Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Ha llegado el tiempo de dolarizar. Jose Luis Cordeiro

Ahora están de moda en Venezuela la elección, el referendo, la constituyente o cualquier nueva consulta popular, pero el próximo voto no debe ser político sino económico. Hay que preguntarles a los ciudadanos si quieren una moneda fuerte respaldada en divisas (como ya la tuvo Venezuela en el pasado) o una moneda débil manejada por un Banco Central politizado. Cuando los gobiernos actúan irresponsablemente, la gente pierde sus ahorros, inversiones y salarios. Por ejemplo, sólo hay que ver la reciente tragedia con la devaluación en Zimbabwe, donde los ciudadanos salieron corriendo a conseguir todos los dólares que pudieron.

Cada ciudadano tiene el derecho a tener una moneda fuerte y la responsabilidad del Estado es garantizar este derecho. Cada vez que se le pregunta sobre el dinero a un ciudadano, desde el más rico hasta el más pobre, la respuesta siempre es la misma: la gente quiere una moneda fuerte sin inflación. De hecho, muchas personas dicen abiertamente que prefieren dólares para tener la garantía de que ningún gobierno de turno tendrá el poder de destruir el valor de su dinero. Yo todavía no conozco al primer venezolano que no quiera que se le pague en una moneda que no se devalúe. Una moneda fuerte no es sueño imposible sino una condición fundamental para el desarrollo. La dolarización permitiría restituir inmediatamente el valor a la moneda venezolana y recuperar la senda del crecimiento económico que se perdió al iniciarse el período devaluacionista en 1983.

La moneda es la principal forma de propiedad privada de los ciudadanos y, sin embargo, es manejada por muchos bancos centrales como si fuera propiedad del Estado, con los resultados nefastos que son evidentes para una población “devaluada”. A los políticos les encanta “manejar” el dinero ajeno y a los economistas les gusta “manipular” las reservas internacionales. Es terrible para un político perder el control de la “maquinita” para imprimir dinero y para un economista decir que la devaluación será “simplemente” 0% con una dolarización. ¡Muchos políticos, economistas y hasta astrólogos quedarían desempleados con la dolarización!

Venezuela no necesita más bolívares devaluados, ni una Casa de la Moneda para imprimir dinero inorgánico sin respaldo, ni nuevas monedas supuestamente “fuertes” que no valen ni un viejo “medio”. Los venezolanos quieren dólares, al igual que todos los latinoamericanos: desde los cubanos hasta los ecuatorianos. Hay que tener urgentemente una consulta popular para la dolarización y que el soberano decida. ¿Quién quiere dólares? ¡Hasta Simón Bolívar para que no lo sigan devaluando más y lo dejen descansar en paz!

JOSE LUIS CORDEIRO | EL UNIVERSAL
www.cordeiro.org