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Entre Catia y Petare hay 56.126 puestos de buhoneros

Cedice descubrió que en las 531 manzanas de las zonas comerciales de Caracas, 358 están ocupadas por una cantidad de tarantines que supera a los establecimientos formales. Allí la mayoría vende discos piratas, frutas y llamadas telefónicas.

En las aceras de Caracas se instalan todos los días las estructuras de la “empresa” que genera más empleos en la ciudad: la buhonería. Esa es la conclusión a la que llegaron los investigadores del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico, después de contabilizar que en 13 zonas comerciales de la ciudad se colocan a diario 56.126 puestos de vendedores informales.

“Suponemos que en esos expendios comerciales, que se ubican en cientos de manzanas de la ciudad, labora el grupo más grande de trabajadores; nuestra hipótesis es que no hay ninguna actividad o empresa en Caracas que pueda generar tantos empleos como la buhonería”, afirma Isabel Pereira, socióloga de la Unidad de Análisis y Políticas Públicas de Cedice. Los investigadores del centro determinaron que la venta informal es un negocio que ocupa 49.072 metros lineales de la ciudad, desde el bulevar de Catia hasta Petare.

Su informe, el primer estudio cartográfico que se realiza sobre estos actores de la economía informal en el área metropolitana, determinó que de las 531 manzanas que existen en esas 13 zonas comerciales que observaron, 358 están repletas de toldos. Sólo están libres 173 de esas cuadras de Catia, La Candelaria, el casco histórico de la ciudad capital, la avenida San Martín, Quinta Crespo, el Cementerio, el Valle, el bulevar de Sabana Grande, Los Dos Caminos, el Marqués y Petare. Los buhoneros están en 67% de los espacios comunes en esas áreas geográficas.

Mayoría de cartón

Cuesta trabajo comprender la magnitud de esas cifras. Quedan más claras si imaginamos que estos 56.000 tarantines vendrían a ser pequeñas empresas distribuidas a lo largo de la ciudad. Víctor Maldonado, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Caracas, deja un dato revelador: los estudios que maneja dicen que en el área metropolitana hay cerca de 80.000 empresas; de esta cantidad, entre 40% y 60% están dedicadas al comercio o a los servicios.

“Quiere decir que en la capital hay entre 32.000 y 48.000 locales formales, un poco menos de los puestos de buhoneros que contabilizó Cedice”, afirma. ¿Trabaja más gente en las ventas informales que en las tiendas? Es una pregunta que los investigadores del centro quieren responder en el futuro con mucho cuidado. En el Estudio sobre los asenta- mientos del comercio informal, la directora de la Unidad de Análisis de Cedice, Isabel Pereira, asegura que en cada puesto venden en promedio 3 personas, pero al menos dos de ellas son empleados informales que reciben menos del salario mínimo.

“También observamos que en esos puestos se llega a trabajar en 3 turnos. Hay unos que llegan en la mañana, otros venden en la tarde y un tercer grupo que se queda hasta las 10:00 de la noche, especialmente en Catia y Petare, para captar los clientes que regresan del trabajo a sus casas”, revela Pereira. Además, en torno a cada tarantín opera una red de personas que le ofrece a los vendedores comida, el transporte diario de su mercancía y hasta dinero prestado. “Es muy difícil tener un conteo definitivo de cuántas personas trabajan en torno al negocio de la buhonería en Caracas, pero sabemos que superan como mínimo las 300.000 personas. ¿Qué otra actividad emplea tal cantidad de gente en Caracas?”, pregunta Pereira.

El economista Miguel Ángel Santos no cree que ninguna compañía en el país sea capaz de recibir tantos trabajadores y, por el contrario, las últimas noticias que recibió de la empresa privada venezolana no son buenas. El año pasado, el sector privado no ofreció nuevos empleos, sino que eliminó 152.000 puestos de trabajo, según las cifras que Santos encontró en el Instituto Nacional de Estadísticas. Fue en el sector público donde se incrementó la nómina en 255.799 trabajadores. A la par, en 2005 también empezaron a buscar empleo por primera vez 352.000 venezolanos, por lo que es evidente que la oferta laboral no es suficiente para darle a los novatos y a los buhoneros la oportunidad de obtener un trabajo formal, con todos los beneficios de la ley.

“El estudio cartográfico revela que mientras los alcaldes reducen la cantidad de buhoneros en el casco histórico de la ciudad, la densidad de puestos en otras zonas comerciales aumenta. Es fácil ver que ya no sólo el bulevar de Sabana Grande está ocupado, también sus calles transversales están llenas de toldos. Eso demuestra que la gente no logra abandonar la buhonería por un trabajo formal.”, afirma Pereira.

El director ejecutivo de la Cámara de Comercio advierte que las empresas de la zona norte costera venezolana pueden contratar en promedio 14 trabajadores. Serían necesarias más de 16.000 nuevas empresas para emplear sólo a quienes entran al mercado de trabajo todos los años y falta todavía empleos para los que quieren salir de la informalidad. “Pero en los últimos 5 años han cerrado 30% de los establecimientos comerciales de la capital, una pérdida neta que se produjo, en parte, porque la mayoría de los puestos de buhoneros se ubicó donde estaban los grandes cinturones comerciales de la ciudad, desde Carmelitas a Sabana Grande”, asegura Maldonado. Santos insiste en que los bajos niveles de inversión en Venezuela ha condenado a la mayoría de la fuerza laboral venezolana a distribuirse entre la informalidad y el desempleo. Cedice advierte que ya 68,92% de las aceras en esas zonas comerciales está obstaculizado por los puestos de los informales. “Esta situación hace a la ciudad invivible, pero está demostrado que la única solución para reducir la buhonería es crear nuevos empleos en el sector privado formal”, afirma Pereira.

Publicado Diario El Nacional 30/07/06