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España, lo que viene no son castañuelas

OPINIÓN

ESPECIAL UNIVERSAL

domingo 20 de noviembre de 2011 12:00 AM

Sea Mariano Rajoy o Alfredo Pérez Rubalcaba el nuevo Presidente de Gobierno que se instale en La Moncloa, encontrará uno de los peores momentos de la España del siglo XXI para gobernar. Se encontrará un país sentado sobre una bomba económica, política y social altamente explosiva, al borde de estallar en cualquier momento.

Por: María Teresa Romero

La recesión económica, la crisis de la deuda, y los altos niveles de paro e inflación que desde hace tres años golpean al país, no podían estar peor que ahora. Hace pocos días la prima de riesgo española llegó a su máximo histórico superando los 500 puntos básicos y sólo una nueva intervención del Banco Central Europeo la hizo bajar. Pero España continúa al borde del rescate.

De ganar el aspirante del Partido Popular, como señalan todas las encuestas, la percepción de catástrofe inminente se atenuará al menos por las semanas que dure la transición de un gobierno a otro. La llegada de los populares puede producir un clima nacional inicial de mayor tranquilidad y esperanza, aún más si logran la mayoría en el Parlamento, a la que se sumaría la ya obtenida en los ayuntamientos y comunidades autónomas.

Pero las insatisfacciones y demandas populares retornarán con fuerza si el nuevo gobierno fracasa en la difícil tarea de doble vía que debe acometer: por un lado tomar duras medidas de ajuste y, por otro, reformas urgentes para generar confianza y activar la economía, reducir el déficit y crear empleos. Los españoles no están para largas treguas; están impacientes y expectantes por soluciones rápidas a la catástrofe que padecen.

Además, lo más probable es que el movimiento de “los indignados”, los partidos minoritarios, y el PSOE – que como partido perdedor tendrá que enfrentar el reto de recuperar fuerza e imagen popular- emprendan desde la llegada de Rajoy una oposición férrea. Y en la actual situación española, una lucha opositora radical podría agravar la polarización y la crisis política existente y, a la larga, afectar seriamente la gobernabilidad democrática nacional.

Matero1955@hotmail.com

El Universal