Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Esperanza de libertad. Andrés Guevara B.

Qué época tan dura viven los venezolanos. Día tras día parece que las cosas van hacia un derrotero más oscuro, hacia una incertidumbre mayor. Los venezolanos viven presos del miedo ante las arbitrariedades cometidas por el gobierno. No se sabe cuándo se tocará fondo, cuándo habrá tierra que medie el fin del abismo.

En este contexto desolador, una y otra vez los venezolanos se preguntan si existe esperanza de algún cambio, si hay espacio posible para difundir ideas de libertad. ¿Tendrá fin este tenebroso período que enfrentamos? ¿Habrá coto para tanto desmán e injusticia?

A medida que el totalitarismo avanza es común que los venezolanos pensemos que nuestra situación es irreversible, que no hay vuelta atrás. Que Venezuela es una sociedad condenada y, lo más aterrador de todo, que nuestra trayectoria vital estará irremediablemente signada por la sombra de un régimen socialista que guíe cada uno de nuestros pasos.

En medio de esta oscuridad, hago un llamado para detener la actitud cercana a la derrota y al desgano, a la creencia sostenida por muchos de que no hay salida a lo que enfrentamos. No tengo respuestas mágicas ni soluciones infalibles para decirles cómo será el fin de la circunstancia política que padecemos, pero de lo que sí estoy seguro es que ninguna encrucijada puede ser superada si de antemano se considera perdida.

El ser humano tiene la enorme capacidad de reinventarse, de encontrar dentro de su propio espíritu la fuerza que le permita en cada acción tomar las riendas de su vida. Existe una última libertad que ningún gobierno, por muy tiránico que sea, puede eliminar: y esa es la actitud con la cual decidimos encarar las circunstancias y situaciones que se nos presentan.

Carece de sentido quejarse y lamentar nuestra situación como si fuera irreversible, porque la queja, por sí sola, no modificará lo que hoy acontece en Venezuela. Pero a medida que pasa el tiempo y las vejaciones se incrementan, se alimenta en mí la convicción de que solo las reservas morales que habitan en cada ciudadano serán las que permitan labrar el camino para el renacer del país.
Porque en el fondo, más allá de cualquier fenómeno electoral esporádico, de la acción política signada por la directriz de cada partitura partidista, son los ciudadanos quienes libremente deben decidir cuál será el destino que llevará la nación.

Muchos dirán que planteo un falso optimismo, que bosquejo ilusiones a mis lectores que, de paso, pueden lucir irresponsables ante la delicada y desgarradora situación que vive Venezuela. Creo, sin embargo, que cada uno de nosotros debe saber cuándo llega el momento de luchar por una idea y cuándo reconocer a las personas que deben dirigir dicha batalla. Y el reconocimiento de un liderazgo viene dado por su entereza moral.

Existen reservas morales en el país. Existen héroes anónimos que a diario luchan por una mejor Venezuela a pesar de que sus nombres son desconocidos para la opinión pública, la prensa y los medios de comunicación. Gente que arriesga su vida a diario por otros, por un ser querido o un familiar, por el simple hecho de que considera que es lo correcto. Son estos seres anónimos quienes con sus acciones alimentan mi creencia de que todavía vale la pena apostar por nuestro gentilicio y nuestra tierra, de que el hombre en libertad puede optar hacia el bien y superar la ignominia que corrompe a sus gobernantes.

Porque un país trasciende a su gobierno. Hay en cada uno de nosotros el poder suficiente de transformar a la sociedad si estamos dispuestos a creerlo.

ANDRÉS GUEVARA B. | NOTITARDE
* Abogado, periodista, miembro de Cedice Joven.