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Escasez, inflación y racionamiento: Las mentiras de Maduro. Alexander G.

El Presidente exhibe una recurrente batalla contra la verdad. El político se sirve de la demagogia, también es cierto que ciertos prejuicios republicanos marcan la distancia entre aquella y la mentira, sobre todo, cuando a esta última se le utiliza recurrentemente para justificar lo injustificable. Maduro rompe esos límites, corre el riesgo y queda descolgado fuera de lugar como en el football. Maduro dijo que la inflación es por “sobrecalentamiento del consumo”, y lo dijo sin parpadear, sabiendo que ello no es cierto. Expliquemos.

El Presidente entre la mentira y la responsabilidad

La economía comenzó su desaceleración en camino a una severa contracción en el último trimestre del 2012, cuando se encontraron la crisis de balanza de pagos y la crisis fiscal. En Venezuela si escasean los dólares, escasean los bolívares, los gobiernos compensan los últimos imponiendo al BCV a imprimir todo lo que el fisco requerirá, el mecanismo monetario utiliza el by pass de PDVSA para financiar el déficit fiscal, en la calle el impacto es inflación, lo que sumado al control de cambio y a la escasez de dólares se produce esa simbiosis de inflación con escasez.

El Presidente debe saberlo, o lo esconde y miente, o sus ministros le mienten; aunque también es probable que en el gobierno exista un serio problema de conocimiento e información dado que el mantra de los ministros y asesores es el marxismo, y este no puede explicar ni la inflación ni la escasez, por el contrario, lo promueve y justifica. A Maduro o no le explicaron o le escondieron que la economía entre el último trimestre del 2012 y el 1er trimestre del 2013 es una brutal desaceleración de 5.5 puntos porcentuales, la contracción comienza a mostrarse.

En ese entorno, de fuerte desaceleración y contracción, no es materialmente posible un “sobrecalentamiento del consumo”, todo lo contrario a lo dicho por el Presidente, la inflación y la escasez, y la contracción imponen una caída en el consumo y en la inversión, y un crecimiento del desempleo, lo contrario a lo que él dijo, el país se hunde en una contracción severa.

En un régimen de libre mercado, no hay ni escasez ni inflación

Cuando un gobierno controla precios inmoviliza los mercados y detiene el proceso de creación de riqueza y conocimiento requerido para que los consumidores y quienes ofrecen, productores y comerciantes, cooperen distribuyendo a través de los precios la riqueza producida. En un sistema de precios libres, el incremento de estos indican una caída de la oferta o un aumento de la demanda, independientemente que el consumidor conozca la causa de ese incremento en el precio, su comportamiento transmite la idea –conocimiento- que la demanda (en este nuevo precio, más alto) caerá irremediablemente. Los consumidores que continúan adquiriendo ese bien a precios más altos, le están dando al bien mayor utilidad marginal. Esto de inmediato induce a una corrección natural del mercado, es lo que se denomina cataléctica, o economía!

Cataléctica es la teoría praxeológica que explica la manera como el sistema de libre mercado forma las relaciones de intercambio y los precios a los cuales esas transacciones se efectúan. Su objetivo es conocer a través del cálculo monetario y la formación de los precios el punto en el cual un agente realiza sus opciones en el mercado. Explica los precios tal como son y no como deberían ser. Las leyes de la cataléctica no son juicios de valor, sino que son postulados objetivos y de validez universal; es decir, el orden provocado por el ajuste mutuo de muchas economías individuales en un mercado..

En régimen de precios controlados: escasez, racionamiento con inflación

Por el contrario, en un régimen de precios regulados, estos son establecidos por el gobierno, las señales que emiten y envían los precios ya no son confiables, los consumidores y productores pierden los caminos de sus acuerdos, equilibrios. La reacción de la demanda y la oferta ya no se relacionan bajo su natural lógica. En razón de ello, se forman fuertes desequilibrios entre oferta y demanda causando de inmediato escases, -o sobreproducción y derroche de recursos- interrumpiendo el proceso de creación de conocimiento que es fundamental para que consumidores sean agentes vivos en la creación de los precios.

En esas condiciones se establece un régimen artificial incapaz de producir u ofrecer bienes suficientes a la demanda. El fenómeno económico creado por reacción de los agentes es lo que conocemos como escasez, y si este se hace sistemático, lo que estaría en ejercicio es un mecanismo de racionamiento, que el gobernante presupone, es la administración ordenada de la escasez; los regímenes comunistas ignoran esto, y convierten la escasez en racionamiento sistémico. La gente ya no investiga ni sale al mercado, simplemente espera a que el agente que raciona, el gobierno, avise y comunique la disponibilidad del bien, pero en condiciones de control y racionamiento.

La escasez y el racionamiento de hoy

Cuando Chávez impuso el control de cambio en Febrero del 2003, afirmo sin complejos, “el control de cambio y los controles de precios son políticos”, con ello eliminó el sentido de provisionalidad de los controles, los que en la historia económica contemporánea, Venezuela conoce. El venezolano común, el empresario, propios y extraños, no tomaron esas palabras en serio. En esos días, opinábamos y escribíamos que la agenda del socialismo que Chávez había proclamado, traía los controles de cambio y precios, incluida las tasas de interés. Tomo diez años para que la gente terminara aceptándolo y con resignación, esperando solo el término del gobierno, para retornar la senda de la normalidad económica.

La Asamblea Nacional –la fábrica de leyes de la revolución- comenzó a legislar sobre cada sector de la actividad economía, leyes, decretos leyes, fueron rápidamente escritas y aprobadas, la economía terminaría al cabo de algunos años, totalmente maniatada, los mecanismos de formación de precios, penalizados, el ejercicio libre de la economía terminaría regulado por leyes de naturaleza penal. Así los controles administrativos, pasaron a ser administrados por leyes y decretos, con lo cual se le introducía a la actividad económica privada grandes restricciones.

Descapitalización del sector agrícola y agroindustrial

La Ley de Tierras, por ejemplo, es la guadaña con que se decapita el sector privado en el campo, ganaderos y agricultores se han descapitalizado considerablemente, el número de vacuno en pie se ha reducido en casi un 40%, la agroindustria ha sido sacrificada por el gobierno con el ingreso al Mercosur; el Estado venezolano (PDVSA y asociados) son los únicos importadores de productos agroindustriales y materias primas para la agroindustria por volúmenes superiores a los 3500 Millones de dólares. Decenas de acuerdos bilaterales con países del Caribe, el gobierno canjea petróleo por vitualla agropecuaria, pollos, leguminosas, aceites, para abastecer los mercados de PDVSA y asociados.

Todo esto se ha administrado con un curioso concepto de “soberanía alimentaria”, el cual, se entiende finalmente como unos mecanismos administrado por el gobierno para “independizar” del productor privado venezolano la dieta alimentaria del venezolano. Un ejemplo para ilustrar el comportamiento del gobierno comunista venezolano. República Dominicana canjea petróleo por caraotas, estas son compradas por el gobierno dominicano en Asia, para enviárselas a Venezuela a cambio de petróleo. Con esta operación, el gobierno empobreció a pequeños y medianos productores de caraotas y otras leguminosas.

El resultado neto de estas políticas de estatización de vastos sectores agrícolas y agroindustriales, en conjunto con cadenas distributivas, abastecidas por productos importados, afectando, no por intermedio de esquemas competitivos en procura de mejores precios para el consumidor, sino forzando la descapitalización, desinversión y cierre de empresas del sector. Fenómeno que solo han podido resistir algunos grandes, Polar entre ellos. Todos esos volúmenes de alimentos procesados, materias primas, y productos agroindustriales provenientes de Mercosur, de socios de PDVSA en el Caribe y América Central, así como otras regiones, son adquiridas con divisas o con petróleo, que para los efectos de PDVSA es lo mismo.

Un gobierno metido a empresario quebrado

Imaginémonos, entonces como operaria esa extravagancia estetizante en la importación de alimentos, materias primas, etc., en condiciones de una crisis de balanza de pagos por caída no solo de las exportaciones de petróleo, sino por la caída del ingreso petróleo y valores de exportación. A ese efecto agregamos la crisis fiscal consecuentemente producida por caída del ingreso fiscal petrolero; por las mismas razones que determinan el menor ingreso de divisas. Ambas crisis de pagos, la de balanza de pagos por brusca caída de reservas internacionales –menos ingreso de petrodólares- y la fiscal, desde hace varios trimestres gobierno y BCV entraron en la ecuación fiscal financiando el déficit fiscal, el efecto neto inflacionario de ese mecanismo de financiamiento inflacionario del déficit fiscal está a la vista, la inflación promedio anual esperada estaría en el 45-50%.

La caída en las reservas internacionales colapsó a CADIVI, y a las vías alternas para la adquisición de divisas a precios mayores que la tasa de cambio oficial, el fiasco de las subastas del SICAD, y la explosión del dólar off shore del llamado mercado paralelo.El impacto neto de esa crisis de pagos no se hizo esperar y se expresa crudamente en escasez severa de alimentos, medicinas, bienes diversos, y en deficiencias en servicios públicos –electricidad y otros. El gobierno quedó literalmente limpio en divisas, -crisis de balanza de pagos por drenaje de reservas internacionales- la escasez escaló, lo que obligó a Maduro a viajar al Mercosur en un curioso viaje de “búsqueda de comida” pero con la chequera sin fondo, como la había dejado Chávez.

La escasez: sin dólares, no hay remedio. Salida ? La hiperinflación y la calle

En un entorno político y social que se fue tornando violento, comenzando por la violencia del gobierno que trae a los militares a las calles, por temor de disturbios sociales y como instrumento del miedo al país que aun cuestiona la legitimidad de Maduro. La situación política es realmente precaria, cruzada con escasez e inflación, y entrando en un umbral hiperinflacionario, el gobierno no parece darse cuenta que su piso político se ha fundido. Escasez, inflación, desempleo y contracción económica, no son fenómenos que garantizan estabilidad política, todo lo contrario, la tormenta perfecta. El gobierno en los hechos se deshace en medio de ineficiencias en servicios públicos, electricidad, en corrupción, y en su rol de empresario del sector que produce y mercadea alimentos y materias primas de origen agropecuario.

Esta situación de escasez, sintetizada en inflación, crisis de pagos, ha limitado severamente el acceso a los mercados de deuda, dada las continuas negativas calificaciones de riesgo que han encarecido los costos financieros a Venezuela, a niveles que luce financieramente criminal emitir títulos de deuda en esas condiciones. Ello desde luego limita la acción de gobierno; fenómeno, el cual el gobierno no pareciera comprender. Es protuberante la presencia, no solo de ineficiencia, ingobernabilidad, sino de lo básico, conocimiento e inteligencia para resolver una crisis política que ha coincidido fatalmente con el actual descalabro económico que ha puesto al gobierno en un entorno de inestabilidad político-institucional, perdiendo peso político y apoyo en la calle, la posición del gobierno es mediocre, pero no tienen agenda de acuerdo nacional, la única solución posible!.

El empobrecimiento del capital ante el acoso de la ideología: la escasez como control social

El aparato productivo privado, respondió descapitalizándose, cae la inversión bruta fija, no se acumula capital, fábricas y empresas de todo tamaño, privadas nacionales y multinacionales cierran y/o se mudan a otros países, otras son privatizadas, expropiadas, secuestradas, y estatificadas o nacionalizadas, ello ocurre en todos los sectores, petróleo, acero, aluminio, cemento, cerámicas, vidrios, centrales azucareros, torrefactoras del café, industrias lácteas, fábricas de harina procesadas para arepas. Lo que es normal en el mundo moderno, sociedades y empresas multinacionales privadas es perseguido por la legislación y los controles, solo se privilegia la asociación del Estado/Gobierno con empresas extranjeras, -el modelo cubano.

Los controles de precios y de cambio, y la legislación que rompe los derechos de propiedad han reducido a Venezuela a un espacio donde pese a la presencia de materias primas no ingresa capital extranjero. Los indicadores de competitividad a atandadores internacionales colocan a Venezuela como el país de menor competitividad en el mundo. El control de cambio ha sido utilizado como un instrumentos militar para demoler la posibilidad exportadora de la economía nacional. El objetivo, explicado hasta la saciedad por el sempiterno Ministro de Planificación, J Giordani es crear pobres para que ellos dependan del Estado, el mantra del Ministro, el socialismo y nacional-socialismo cubano o hitleriano, cuyos objetivos fueron esos.

ALEXANDER GUERRERO
@AlexGuerreroE