Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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“rin-rin. Comienza la segunda del noveno” Decisiones, Rubén Blades

Esta mañana es el principio del resto de nuestras vidas. Muy temprano, cuando todavía no habíamos llegado al Colegio San Ignacio, caímos en cuenta de lo cerca que estaban las garras del socialismo. Ese monstruo de engaños y odios, ahora nos susurra mentiras al oído, y con toda la perversidad que ha acumulado en los últimos diez años, está dispuesto a aposentarse en tu alma para desde allí organizar tu perdición. Respiro profundo e intento desde ya la resistencia, a sabiendas de que esta batalla la tendremos que dar juntos, tal vez intentando mantenerte en la retaguardia, salvando lo que podamos del resto de tu infancia, y evitándote en la medida de lo posible la inoculación del odio y la extremaunción de la inocencia que este gobierno tiene previsto para ti.

Por: Víctor Maldonado

Juntos lucharemos por el esplendor de la verdad, aun sabiendo cuán difícil puede ser el mantenernos firmes en el combate. No estaremos ajenos a las dudas, y muchas veces nos será muy difícil entender que no podemos abandonarnos en este trance. Juan Pablo II lo advirtió durante toda su vida. No siempre es fácil, porque el mal existe en forma de mentiras y el hombre es tentado continuamente a apartar su mirada del Dios vivo y verdadero para dirigirla a los ídolos. Lo que persiguen es agotarnos para que nuestra sensatez se ofusque y se debilite nuestra voluntad hasta el punto de entregar nuestras conciencias y transformar nuestro coraje en docilidad y resignación.

Lo que te ofrezco es un pacto irreversible de honestidad. Ese será el faro que nos ilumine cuando estemos transitando por las tinieblas de la perdición. Allí estaré contigo cuando te presenten al Che Guevara y a Carlos Marx como ejemplos dignos de ser admirados. Allí estaré para contarte sus vidas y darte las claves para que entiendas por qué solamente pueden ser ejemplos de crueldad, odio y destrucción. Ernesto Guevara sólo puede medirse por su amor a la guerra y su intransigencia ideológica. Te contaré de cómo disfrutaba ordenando fusilamientos sumarios, y con cuánta satisfacción cumplió el encargo de ser el comandante de un campo de exterminio. Te contaré su vida hasta provocarnos arcadas de asco por un ser tan destructivo e incapaz. Allí estaré para revelarte que no todo puede ser contradicción y enfrentamientos. Que este mundo se ha construido sobre la base de consensos y complementariedades que no supo ver el resentido economista político alemán.

Allí estaré cuando tengamos que resolver la justeza de la historia patria. Disiparemos dudas y matizaremos los heroísmos. Pero sobre todo nos preguntaremos una y otra vez qué tienen que ver todas ellas con la decencia, la lealtad, la libertad y la honestidad. Hablaremos de los poderosos de hoy, y voltearemos hacia la historia para observar cómo los que se sintieron eternos terminaron siendo polvo, olvido y repugnancia. La verdad, querido hijo, es refulgente aun en los peores momentos, cuando el amanecer se retarda y creemos que las tinieblas van a prolongarse por toda una eternidad.

Esta batalla es una batalla para mantenerte liberado y asegurarte suficiente autonomía para que construyas toda la libertad de la que seas capaz. Juntos nos liberaremos del tirano, de la ignorancia, del miedo, de la furia, de la coerción, y de la injusticia. Esta batalla que vamos a dar juntos es para evitarte la vergöenza de la sumisión y la tristeza del abatimiento. Juntos lucharemos por el esplendor de la verdad, porque Dios siga estando entre nosotros, y porque nuestra familia sea el faro desde el cual tú puedas reconocer los principios y valores que te hagan un hombre de bien.

Pero recuerda, esta batalla la daremos juntos, agarrados firmemente de las manos, confiando en nuestra verdad y dudando sistemáticamente de héroes y villanos. Dudar de la propaganda que se agazapa entre los libros, desconfiar del poder que se entromete en tu vida, sospechar de todo aquel que dice amar pero que golpea implacablemente. Recela de las palabras y busca la verdad en los hechos. Y confía en los que vamos adelante, encarando de primeros los escollos que obstaculizan el que alcances tu felicidad.

Hijo mío. No tengas miedo y recemos juntos para no errar el camino del bien, no perder la conciencia de nuestras propias limitaciones y nunca olvidar que estamos en las manos misericordiosas de Dios. Al final disfrutaremos del esplendor de la verdad, y habremos vencido.

E-mail: victormaldonadoc@gmail.com