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Guerra en América

22/07/09

Por: María Teresa Romero

Los gobiernos del ALBA no han hecho sino avivar el fuego de la crisis

Vientos de guerra empiezan a soplar nuevamente en Centroamérica, una región en que, a excepción de Costa Rica, todos sus países miembros fueron castigados con prolongados regímenes militares y guerras civiles en las décadas de los 60, 70 y 80 del siglo pasado. En Guatemala, el conflicto interno duró 36 años, entre 1960 y 1996; en El Salvador se desarrolló entre 1980 y 1992; en Nicaragua, entre 1979 y 1990; y en Honduras, se puede decir que la violencia doméstica se prolongó durante todo el período de las dictaduras militares que se sucedieron entre 1963 y 1980. Lamentablemente, esos largos períodos de inestabilidad y violencia fueron creando una fuerte cultura bélica; dejaron un legado de violencia que se manifiesta en el uso de la fuerza como forma de resolver los conflictos. De allí que hoy en día, en la época de la postguerra -iniciada con el proceso de pacificación de los años 90 y que en general perdura a causa de nuevos regímenes democráticos- aún en la región persista una situación violenta de muy alto riesgo. Esta situación es producida por el enfrentamiento entre varios tipos de actores armados, entre los que se encuentran, bandas de excombatientes de las fuerzas armadas, de los paramilitares, de los frentes guerrilleros, así como bandas de criminales comunes y pandillas juveniles, como los denominados Maras y Kaibiles y Zetas. Todos ellos de una u otra forma vinculados a los carteles de la droga y hasta con grupos terroristas extra-continentales como Al Qaida. Pero como si la situación no fuera de por sí grave y peligrosa para la seguridad de la subregión y de toda América Latina, ya que las bandas centroamericanas se están expandiendo a todo el continente, ahora está el problema político de Honduras que puede degenerar en una guerra civil que podría salpicarle a toda la región. Pues sí, creo que la mesa está servida para ello. Y no sólo por la intransigencia de las partes involucradas, sino por la intervención de los gobiernos del ALBA quienes no han hecho sino avivar el fuego de la crisis para beneficio propio. Creo que la única forma de parar un derramamiento de sangre es un adelanto de elecciones pero sin el retorno de Manuel Zelaya al poder.

mteresa100@hotmail.com