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Honduras, Villalobos y Aristóteles

19/07/09

Por: Emeterio Gómez

Los fenómenos sociales sólo pueden entenderse ubicándose a favor o en contra de ellos

Reafirmo mi condena al golpe de Estado en Honduras. Porque los golpes son malos en sí mismos, a priori, independientemente de las razones legítimas que puedan justificarlos; sin el más mínimo análisis de las realidades específicas, fácticas o existenciales en las que se produzcan. Aun si ha sido un golpe de Estado perfectamente constitucional, por defi- nición es malo. ¡Porque los golpes son per se, en sí mismos, negativos! Ahora, cumplido el ritual, ya puedo decir todo lo que se me ocurra contra Chávez y en defensa de los golpistas hondureños.

Esto es más o menos lo que hace Joaquín Villalobos, ex comandante del FMLN de El Salvador, en un artículo reproducido por TalCual el lunes. En el primer párrafo, el peaje a los convencionalismos, el culto a esa manera errónea de razonar, a esa objetividad insostenible típica de occidente: “no se trata de estar a favor o en contra de un golpe por simpatías ideológicas, un golpe de Estado es negativo por sí mismo ¡pero es necesario entender la realidad para evitar agravar un problema, en vez de resolverlo!”. (Las admiraciones son nuestras). O sea, que aun sin haber entendido la realidad específica dentro de la cual se produce el golpe, uno ya sabe, a priori, que él es negativo. Que frasesota esa que hemos puesto en cursivas: Villalobos dice que “un golpe de Estado es negativo por sí mismo”, cuando tal vez quiso decir que “¡todo! golpe de Estado es negativo por sí mismo”. Quizás el inconsciente de Joaquín le advirtió que si lo decía de la segunda forma, el sinsentido se haría más notorio.

Es fascinante ver como Aristóteles -el Estagirita- sigue dominando la mentalidad y la muy deficiente forma de razonar de occidente. Es fascinante ese dominio, sobre todo porque nuestra civilización lleva 2.300 años tratando de liberarse de él, intentado zafárselo. Porque es suya -y es central a su filosofía- esa idea profundamente errónea según la cual los entes tienen su ser “en sí mismos” -en su esencia, substancia o concepto- ¡independientemente de sus relaciones! Es la idea que Aristóteles -veintitrés siglos después- le impone o le inculca a Villalobos.

Una idea que, para entender la naturaleza -los perros y los chivos- alguna fuerza tiene. Porque la filosofía del Estagirita estaba volcada a la compresión de la naturaleza, pero muy poco podía decirnos acerca de la sociedad y mucho menos acerca de lo humano. Algún sentido debilucho tiene decir que los chivos y los perros tiene su ser en sí mismos ¡pero de allí a que “todo golpe de Estado sea en sí mismo negativo”, hay un buen trecho! Porque es evidente que ningún fenómeno o evento social es “en sí mismo”, ninguno “tiene su ser en sí mismo”, sino -¡y si acaso!- en el conjunto de relaciones que lo constituyen. Los fenómenos sociales sólo pueden ser entendidos, Joaquín, ubicándose a favor o en contra de ellos desde una posición ideológica. Esa pretensión de captarlos objetivamente, “en sí mismos” o al margen de las ideologías, es sencillamente anacrónica ¡aristotélica!

Y dije “si acaso”, porque como esas relaciones son absolutamente abiertas e infinitas, no es fácil llegar a comprender el ser de un evento social (porque no podemos intuir siquiera la totalidad de las relaciones en las que dicho evento se inserta). No es fácil captar el ser de un golpe de Estado. Y no podemos andar por allí diciendo que “todo ellos” son negativos o malos, a priori o per se. Occidente necesitó 2.100 años -los que median entre Aristóteles y Hegel- para comprender esto, ¡pero la humanidad sigue aferrada a la filosofía griega!

gomezemeterio@gmail.com