El liberalismo defiende la libertad individual, libertad de asociación y la propiedad privada, así como la igualdad de todos ante la ley, abogando siempre porque esto sea para cada uno. Si esto parece justo ¿Por qué muchos homosexuales se sienten más cómodos defendiendo a la izquierda?

Los hechos históricos dan espacio para la disertación, reflexión y el poder entender esta situación. Hoy día muchos se sorprenden al ver homosexuales usar al Ché Guevara en sus camisas, ¿Acaso conocen verdaderamente a el Ché? O en el otro caso, jóvenes de la misma comunidad, defendiendo a Marx, cuando es bien sabido que junto con Engels sembraron entre los comunistas que la homosexualidad era un vicio capitalista, y logra verse algo similar más adelante en el caso del socialdemócrata alemán August Bebel, cuando escribe en «Woman under socialism» sobre la homosexualidad como un «crimen contra natura y un vicio de la alta clase metropolitana y extranjera». Ejemplos y comentarios discriminatorios provenientes de socialistas se ven a través de toda la historia y en la vivencia homosexual dentro de los Estados socialistas donde hubo y persiste una fuerte discriminación hacia esta minoría.

Cabe mencionar que sí existía cierta intelectualidad socialista que defendía a la homosexualidad, pero lo hacía desde las sociedades capitalistas o libres, dado que en estas la regulación estatal de la moralidad existía, pero ellos podían vivir sus vidas, adquirir viviendas o alquileres privados, al igual que empleo sin el Estado de por medio. Los homosexuales podían asistir a bares que eran propiedad privada y en estas sociedades poco a poco fue visibilizándose el hecho de que eran individuos iguales al resto y así fue posible la fundación de los primeros movimientos homófilos, que al pasar los años se fueron apegando a las ideas de estos intelectuales, defendiendo las ideas de la izquierda y utilizando a sus íconos.

Entonces, ¿El Estado es la solución para acabar con la discriminación, cuando ha sido este el que la ha fomentado? No, el Estado no es necesario cuando cada individuo tiene libertad  de asociarse y de desarrollarse libre. El Estado solo debe velar porque los individuos no menoscaben la libertad de otros individuos, que cada uno sea igual ante la ley y que no se obstaculice su autonomía personal. Conociendo de igual forma que si intentas a través del Estado hacer cambiar de parecer a las personas estarás atentando contra su propiedad privada.

¿Dónde ha estado el liberalismo en todo este tiempo, si solo la izquierda ha hecho ruido? El liberalismo siempre ha estado presente, lo vemos a través de portavoces de la libertad individual como Jeremy Bentham, quien en el siglo XVIII defendió las relaciones homosexuales alegando que eran voluntarias y se opuso a la criminalización de los mismos actos. También lo vemos en aquellos que defienden las relaciones humanas voluntarias, a sabiendas de que las únicas acciones que deben ser prohibidas por la ley son aquellas en donde se usa la fuerza contra quien no la ha usado. El liberal apoya la plena libertad de expresión, se opone a la censura, regulación y al control estatal. Para el liberalismo no existen privilegios.

La izquierda hoy a través de sus viejas premisas pretende captar a las minorías para que le sirvan de caballo de Troya y así llegar al poder, ofreciendo privilegios a costa de la responsabilidad fiscal y legal que en la mayoría de casos recae sobre los que no forman parte de estas minorías o privilegiados. La izquierda también intenta dividir generando la premisa en sus movimientos de «clase dominante, sobre clase dominada» y así poder culpar de nuevo al sistema de las “desigualdades” que asolan, según sus manifiestos a la sociedad.

Solo en libertad los individuos alcanzan sus objetivos, no a través de la coacción, ni a través de empoderar a unos en detrimento de otros. Todos deben tener las mismas responsabilidades y ser dueños de sí mismos.

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Fuente: www.cedice.org.ve

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