Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Esta sinrazón de Estado. Victor Maldonado

El secreto siempre es un instrumento de poder. Con esta incisiva afirmación Max Weber llamaba la atención sobre la superioridad que se abrogaban las burocracias al reservarse para sí aquellas partes de sus decisiones y prácticas que los competidores no debían tener, o que el público no iba a ser capaz de comprender cabalmente. A esa sentencia la faltaba, empero, el juicio moral que antes había sido planteado por Kant. Y es que todo poder debía ser susceptible de ser controlado por aquello que hemos repetido aquí mil veces, porque cuando llega a ser absoluto también se corrompe absolutamente.

Kant fue no solo tajante, también fue exhaustivo en razones: No puede mantenerse el secreto en aquellos aspectos o acciones referentes al derecho de otros hombres, porque hacerlo así representa una amenaza injusta sobre los demás, y termina siendo ilegal. Y precisamente el transparentar al poder es el requisito primordial para que pueda encontrar límites y controles. Cualquier otra cosa es tiranía.

Jorge Etkin, más contemporáneo que los autores alemanes que hemos aludido, denuncia a la mentira como parte de una trama perversa en la que se dice lo que conviene a la par que se esconden tramas e intenciones inconfesables. Al igual que Kant, el secreto aderezado por una verborrea afectuosa y populista transforma al político en un enemigo peligroso y oscuro que termina conspirando contra la paz y el progreso de sus conciudadanos. Y allí está el detalle que nos interesa a los venezolanos, porque entre secretos, mentiras, medias verdades y la negación sistemática de la responsabilidad por las consecuencias de los propios actos de Gobierno, todos nosotros por igual estamos embarcados hacia la nada y la disolución, mientras la realidad nos advierte que todo esto no es como parece, que algo huele muy mal, que hay “gatos encerrados” que si llegaren a soltarse nos harían ver que estamos irremisiblemente condenados a una larga época de llantos y crujir de dientes.

Pero aterricemos en las oscuridades del régimen y sus secretos. No sabemos de qué murió Chávez, ni cuando murió, ni cómo se llaman los médicos que lo atendieron. Tampoco sabemos cuál es el alcance de los pactos y convenios con Cuba, mucho menos es pública la nómina de oficiales de inteligencia que definen estrategias militares y políticas. No sabemos nada de las relaciones con Irán y Siria, cual es la agenda de Estado que nos involucra y compromete con ellos. Tampoco tenemos idea del calado de la cooperación con Bolivia, y si todavía helicópteros de las FFAA están allá de comisión. Con Argentina y los sacos de dinero en efectivo que al parecer circulan por las casas y cuentas de los Kirchner tampoco tenemos un sistema de seguimiento y rendición de cuentas. Es para todos los venezolanos una interrogante en qué se gastaron los 23 mil millones de dólares que importó el Gobierno el año pasado, y mucho menos qué se hizo con el faltante, entre lo que se exportó y lo que luego se canalizó a través del BCV. No son menudencias, es cerca de la mitad de los 97 mil millones de dólares en el 2012. No sabemos qué se hizo con los recursos del Fondem, ni cómo se ha rebanado el Fondo Chino, ni cuánto le estamos pagando a China y en qué forma. No sabemos, por ejemplo, cuál es nuestro caudal de explotación petrolera, ni qué pasó con la subasta del Sicad.

Este Gobierno es alérgico radical a las estadísticas. Las que no niega están francamente manipuladas. No sentimos, por ejemplo, que la inflación sea la que ellos indican, pero tampoco conocemos si piensan hacer algo con la amenaza de escalar el costo de la vida a niveles de 40% en el 2013. Tampoco tenemos certezas sobre el desempleo, y si el desmadre colosal que gritan los empleados de las empresas públicas es peor, porque toda pregunta al respecto es tomada como parte de una conjura contra su posición de dominio. A nosotros nos ha tocado contar nuestros muertos porque las estadísticas oficiales al respecto son chucutas y permisivas. Y si de régimen electoral hablamos, ya sabemos que a Tibisay no le gusta alusión alguna a un sistema (el único en el mundo) blindado, que no se equivoca, que es infalible, pero que pasa como con la inflación, la sensación de todos es que lo que se dice no es, y que el fraude es el resultado de un operativo en el que el ventajismo y la corrupción se abrazaron para escamotear la voluntad de los venezolanos.

¿Recuerdan las confesiones del magistrado Aponte? Al parecer, al abrigo del secreto y en ausencia de pudor, los poderes públicos se confabulan para barnizar de legalidad lo que en realidad es persecución y aniquilación de los enemigos del régimen. Y todo porque ellos creen que están abrigados irrevocablemente por ese secreto ilegal e inmoral que les permite ser perversos hasta convertirse en la sinrazón del país. 14 años de secretos son demasiados años. Venezuela tiene que dejar de ser un arcano para convertirse en un proyecto al servicio de todos o dejaremos de tener sentido como República porque las mentiras y los secretos ya no son frescos, apestan.

VICTOR MALDONADO ― NOTITARDE
victormaldonadoc@gmail.com
@vjmc