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¿Es PDVSA recuperable? Alexander Guerrero

I.- PDVSA producía en 1998 3,3 millones de barriles/día, de eso se encargaba un personal capacitado, millones de horas hombre especializados para atender las labores de una empresa petrolera, aunque estatal operaba bajo los estándares de las corporaciones petroleras en el mundo.

Hoy es la sombra de aquello, produce un millón de barriles menos, sus refinerías operan deficientemente, los accidentes abundan, la exportación de refinados ha caído drásticamente, PDVSA importa hoy crudos y derivados a una velocidad que se come su flujo de caja, afectando también su contribución fiscal. El peso por servicio de una colosal deuda de 40.000 MM $ se come el capital y la contribución fiscal. La descapitalización afectó refinación, distribución, transporte e imagen, convirtiéndola en una empresa preponderantemente exportadora de crudo y eje de una cruzada política en el mundo que coloco el petróleo como su fuente financiera; en conjunto es la ruta de un colapso.

II.

Cual es el costo a pagar por esa destrucción, por aniquilamiento de su capital humano, por su conversión en agente fiscal en poder de grupos políticos y mercantiles, quienes desmantelaron su capacidad organizacional e industrial para servir sus proyectos clientelares? Se argumenta que su recuperación en términos de costo-beneficio no es rentable y es muy costosa en términos fiscales; cada dólar que se invierta en su recuperación es un dólar menos en manos del fisco cuyas necesidades son infinitas, un delicado trade off. Otros abogan por su recuperación, basados en que el viejo modelo era una empresa eficiente. Ambas propuestas pivotean en un falso dilema, o lo uno o lo otro. Un nuevo gobierno tiene que abandonar ese dilema, deberá buscar una formula de costo beneficio que permita la recuperación de una industria petrolera nacional incluida PDVSA, y pese a la descapitalización descrita y bajo cualquier escenario, hay que escoger el camino de menor costo social.

III.

La PDVSA creada en 1975 no existe; Constitución y LOH cambiaron su sentido y operatividad como empresa para convertirla en agente de transferencia de renta al gobierno. Pese a que aun aparece el SA, ya no funciona como empresa mercantil, es un agente fiscal del gobierno hibrido operando yacimientos petroleros en propiedad del fisco, con lo cual es un componente fiscal del gobierno. La estructura de incentivos fue definida en la LOH como vehículo que transfiere renta al Tesoro, administrada por una JD y un Presidente que es simultáneamente Ministro. Esto define prioridades fiscales y no industriales, la “industria petrolera nacional” ha sido empobrecida por presión fiscal que convirtió al petróleo en una mina de oro cielo abierto donde todos extraen oro, sin considerar ambiente, capital, eficiencia y economías. En esas condiciones, el gobierno le deja a PDVSA –de la renta fiscal – lo necesario para producir apenas la misma “cantidad de petróleo que el periodo anterior”, la política petrolera se funda sobre esa lógica, y asumiendo la fortuna de los precios como credo, se enraizó el modelo rentista a niveles extremos, el socialismo rentista, toda la renta es del Rey. Como la política fiscal se asienta en la expansión ilimitada del gasto, PDVSA es nódulo fundamental de la línea socialista de sustituir la actividad económica privada por el Estado como dueño de empresas y nominas.

IV.

La otra cara de la política fiscal, el gasto público fundado sobre mecanismos redistributivos extravagantes imponen un gasto público creciente, restringido solo por la dinámica de los precios del petróleo. Estos en alza permiten al gobierno cabalgar la renta y trasferir al Tesoro la mayor parte para pagar el creciente gasto público y como es por natura recurrente, el resultado es un fenómeno que asemeja una bola de nieve fiscal.

Números: el sector publico/gobierno es l 45% del PIB, el petróleo el 34% del PIB, el 95% de las reservas internacionales y paga mas del 50% del gasto publico, nunca hubo mas dependencia del petróleo como ahora. La contribución al fisco es aun mayor, a la fecha 40 mil millones de dólares de deuda de PDVSA, van al gasto público, y apalancan la deuda pública que suma otros 15% al PIB en el presupuesto de sombra. En esas condiciones, los fondos para su inversión en el petróleo son transferidos al fisco o gastados fiscalmente por factura propia. La razón de su descapitalización es consustancial al régimen fiscal de la Constitución y la LOH. La lógica fiscal, que no económica, base del “rentismo absoluto” considera a PDVSA un agente supletorio ad hoc del fisco, con obligaciones fiscales en gasto publico, para documentar deuda cuyos flujos van al gasto social, una actividad netamente fiscal.

V.

La producción de petróleo es un secreto de Estado, las auditorias de PDVSA no permiten derivar el volumen de producción, el gobierno esconde las cifras, manipula o no publica balances. Agencias internacionales y OPEP ofrecen otras cifras, la discrepancia ronda los 650 mil barriles. Por esa razón y con el mismo modus operandi, tampoco se consolidan las estadísticas monetarias, dado que el legislador anuló la obligación de PDVSA de vender al BCV todas las divisas por exportación. Así, PDVSA y el fisco bajo esos incentivos alimentados por la opacidad y carencia de controlabilidad, responsabilidad fiscal, mantienen depósitos en los mercados financieros fuera de criterios fiscales y monetarios; especies de fondos realengos que no son regidos por leyes ni auditorias. Que hacer en esas condiciones, en la próxima entrega.

Economist, PhD. (London University)

Economia y Finanzas

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@alexguerreoe