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Expertos recomiendan liberar el mercado ante aumento de la gasolina

Tras 20 años de congelamiento absoluto en los precios del combustible venezolano, el pasado 17 de febrero el presidente Nicolás Maduro aprobó un incremento de 6000% en la gasolina que se consume dentro del país. La presentación de 91 octanos pasó así de costar 0,070 bolívares por litro a 1 bolívar, mientras que el carburante de 95 octanos se elevó a 6 bolívares.

liberarmercado

Ante este panorama económico, un grupo de expertos en economía y leyes en cuanto a temáticas de mercado consideraron que el incremento debe ir acompañado de medidas para liberalizar la economía, eliminando controles sobre precios y divisas y desestatizando el sector para lograr una recuperación del mercado y con ello, un aumento del poder adquisitivo de los ciudadanos, que se ha visto mermado por lo que catalogan como una “espiral hiperinflacionaria”.

HISTORIA DE UN SUBSIDIO
Pese a que el aumento aparenta ser exorbitante cuando se expresa en porcentajes, en realidad Venezuela sigue teniendo la gasolina más barata del mundo, producto de una larga tradición subsidiaria que comenzó en 1945, cuando el entonces presidente Rómulo Betancourt calificó de inmoral que un país productor de petróleo vendiera el rubro a precios del mercado a sus ciudadanos.

Desde entonces, los aumentos de la gasolina han sido escasos y reducidos, marcados por una tendencia por parte de los gobiernos a considerar el subsidio del combustible como una medida social, cuyo cese generaría un descontento generalizado en la población, tomándose como principal ejemplo histórico de esto los sucesos del Caracazo de 1989, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez.

JUSTIFICACIÓN ESTATAL

Durante los 17 años que ha durado en el poder el chavismo, si bien se había mantenido abierta la posibilidad de aumentar la gasolina, no se había tomado la medida.

Sin embargo, el Gobierno llegó a estimar las pérdidas por venta de combustible entre 2.500 y 3.000 millones de dólares, mientras que el ministro de Petróleo y Minería, Eulogio Del Pino, llegó a argumentar que el valor de la gasolina antes del aumento era 28 veces menor de lo que le costaba a la estatal Pdvsa producirla.

Todos estos factores, aunados a las denuncias de contrabando de combustible en la frontera colombo-venezolana, el fin de la bonanza petrolera y la grave crisis económica que estalló en el país, fueron razones esbozadas por voceros de instituciones del Estado para justificar el aumento.

IMPACTO ECONÓMICO

Willians Ruiz, economista director ejecutivo del Instituto Ludwig Von Mises y profesor de Teoría y Política Monetaria en la Universidad de Carabobo (UC), consideró que pese a que se corrigió “muy levemente el subsidio” a la gasolina, el impacto económico podría ser mayor de lo que se cree debido a la actual crisis económica.

Para el economista, no era el momento ideal para corregir lo que calificó como “distorsiones en el mercado petrolero”. Aseguró que la medida se tomó para captar más dinero público para cubrir el déficit fiscal.

“En estos momentos críticos, la medida tendrá un gran impacto en el sistema de precios y costos porque en Venezuela no hay una infraestructura vial y logística para transportar bienes. No tenemos red ferroviaria, sino una red vial, por lo que el componente gasolina afecta muchísimo la valoración de costos”, explicó.

Ruiz opinó que el aumento de la gasolina resultará “bastante caótico, porque estamos en medio de un proceso hiperinflacionario y esto le echa más leña al fuego”.

Por su parte, Fidel de la Rosa, economista de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), consideró que aunque muchos bienes dependen de la gasolina, el aumento “no es la gran cosa” y no es lo más relevante en el manejo del sector de combustible en el país.

“No se trata del aumento, es que para el Estado es imposible calcular con exactitud el precio de la gasolina porque no tiene ánimo de lucro y el precio depende de la valoración conjunta y subjetiva de los compradores. El valor no lo da el precio, es al revés”, explicó.

Afirmó que el Estado mantiene un monopolio sobre el mercado del combustible en Venezuela que tiene gran influencia en los precios y que cubre los costos de reposición de la gasolina por diferentes vías, entre las que mencionó la inflación.

RECOMENDACIONES
Andrea Rondón, directora del Comité de Derechos de Propiedad del Cedice Libertad y directora académica del Instituto Ludwig Von Mises, consideró que el aumento es insuficiente y perjudicial si no se acompaña de medidas complementarias, como la eliminación del control de precios y el control cambiario.

Explicó que para enfrentar la crisis que trae una economía hiperinflacionaria se debe promover una política monetaria sana, no imprimir billetes sin respaldo y recuperar la autonomía del Banco Central de Venezuela (BCV).

Respecto a la eliminación de los controles, aseguró que mantenerlos en el tiempo solo alargaría las distorsiones que generan en la economía. “Lamentablemente estamos acostumbrados a esto. Forma parte de nuestra cultura y aunque nunca hemos vivido plenamente lo que es la libertad económica, es necesario promover una apertura del mercado”.

En esto coincidió Fidel de la Rosa, quien opinó que es necesario desestatizar el sector petrolero y liberar también sectores como el transporte público, pues a su parecer la liberalización de los mercados permitiría acabar con distorsiones, generar competencia e incrementar paulatinamente el poder adquisitivo de los venezolanos.