Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Febrero rojo sin salida. María Teresa Romero

El gobierno se siente acorralado y desesperado ante una avalancha de manifestaciones.

Los venezolanos hemos vivido 15 largos años bajo el insulto, las humillaciones y los maltratos por parte de un régimen militar y anárquico-comunista del siglo XXI que, junto a sus milicias, círculos y “colectivos” armados, se autoproclama humanista y pacifista. Pero nunca como hoy, en este febrero, habíamos los ciudadanos padecido la represión en forma tan fragrante, llegando al asesinato, la persecución y la tortura de jóvenes por el hecho de ejercer su legítimo derecho a la protesta pacífica. Las violaciones psicológicas, sexuales y físicas de estudiantes apresados a manos de agentes oficiales, son inocultables. Las violaciones a todos los derechos humanos -políticos, de propiedad privada, de libre expresión, y un gran etc.- se ejercen sin contención alguna.

Es obvio que el gobierno se siente acorralado y desesperado ante una avalancha de manifestaciones que trasciende la protesta estudiantil y convoca a los diversos sectores del país, los periodistas, los empresarios, los sindicatos, los partidos, las organizaciones no gubernamentales, la iglesia Católica. El descontento por la debacle económica y por la delincuencia desatada también ha calado en los sectores populares otrora adeptos al chavismo. Que se manifiesten en forma generalizada, es cuestión de tiempo. Sólo los más fanatizados y los delincuentes van quedando con el gobierno.

La pragmática y cómoda comunidad internacional también va reaccionando en su contra y hasta los más tibios se han visto obligados a pronunciarse rechazando la violencia y llamando al diálogo. Ya no es sostenible el libreto gubernamental de una nueva edición de los sucesos de 2002, ni los clásicos de golpe de Estado opositor en marcha bajo las manos peludas de Álvaro Uribe y el imperio gringo.

Al tomar el camino de la radicalización y de la bota militar, el gobierno tomó una calle sin salida. Sólo le queda el autogolpe y el cierre dictatorial total o ceder abriéndose a un verdadero diálogo nacional. En ambos escenarios pierde. 

MARÍA TERESA ROMERO ― EL UNIVERSAL
Matero1955@hotmail.com