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“En las democracias la sociedad civil puede decidir con quién trabaja y quién la financia”

La experta en participación ciudadana defiende la autonomía de las organizaciones no gubernamentales e insiste en que quienes acusan a la cooperación internacional para el desarrollo de injerencia en los asuntos internos de otros Estados,…

Entrevista a Martha Cecilia Villada por Henry Delgado

“Si nadie es enemigo de nadie y cada uno desempeña sus funciones, colabora y deja a un lado las tensiones, podríamos tener países en los que todos ganemos. La sociedad civil no está para hacer tambalear a un gobierno, quiere ayudar, mejorar rápido las condiciones en las que viven los ciudadanos, por eso se asocia libremente”, afirma Martha Cecilia Villada, con más de 25 años de experiencia profesional en las áreas de fortalecimiento del buen gobierno y de la sociedad civil.

La consultora nacida en Colombia y residenciada en Estados Unidos, que visitó Venezuela para dictar el taller Creación y Desarrollo de ONG y Organizaciones sin Fines de Lucro, organizado por Cedice y apoyado por la Embajada de Estados Unidos, está convencida: “La sociedad civil genera empleo, puede generar riqueza, darle ideas a los gobiernos sobre cómo atender determinado problema, ayudarles a ser más transparentes”.

–El economista español Santiago Niño Becerra ha señalado que la democracia sólo se puede dar en la abundancia, pues tiene una relación estrecha con la situación financiera. ¿Es posible una democracia plena en los países pobres? –En tanto que los ciudadanos pueden participar y enriquecer esa democracia, juntos mejorarán el entorno y, en consecuencia, la economía. Si hay participación, apertura, respeto a la Constitución y un equilibrio entre los poderes, esos ciudadanos podrán tener un ambiente seguro en el que puedan generar riqueza.

–¿Existe un vínculo entre la riqueza material, una sociedad civil robusta y la democracia? Si es así, ¿qué viene primero? –No creo que ninguna venga primero. Con una sociedad civil robusta, participativa y dinámica, se puede lograr y, una vez que se logra, se puede mantener esa estabilidad económica y esa riqueza.

–Pero llama la atención que las grandes democracias del mundo se den en los países más desarrollados, en los más ricos. –Se pueden mantener esas grandes riquezas y esos desarrollos porque los ciudadanos participan, colaboran, opinan y respetan las reglas y la Constitución; y los gobiernos que ellos eligen están al unísono.

Todos juntos trabajan en ese proceso.

–¿Cómo valora el estado de la democracia en América Latina y el desarrollo alcanzado por el llamado tercer sector? –Las democracias en Latinoamérica han progresado muchísimo. Están haciendo un esfuerzo grande de inclusión, para cerrar la brecha, para crear mayor equidad. Son más conscientes de las diferencias que han existido, raciales y de clases. El tercer sector desempeña un papel muy importante en estos procesos de respetar los derechos humanos y promover la inclusión y la participación de todos.

–En la Europa continental y en América Latina abundan las organizaciones no gubernamentales que reciben fondos de sus respectivos gobiernos o de gobiernos extranjeros, ¿no es esto una contradicción? –El uso de la definición de organización no gubernamental no es la correcta porque nadie se define por lo que no es.

Los últimos autores definen las organizaciones de la sociedad civil por lo que son, por lo que contribuyen, por sus fines y misiones. Ahora bien, muchas de ellas tienen reglas y cuando definen sus misiones, también deciden de quién van a recibir sus recursos. Algunas generan sus propios fondos; otras dicen que sí reciben financiamiento de los gobiernos porque, en cierto modo, le prestan servicio a ellos; otras hacen acuerdos en los que establecen muy claramente que los recursos van a promover el objetivo y la misión de su organización, mas no la del financiador. Otras veces coinciden los objetivos y las misiones de las organizaciones nacionales e internacionales y, cuando esto se da, trabajan juntas.

–El presidente Evo Morales ha acusado a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional de financiar organizaciones no gubernamentales bolivianas que, según él, buscan desestabilizar su gobierno. En Venezuela, sectores del oficialismo han denunciado que esa misma institución financia a ONG y a periodistas críticos con el gobierno. ¿Qué piensa sobre ello y qué papel cumple Usaid en América Latina? –En las democracias plenas siempre la sociedad civil puede decidir con quién trabaja y quién la financia. Usaid ha hecho una labor muy importante en toda Latinoamérica y en el resto del mundo. Es un organismo de cooperación internacional que no podría actuar en un país si no ha sido invitado.

A veces se da esa controversia, se dice que está haciendo determinada acción, pero en verdad la agencia está allí porque fue invitada, porque tiene un acuerdo firmado con ese gobierno y es supervisada; contribuye de muchas formas, como por ejemplo ayudando con la nutrición, la educación, la construcción de carreteras. El portafolio de Usaid es mucho más amplio que el trabajo que hace con las organizaciones no gubernamentales.

–Ha afirmado que Usaid cumple un papel fundamental en Latinoamérica. ¿Qué logros resaltaría? –En muchos países ha sido un motor, junto con las organizaciones europeas. Un gran cambio es el de los sistemas de justicia, que ahora son a través del proceso acusatorio y el ciudadano es inocente hasta que se pruebe lo contrario. Ha contribuido en gran parte a la infraestructura vial.

Otro gran logro es la manera de trabajar con microempresarios y microproductores en las áreas rurales, generando mayor producción y mejorando la calidad de los productos.

Por ejemplo, Bolivia tiene un programa que se llama Taza de Excelencia a través del cual venden el mejor café orgánico en Europa y Japón. Ese programa ha redescubierto la calidad del café boliviano y le ha dado la oportunidad a caficultores pequeños de poner en el mercado toneladas de café muy exclusivo.

–¿Qué respondería a quienes afirman que la cooperación internacional al desarrollo presupone una injerencia en los asuntos internos de otros Estados? –Vuelvo y repito: las organizaciones internacionales, ya sean las estadounidenses o cualquier otra, están en un país porque tienen un acuerdo. Sus acciones forman muchas veces parte de lo que está en el plan nacional de desarrollo de ese país. Si uno está allí invitado y existe un acuerdo escrito, no se puede hablar de injerencia. Generalmente, las agencias internacionales tienen que remitir informes al organismo de planificación de ese país. También deben mostrar planes que indican qué van a hacer y cómo. Cuando una ONG internacional llega a un país, tiene que presentarse ante las autoridades y recibe todas las credenciales para poder funcionar. Si todo se maneja de acuerdo con las reglas y con la transparencia, se construye una confianza mutua y se debería poder trabajar juntos.

–Pero ¿por qué, entonces, surgen este tipo de acusaciones? –Yo creo que son cortinas de humo que se dan para despistar un poco, pues hay otros temas más importantes. No se creó la confianza. Falta darse el tiempo para conocerse, para colaborar, para sentarse a conversar.

–¿Qué opina acerca de la existencia en Venezuela de un proyecto de ley de cooperación internacional que establece la creación de un organismo que dependería de la Presidencia de la República y que administraría todos los recursos económicos y ofertas de ayuda que reciban las organizaciones no gubernamentales? –Eso le resta autonomía a la sociedad civil y las pone en una situación de dependencia del gobierno, de cualquier gobierno. La sociedad civil tiene que ser respetuosa de las leyes, transparente, manejar sus cuentas bien, evitar la corrupción; pero eso no quiere decir que pierda su autonomía y su capacidad de recibir recursos directamente de un donante que se los quiere dar sin que pase, digamos, por la censura.

–¿Cómo interpretar la elección democrática de gobiernos populistas que tienden al autoritarismo en varios países de América Latina? –Ha habido obviamente una debilidad muy grande en el desarrollo de los partidos políticos en muchos países.

Los gobiernos a los que se refiere tienen la oportunidad de cambiar, de mejorar todas las situaciones que las otras organizaciones políticas y los líderes antes no lograron. Espero que sí lo puedan hacer, que aprovechen la oportunidad, pero que lo hagan respetando el Estado de Derecho, la libre asociación y el tercer sector o la sociedad civil, y que entreguen a los ciudadanos países mejores.

–De acuerdo con cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Estados Unidos sigue siendo el primer país que brinda ayuda oficial al desarrollo en términos absolutos, pero ocupa el último lugar en cuanto a la relación entre la ayuda que otorga y su riqueza nacional. ¿Cómo valora la cooperación al desarrollo en el gobierno de Barack Obama? –En Estados Unidos, la sociedad civil aboga continuamente para que el Congreso incremente los recursos que dona para proyectos internacionales. Hay organizaciones en Washington que hablan con senadores, etc., y casi siempre han logrado que se aumente, aunque no en la proporción que se quisiera.

Existe lo que se llama la Cuenta del Desarrollo Internacional y hay individuos y organizaciones dedicadas a monitorearla y decirle al Gobierno que la tiene que mejorar, que debe invertir en tal parte. Es así como se logra un gran enfoque de dinero y recursos hacia África o para el VIH. Pienso que este gobierno tiene conciencia de que los problemas a escala mundial tienen que ser atendidos. También quiero anotar que los filántropos estadounidenses son supremamente generosos; analizan, por ejemplo, si las personas más ricas crean un fondo en el que todos aporten la mitad de su riqueza. Ése es un reto que Bill Gates les ha puesto. ¿Para qué? Para contribuir mundialmente a la solución de problemas.

EL NACIONAL – Domingo 24 de Octubre de 2010