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Europa mata a Keynes. Luis Pazos

Los gobernantes saben bien que esas teorías tienen desenlaces nefastos, pero les pueden ayudar a ganar una elección a corto plazo, aunque sus consecuencias, recesión y desempleo, las tengan que pagar la mayoría de los ciudadanos a los pocos años.

A raíz de la recesión de los 30 en los Estados Unidos se popularizaron las teorías de Keynes, las que fundamentalmente recomiendan un mayor gasto público deficitario para sacar una economía de la recesión y el desempleo.

La entrada a la guerra impidió ver los efectos de esas políticas en EUA, que se iniciaron en los años 30 bajo el nombre del “New Deal”. Después de la guerra, las teorías keynesianas empezaron a justificar en muchos países déficit presupuestales, financiados con emisiones monetarias. Inicialmente estimularon el crecimiento y el empleo, pero al poco tiempo sumieron a los países con finanzas deficitarias en altas inflaciones y devaluaciones, que terminaron en estanflaciones: inflación con desempleo.

Posterior a las crisis inflacionarias de los 80, se inicia en los 90 un camino hacia el equilibrio presupuestal y se reducen las emisiones de dinero; sin embargo, surgen nuevas estrategias de los keynesianos para evitar reducir realmente el déficit, que implica bajar gastos, aumentar impuestos o ambos, vías que no son agradables para la mayoría de los gobernantes. La nueva estrategia para evitar ajustar gasto y aumentar ingresos fue la emisión de bonos gubernamentales, con intereses más altos que los del mercado, colocados en su mayoría en los bancos privados, lo que evita la emisión inmediata de dinero. Esa alternativa parecía funcionar, aunque sólo posponía el desenlace de los déficit presupuestales financiados con deuda: recesión y desempleo.

En la crisis iniciada en Estados Unidos en 2008, debido al exceso de créditos mal dados por hipotecarias semi-gubernamentales, afloró la debilidad de los crecimientos y empleos creados con deuda pública. Los países con más altos déficit presupuestales en Europa: Grecia, Italia y España, son los que tienen menor crecimiento y mayor desempleo; mientras que quienes tienen un menor déficit presupuestal reportan un mayor crecimiento y empleo, como Alemania.

La crisis europea mata las teorías keynesianas como una receta para crecer y crear empleos estables. Los gobernantes saben que esas teorías tienen desenlaces nefastos, pero les pueden ayudar a ganar una elección a corto plazo, aunque sus consecuencias, recesión y desempleo, las tengan que pagar la mayoría de los ciudadanos a los pocos años.

Por: Luis Pazos

Fuente: Asuntos Capitales (México)