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¿Excremento o siembra del petróleo? José Luis Cordeiro

La difícil situación económica venezolana desembocará en una crisis el próximo año.

Existen dos Venezuela conviviendo en nuestro país. La más grande de las dos cree que “Venezuela es rica porque tiene petróleo” y que el rol del gobierno es distribuir esa inmensa riqueza. Esa es la Venezuela que se hunde en el “excremento del diablo”, como diría Juan Pablo Pérez Alfonzo, el ilustre venezolano cofundador de la OPEP. Por otro lado, una Venezuela más pequeña pero en crecimiento comprende que el petróleo, por sí solo, no hace “ricos” a los venezolanos. Esta segunda Venezuela percibe que el desafío consiste en poner el petróleo y otros recursos a trabajar, como diría Arturo Uslar Pietri: “hay que sembrar el petróleo”.

La mentalidad de la primera Venezuela ayuda a explicar el atractivo que tiene el chavismo para el elector promedio. Dicha mentalidad destruye la autoestima pues la gente piensa que “no hay nada que un individuo pueda hacer para remediar la situación”. Esa mentalidad aniquila la ética del trabajo y también explica por qué tantos venezolanos siguen buscando en el Estado una solución a sus problemas, a pesar del fracaso que han tenido las políticas socialistas e intervencionistas, tanto en Venezuela como en el resto del mundo. En pocas palabras, se trata de una mentalidad que produce pobreza, frustración y odio.

Por su lado, la segunda Venezuela está dispuesta a abrazar estrategias económicas de mercado, diseñadas para integrar a Venezuela en la economía global, para promover iniciativas individuales y colectivas de creación de riqueza. Es la Venezuela que favorece el cambio y el progreso económico dentro de un mundo globalizado. En pocas palabras, considera que Venezuela puede moldear su propio destino y alcanzar la prosperidad a través de políticas competitivas con el trabajo de los ciudadanos.

El chavismo representa a la primera Venezuela. Es doloroso ver cómo ha evolucionado la economía venezolana bajo 14 años de chavismo: inflación alta y sostenida, recesión a largo plazo, quiebra y expropiación de compañías y empresas privadas, desempleo y subempleo elevados, y continua salida de capitales a pesar de todos los controles cambiarios.

La difícil situación económica venezolana desembocará en una crisis importante en algún momento del próximo año. La pregunta ya no es si habrá una devaluación, la pregunta es cuándo será dicha devaluación. Pronto llegará el momento cuando nos hundamos un poco más en el excremento del diablo. Las políticas chavistas eluden la racionalidad económica, pero los acontecimientos parecen indicar que la devaluación será durante la primera mitad del año 2013.

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