empujado en la dirección de los cazadores de renta en lugar de cazadores de inversiones. Es un país botín en el que la productividad no parece significar nada.

Y pues obviamente que el modelo se agrava y se profundiza. Incluso para aquellos que en su “sano juicio” desean trabajar o emprender honradamente resulta absurdo no intentar cazar algo de renta, ante una política económica y monetaria que empobrece y te destruye la riqueza (la poca que tienes) mientras la tienes en el bolsillo.

Ya el cupo no genera desprecio o amargura. Ya el control y el autoritarismo es una costumbre aceptada y arraigada. Al cupo se le aprecia con ciertos ojos de justicia redistributiva. Ya nadie quiere asumir el costo real de nuestra economía, nadie quiere pagar por el verdadero precio de las divisas extranjeras. Se trata de un pacto “amoroso” con nuestros captores… de un “peor es nada”.

Quien asome la nariz más allá de nuestras fronteras verá concesionarios llenos de autos en oferta, almacenes llenos de papel higiénico y un montón de cosas por las que ahora hacemos cola y sufrimos toda clase de humillaciones. Podemos ser y tener mucho más que esto… pero tenemos que merecérnoslo, porque por está vía solo tendremos los nefastos resultados del socialismo del siglo XX en el siglo XXI.

GABRIEL SALAS
Director Ejecutivo Estudiantes por la Libertad Venezuela
gsalas@eslibertad.org
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