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Holocausto e Hiroshima

El Universal 01/02/09

Se trata de descubrir en ti que la Razón nada tiene de Humano, no roza siquiera lo Espiritual o Moral

Por: Emeterio Gómez

¿Es humana la Razón?, se llamará el primer capítulo de mi libro ¿Qué es lo Humano en ti? Un esfuerzo por hacer un texto de Autoayuda a partir de la Filosofía o, más exactamente, de la quiebra estruendosa de la Filosofía Occidental. ¡Pero lo de Autoayuda va en serio! Algunos amigos se mofan: “estás bromeando. ¿Cómo vas a escribir un libro de Autoayuda, si este género tiene que ser muy sencillo, muy accesible y tú cada vez escribes más enredao? ¿Cómo vas a mezclar Autoayuda con Filosofía si aquélla es tan ingenua y ésta tan abstrusa?”. Pues sí, lo intentaré y pronto verá la luz -como Separata- ese primer capítulo: ¿Es humana la Razón?

La idea central del libro es promover el Crecimiento Espiritual a través de la reflexión profunda sobre uno mismo. Pero no con un enfoque centrado en la psicología sino en el pensamiento endeble y en las graves carencias de la Filosofía Occidental. Frente a una Leyenda Dorada, que a la hora de evaluar a Occidente se afinca en sus espectaculares logros racionales, científicos y tecnológicos; mi Leyenda Negra, se centra en la liquidación del Espíritu, en el radical aplastamiento que de la moral han hecho la Racionalidad, la Ciencia y la Tecnología & con el silencio cómplice de la Filosofía. Es el insensato orgullo, el muy discutible mérito, de haber producido al Dante, al Quijote, los Evangelios, Mozart o Shakespeare y, al mismo tiempo -¡y la misma gente!- el Holocausto, la masacre de los judíos e Hiroshima, la de los japoneses.

La Autoayuda que proponemos es sentir, palpar o vivenciar ¡en ti!, el fracaso ominoso de la civilización occidental, siguiendo paso a paso la evolución de su Filosofía. ¡Descubriendo en ti, en tu Espíritu!, esas mismas profundas carencias -la crueldad, la animalidad y esa ridícula e incontenible propensión hacia la guerra, la masacre y la lucha de clases- que desde Platón hasta Hegel, los filósofos intentaron enmascarar con las nociones del Bien, la Verdad y la Justicia. Se trata, no de estudiar Filosofía, ni de ponerse a estas alturas a aprenderse conceptualmente ¡es decir, de memoria!, lo que dijeron Aristóteles o Kant, tal como se hace en nuestras tristes escuelas de Filosofía o como intenta Savater en su libro La Aventura del Pensamiento; nada de eso, se trata de descubrir en nosotros ¡vivencialmente, existencialmente, fácticamente!, las ingentes troneras que 2.500 años de filosofía han ido dejando a su paso. Buena parte del rollo que somos en lo psíquico y más aún en lo espiritual, deriva precisamente de ese embarque lamentable, de esa inmensa torta puesta por los filósofos.

Se trata -para empezar- de descubrir en ti que la Razón, el instrumento esencial con el que te enseñaron a pensar, nada tiene de Humano, no roza siquiera lo Espiritual o Moral ¡lo que más importa! No te será difícil, amigo lector, asomarte a esta tragedia de la Filosofía: que la Razón algo capta de la naturaleza y del mundo, no penetra en sus realidades más profundas, no puede acceder a Lo Real, pero algo capta; en cambio es absolutamente incapaz de aproximarse a la ética, es decir ¡a lo Humano! a la capacidad de Crear a partir de la Nada, que es lo que realmente “define” al Hombre.

La razón no puede Crear. Porque Crear supone hacerlo desde la Nada y aquélla no es capaz de intuir siquiera la Nada. ¡Porque ella no intuye, sólo puede deducir a partir de premisas! Es esa frase demoledora de Heidegger en su libro Qué significa pensar: “¡la ciencia no piensa!”. O esta otra de Wittgenstein en su Tractatus: “¡la lógica pertenece a este mundo, la ética al otro!”.

gomezemeterio@gmail.com