Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
¿Hay futuro? Carlos H. Blohm

La libertad desarrolla innovación y confianza para que haya inversión privada.

En estos días, es difícil escribir con optimismo, pero debemos pensar y decidir cómo es la Venezuela que queremos y podemos tener. Para tener futuro, necesaria es la libertad. Ella nos permitirá progresar a través de sus dos manifestaciones modernas primordiales: el Estado de Derecho y los mercados libres y competitivos. El primero garantiza que un individuo no será aplastado legal o físicamente por un Estado hegemónico. El segundo, garantiza que no haya escasez y que la competencia mantenga los márgenes y precios lo más bajos posibles.

La libertad desarrolla innovación y confianza para que haya inversión privada y por ende prosperidad. Para que pueda desarrollarse la libertad, la sociedad y el Estado deben promover el respeto al individuo, a su propiedad y a su derecho de poner libremente el precio a lo que produce para la sociedad. Si apoyamos controles, saqueos o tomas, porque consideramos que nuestro prójimo no se merece lo que ganaron con el sudor de su frente, nuestra envidia u odio continuará generando estancamiento y frustración como lo ha venido haciendo cada vez más en las últimas tres décadas.

¿Queremos ser un país exitoso o es más importante impedir que nuestro compatriota tenga libertad de ejercer una actividad en la forma y manera que estime conveniente, por querer una igualdad imposible? La mentalidad de que el Estado debe compensar las desigualdades y evitar los “desmanes” está muy metida en nuestra forma de ser, exacerbada por la reciente polarización.

El evento central de nuestro gentilicio fue la nacionalización del petróleo en 1976. El nacionalismo que ese acto todavía despierta lo hace casi tabú como tema. Desde ese entonces el Estado se ha ido metiendo en cuanta actividad económica se le haya ocurrido a los políticos de turno, con consecuencias catastróficas. Hay que convencerse de que el sector privado puede ejercer mucho más eficientemente cualesquiera de esas actividades para tener futuro como país.

CARLOS H. BLOHM ― EL UNIVERSAL
@carlosblohm