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Entendiendo el Rompecabezas de la Zona Euro

Tantas noticias sobre Grecia y Europa a veces hacen perder la perspectiva sobre lo que allí se dirime. Se puede resumir así.

Al profesor Rodrigo Manero Jarnes

El asunto en juego es decidir si Grecia y una zona de naciones en la periferia europea, las cuales incluyen Portugal, Italia y España, deben permanecer en el euro. En tal sentido es preciso entender que una cosa es la Unión Europea y otra la Zona Euro. Dentro de la Unión Europea, 17 países de 27 han elegido el euro y se han subordinado al Banco Central Europeo (BCE). Los otros mantienen su propia moneda.

Este es el diagnóstico griego, país que tiene el euro: endeudamiento alto en relación al PIB – inicialmente 160% del PIB y con algunas rebajas acordadas recientemente sería el 120% del PIB -; segundo, el déficit anual del gobierno, incluyendo los intereses a pagar por deuda soberana, se encuentra en 10,5% del PIB, por lo cual se está sin capacidad para satisfacer a los acreedores y al mismo tiempo mantener el gasto social. Además, se tiene que Grecia es una importadora fuerte, por lo que la llamada cuenta corriente en la balanza de pagos está en rojo: el déficit alcanza 8% del PIB. Hay decrecimiento del PIB, el cual caerá 5% en 2011- mientras la inflación supera al 3% anual. Para completar el cuadro, se tiene que Grecia tiene el segundo mayor desempleo en la Zona Euro: 17,6% y casi la mitad de su población activa menor a 25 años es incapaz de hallar empleo. Todo esto repercute en el sector bancario griego y también en los bancos internacionales que son acreedores de Grecia.

En tal sentido, lo que se ha planteado es dar apoyo a Grecia, lo cual es viable porque Grecia sólo representa el 2% del PIB en la Eurozona. Ahora bien, el planteamiento para mantenerla en el euro sería extensivo a otros países problemáticos como Portugal, Italia y España: las naciones del Norte en la Eurozona, esencialmente Alemania, con finanzas públicas en orden y fuertes exportadoras, darían su apoyo. Los mecanismos para hacerlo incluyen un Fondo para la Estabilidad Europea, conocido en inglés como EFSF, el cual se encarga de adquirir deuda emitida por las naciones con problemas y proveer fondos para recapitalización bancaria; el EFSF elevará su capital hasta 1.000 millones de EUR, si bien se estima que las necesidades financieras en el próximo bienio para las naciones “en rescate” pueden ser un 50% superiores e, incluyendo sector bancario, incluso el triple. El BCE también echaría una mano y además está promoviendo medidas para mejorar el bajo crecimiento -+0,3% previsto en 2012 para la Eurozona-, como ha sido una reciente rebaja en el tipo de interés referente que aplica. Adicionalmente, los acreedores de naciones afectadas aceptarían que se haga un “haircut” o rebaja en el importe que les deben.

Ahora bien: nada es gratis. En contraprestación, se exige a las naciones apoyadas que adopten políticas fiscales austeras. En el caso griego, los ajustes exigidos incluyen: despedir a 30.000 empleados públicos, rebajar el sueldo 15% al resto y reducir en 20% algunas pensiones.

Este arreglo mantiene un problema: hay 2 velocidades distintas en la Eurozona. Con la adopción del euro, naciones como Grecia y el resto del “Club Mediterráneo” se hicieron menos competitivos – mientras los costes laborales unitarios les subían en torno al 3% anual, en Alemania sólo lo hicieron 1% anual-. Revertir esta situación, manteniéndose dentro del euro, demanda ajustes lentos para hacer las economías débiles más productivas: reformas en legislación laboral y educar más a la mano de obra. Así que la perspectiva inmediata griega dentro del euro es seguir endeudada, estancada, deflacionaria –con demanda interna y precios cayendo- y sometida a dolorosos ajustes.

La alternativa sería salirse de la Zona Euro. Hoy día 1 euro vale 340,75 de los antiguos dracmas griegos; una opción inmediata para Grecia sería volver al dracma, devaluar frente al euro y así hacer más competitivas las exportaciones. A este ajuste seguramente iría asociada inflación, la cual tiene una ventaja para una economía endeudada o “apalancada”: las deudas en moneda local irían perdiendo valor real.

Seguir este camino tiene al menos cuatro riesgos. Primero, la “hoja de balance contable social”. Grecia está esencialmente endeudada en términos netos en euros. ¿Cómo se haría para pagar esa deuda en euros con moneda local menos fuerte? La solución es avanzar en las quitas de deuda que se vienen haciendo y convertir a moneda local la deuda interna en euros – lo que se deben los propios griegos entre sí-. Lo segundo es cómo se decide el tipo de cambio devaluado; hay el riesgo de que en mercado de cambio el euro valga, por ejemplo, 425 dracmas, mas el gobierno diga que no, que el euro vale 375 dracmas; si esto ocurre, los endeudados en euros salen ganando a expensas de los inversionistas en euros. Tercer riesgo: una fuga de capitales; esto se resolvería con algún control cambiario temporal y se podría repatriar lo que salga cuando el banco central griego establezca tasas de interés capaces de compensar la devaluación. Un cuarto factor a considerar es hasta qué punto una devaluación realmente genera competitividad y más en una economía esencialmente productora de servicios (76% del PIB), con riesgo inflacionario al salirse del euro.

La alternativa está abierta también para Portugal, Italia y España.

Ahorrarse los costosos ajustes para mantenerse en el euro desafía la lógica alemana, quienes quieren que funcione a la germana la política fiscal y monetaria en toda la Zona Euro, olvidando que sus exportaciones crecieron gracias a los desequilibrios financieros en el Club Mediterráneo.

Si se reconoce que es inviable el alto costo social de la austeridad inmediata para reflotar a Grecia y que mantenerla en el euro trae gastos a los alemanes para sustentar al EFSF, se podría iniciar un camino mutuamente benéfico hacia el retorno al dracma. Las instituciones europeas podrían dar apoyo en el proceso, a un menor precio.

El meollo es el efecto redistributivo: ¿Cómo salen menos perjudicados los ciudadanos en las naciones involucradas?

carlosurgente@yahoo.es