El profesor Emeterio Gómez detuvo su pensamiento el día 20 de abril de 2020. Concluyó una jornada intelectual donde su mente logró tener una dimensión casi tan amplia como su alma.

Quienes asistimos a sus ponencias y sus cursos sobre ética, especialmente entre 1998 y 2000, recordamos su máxima: Hay que fajarse con eso. La invitación del profesor Gómez fue a perderle el miedo a pensar. Captó desde Venezuela ese peso que tiene estar arrojados al mundo a ser libres y nos mostró que, lejos de ser un lastre, esa carga nos abre las alas hacia un mundo ilimitado.

El trayecto de Gómez fue hacia el Espíritu y llegó a él desde la Economía. Su formación en esta ciencia estuvo impregnada de marxismo, como toda su generación de primeros economistas venezolanos. Cuando en 1990 Venezuela ensayó una apertura económica y un modelo más liberal, es el propio Gómez quien identifica los problemas que impiden a la sociedad venezolana vivir de un modo convencional esa interacción entre oferta y demanda que en otras latitudes resulta sencilla.

Los tres problemas económicos venezolanos, que tienen ecos universales, los localiza Gómez así, en su libro de 1993, Salidas para una Economía Petrolera (Editorial Futuro):

-El precio del dólar recoge el choque entre el sector petrolero y el no petrolero. El tipo de cambio es la gran variable distribuidora del ingreso en Venezuela.

-El tamaño del sector público es la causa de la inflación en Venezuela. Colocar el acento en variables monetarias, el déficit fiscal o tipo de cambio es inútil.

-Hay un problema espiritual, que impide a los venezolanos vivir en una economía de mercado.

En la página 66 de ese libro de 1993, Gómez publica este aforismo que nos anticipa el problema venezolano hoy vigente:

La mayor o menor consistencia de los fundamentos éticos de una sociedad tiene una influencia decisiva sobre las variables económicas.

En efecto, ¿No es acaso la devaluación del bolívar, en gran medida, reflejo de una depreciación moral? ¿Será que la escasez de gasolina nos revela que hay poco combustible espiritual en la sociedad venezolana? ¿Podría ser la inflación reflejo de un desmesurado acento mental en lo presente, con incapacidad para los sacrificios o renuncias que implican creer en el futuro? ¿Podría ser que nuestra incapacidad para vivir una economía de mercado proceda de la imposibilidad que tenemos para confiar, creer en el otro, enriquecerse espiritualmente mediante la interacción con otras almas? ¿Se habrá secado nuestra producción petrolera porque nos quedamos sin subsuelo de valores?

No son imágenes poéticas, son dolorosos padecimientos. El gran logro de las dictaduras en Venezuela, de las tiranías de partidos políticos o el altisonante eco de los caudillos ha sido empobrecer el alma de la gente. Han logrado hacer sentir a cada ciudadano un pigmeo moral.

El mundo tiembla hoy por tres meses de un dañino virus, la  Covid-19.  Acá en Venezuela el diecinueve se mide en años.  Son dos décadas de sobresaltos, de Golpes de Estado, de escasez, hiperinflación, devaluaciones, sufrimiento, familias regadas en diáspora, colonización, confinamiento… Y con todo eso, Venezuela ha resistido la tentación de la guerra civil. Ha escapado a la total barbarie. Es esa rebeldía, esa capacidad para decir que sí a la Vida, lo que acercará a Venezuela al destino que verdaderamente merece.

En la página 69 de Salidas…, Gómez afirma:

… Mientras el petróleo se mantenga en manos del Estado Venezolano o -versión sin eufemismo- mientras la distribución de la renta petrolera sea potestad y atribución de los políticos venezolanos, es ingenuo pretender que pueda desarrollarse una moral autónoma, un Sistema de Valores alrededor del cual constituir una sociedad moderna y, mucho menos, una economía competitiva.

El 6 de agosto de 2000, en una entrevista con Roberto Giusti (El Universal, página 2-1), Gómez declaraba:

Cuando asumes una economía montada sobre la libertad individual, debes correr el riesgo, pues allí no hay un Estado que te diga hacia dónde marchar. (…) El capitalismo y la sociedad burguesa abren infinitos caminos y sí se han preocupado por rectificar. Lo hicieron nada menos que sesenta años antes de Keynes, con el welfare state establecido por Bismarck”  (Se refiere a la Seguridad Social creada por el prusiano canciller Otto Bismark en 1870, tras la reunificación alemana).

Nos queda la alegría de que el profesor Gómez, el 20 de abril de 2020, ha resuelto esas preguntas que le llevaron a una producción tan amplia. Finalmente, Emeterio Gómez ha llegado al Espíritu, tras un viaje fascinante.

Al final, seremos lo que hicimos.

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Fuente: www.lapatilla.com

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