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¿Es Venezuela independiente? Orlando Ochoa

La dependencia petrolera y la pobreza demandan una sola estrategia coherente y exitosa
Orlando Ochoa P. El Universal, jueves 19 de abril 2012

 

La necesidad de diversificar la economía y su dependencia de los ingresos petroleros se remonta a 1936, es decir, hace 76 años. Más del doble del tiempo requerido para transformar a China comunista en la segunda economía de mercado del planeta. Los primeros planes gubernamentales ayudaron, pero faltó mucho luego. Lamentablemente, el deterioro económico y de las instituciones desde los años setenta hicieron los problemas socioeconómicos aún más complejos y difíciles de resolver. En 2012 el 95% de las exportaciones fueron petróleo y derivados. En el resto de las exportaciones predominan empresas públicas si éxito, sin crear un fuerte sector manufacturero asociado, sin nichos de especialización con capacidad para innovar. Empresas que esperan por subsidios del Gobierno Central, con fondos petroleros o deuda, para pagar la nómina y hacer algunas reparaciones que eviten el cierre.

Esto es lo que queda de la estrategia de diversificación fundamentada en empresas básicas, cuya inversión junto a la infraestructura cercana, en términos de dólares a valor de hoy, superaron los $140.000 millones. Del pasado reciente sólo quedan los rastros de una combinación de ideas socialistas-marxista y corrupción chavista. No hubo ni habrá jamás independencia económica bajo este camino. Se requiere un gran cambio de estrategia de desarrollo. En las actuales circunstancias, una parte importante de los recursos petroleros pasan a promocionar conductas económicas rentistas en toda la sociedad. La política de desarrollo “socialista” es evidente que perdió sentido; sin embargo, a pesar de los pobres resultados, se insiste en ellas hasta llegar a convertirse en excusas para más corrupción. Así es el fracaso económico de un país. Cualquier gobernante de izquierda o derecha del siglo XXI sabe que, en las actuales circunstancias, Venezuela es una economía de alta inflación, severas distorsiones, baja inversión; y que exporta petróleo para pagar la comida y bienes que importa, lo cual favorece a nuestros vecinos. Sin base económica sólida no hay progreso social duradero ni se pueden generar empleos estables bien remunerados. La dependencia petrolera y la pobreza demandan una sola estrategia coherente y exitosa. Reconocer el fracaso y rectificar es una inmensa tarea pendiente.

Twitter: @orlandoochoa

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