Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Empleos Metirosos

LA ANGUSTIA DEL DESEMPLEO azota inclemente a la familia venezolana. Es indetenible la invasión de las principales avenidas de nuestras ciudades por buhoneros, mujeres y hombres que salen a buscar el pan a cualquier precio. Hasta en Puerto Aya cucho las calles se transfiguran en toldos infinitos de vendedores ambulantes. Sin embargo y de forma insólita, las cifras oficiales muestran un país con un desempleo del 11%, casi rozando el Pleno Empleo.

Los fabricantes de estadísticas basan su información en burdas manipulaciones: si usted trabaja 4 horas a la semana ya engrosa las filas del empleo; las fronteras entre formalidad e informalidad son perversamente borradas. Aunque no goce de derechos laborales, trabaje en una empresa con menos de cinco empleados y carezca de seguridad social, para el régimen es un empleado. La conjetura es que el desempleo sigue mayor al 16%, que el trabajo informal supera el 53% y que el verdadero contingente de trabajadores formales es menor al 30%. Sólo crece el empleo público, con una innovación bolivariana: las filas laboriosas que vemos trabajando en las carreteras, bajo el sol, uniformadas de rojo, son obreros públicos a destajo, sólo pegan una semana al mes, como se lamentan; una creación de la revolución bonita.

OFICIALMENTE, usted está empleado si vende hojillas en una esquina 4 horas a la semana, no importa que su familia carezca de cualquier mecanismo de seguridad social, que las vacaciones no formen parte de su programa de vida y lo peor, que su salario no llegue al mínimo legal. La terrible conclusión que muestra este escorzo de realidad, es que la mayoría de los venezolanos en edad económicamente activa son trabajadores del sector informal, con ingresos inestables, muchos por debajo del salario mínimo y sin protección ante situaciones de enfermedad o invalidez. El llamado de Giordani a los inversionistas nacionales y transnacionales puede aludir a una tardía aceptación de que sin inversión privada no hay empleo, de lo contrario la econo mía informal y el deterioro social seguirán creciendo. La cruda realidad, como señala Cedice, es que los trabajadores venezolanos informales (53%) trabajan en promedio 7 días a la semana, en jornadas de 12 horas, casi el doble que los formales, sin descanso, el 80% son jefes de hogar y la mayoría madres jefes de familia. Este es el progreso social que hemos alcanzado en los últimos 7 años, la plena libertad para ser buhoneros bajo el sol y la lluvia. No podemos evitar que se nos acongoje el alma al pensar en la tranquilidad de conciencia de quienes urden estos infundios con la miseria del venezolano, muchos de ellos antiguos revolucionarios, que no tiemblan al espetarnos estos empleos mentirosos. Tomado de Diario El Universal. 30 de Diciembre de 2005