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El sistema de todos los precios

Publicado Diario El Universal 23/07/07
Por: Emeterio Gómez

Cuando en 1921 ó 22, los comunistas rusos triunfaron finalmente en la guerra civil que sucedió a la Revolución Bolchevique, descubrieron que necesitaban con urgencia un respiro, un break, que les permitiera reorganizar la economía mientras consolidaban su poder político. Durante los ocho años siguientes mantuvieron y reforzaron entonces el modelo capitalista de economía, en una etapa que se conoció como la NEP, la Nueva Política Económica. Fue además el periodo feroz de las luchas fraticidas que le permitieron a Stalin matar o exiliar a todos sus adversarios y convertirse, hasta 1953, en dictador totalitario absoluto. El sistema de precios que regía en la Rusia zarista fue destruido y en 1989, con el derrumbe del Muro de Berlín, los comunistas descubrieron que no hay otra forma de organizar una sociedad que disponer de alguna estructura que relacione los valores de todos los bienes.

Chávez parece que no ha descubierto esa verdad elemental y se empeña en destruir cuanto antes el sistema de precios que, con todas sus fallas, le permite a la economía venezolana funcionar. Habla el Comandante de que su socialismo va a permitir la propiedad privada –y albergábamos la esperanza de una NEP criolla– pero está lanzado exactamente en sentido contrario. Ya es evidente que no se trata de la simple regulación de precios, lo que está empezando a ocurrir es algo radicalmente distinto: ¡¡es la pretensión de establecer cuánto “debe” valer cada uno de los bienes que circulan en la economía, desde los servicios de una clínica y de un médico altamente especializado, pasando por el alquiler de un apartamento, hasta un kilo de carne, una entrada al cine o unos gramos de pimienta.

No es sólo el precio de cada uno de las decenas de miles de productos que circulan en una economía, sino las cientos de miles de relaciones que se establecen entre ellos ¡¡y la manera en que esas relaciones cambian a cada instante!! lo que el gobierno revolucionario intenta establecer por la vía administrativa. A partir de cuya esfera –la de los bienes y servicios finales– será necesario establecer también, por supuesto, los precios de los factores productivos: los salarios; las tasas de interés, a corto, mediano y largo plazo; la tasa de la ganancia o el mecanismo que la sustituya, que alguno tendrán que inventar; los alquileres, los precios de las materias primas, etc. Una tarea ciclópea que obviamente es imposible realizar administrativamente, esto es por la vía caprichosa de lo que a unos funcionarios se le ocurra que cada bien debe valer.

Cuando Chávez habla de destruir el valor de cambio y el sistema de precios, cuando habla insensatamente de regresar al trueque, no se imagina la infinita complejidad que ello supone, el delicado conjunto de interminables relaciones entre productos que el mas elemental sistema de trueque supone. ¡¡Porque en este modelo económico subsisten los precios!! Y porque estos, en cualquier sistema, expresan –nada mas y nada menos– la intrincada relación entre la multitud de valoraciones subjetivas que los consumidores hacen y la igualmente inmensa multitud de relaciones técnicas que se establecen en el proceso productivo. Razón por la cual, cuando alguien pretende lograr esto por la vía administrativa, no le queda otro camino que apelar al totalitarismo. ¡¡Y ni aún así!! tal como lo demostró la Unión Soviética, después de 70 años de intentarlo, y después de sumir a ese país en la barbarie.

emeteriog@cantv.net