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Industria de la buhonería ocupa a 500.000 personas en la capital

Si bien el Gobierno Nacional muestra con orgullo la cifra que indica que la informalidad ha retrocedido en los últimos años, parece que no sucede igual con los datos de la buhonería.

Según el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice), las ventas informales representan un negocio duro de abandonar y en el que actualmente participa medio millón de personas en Caracas, entre buhoneros y empleados de actividades conexas. El organismo calcula que los vendedores informales suman alrededor de 400.000 personas (100.000 personas más que las calculadas el año pasado), quienes se encuentran distribuidas en 56.000 puestos a lo largo del área metropolitana, aunque especialmente ocupan zonas como el centro de la ciudad, Sabana Grande, Petare y Catia.

La vocera de la Unidad de Análisis y Políticas Públicas de la Economía Informal de Cedice, Isabel Pereira, manifestó que los puntos de ventas informales más numerosos en la región capital son los que ofrecen servicios de telefonía, seguidos de los puestos de comida y ropa. Poca protección Detalló que en los puestos se estila trabajar en tres turnos de empleados, lo que permite que el punto de venta se encuentre operando diariamente entre 10 y 12 horas ininterrumpidas.

De allí que espacios que miden no más de tres metros cuadrados sean capaces de darle sustento al menos a tres personas, aunque las condiciones dejan mucho que desear. En este sentido, Pereira enumeró los bajos sueldos -incluso por debajo del salario mínimo- y la ausencia de sistemas de previsión para estos trabajadores como algunos de los factores que más los afectan. Cabe recordar que un estudio reciente de la firma consultora Datanálisis calculó que 61% de los buhoneros son asalariados, lo que se traduce -de acuerdo a las nuevas cifras presentadas por Cedice- en 244.000 personas empleadas por buhoneros.

La fuerza invisible

Pero detrás del buhonero que está apostado cada día en las calles de la capital para vender sus mercancías u ofrecer servicios existe un equipo de personas que, también desde lo más recóndito de la informalidad, sostiene a esta industria. A partir de quien provee las mercancías hasta llegar al que cuida que el espacio de la calle no sea ocupado por otro buhonero, pasando por los dueños de los depósitos donde se guardan las mercancías, juntos conforman una masa de 100.000 personas en el área metropolitana que se alimentan del negocio, de acuerdo a los datos manejados por la Unidad de Análisis y Políticas Públicas de la Economía Informal de Cedice.

Pereira señala que la tajada que obtienen del negocio es buena: se calcula que el costo promedio de cada puesto informal arriba a cuatro millones de bolívares al mes, los cuales se distribuyen entre los seis puntos que conforman la cadena que alimenta y atiende diariamente a la buhonería. Estudios anteriores que realizó la unidad de Cedice señalan que, además de la inversión para la compra de las mercancías, que en la mayoría de los casos es financiada por prestamistas, el alquiler de un pedazo de la acera donde funciona el puesto, el servicio de los depositarios, los barrenderos y los carretilleros son costos esenciales que deben asumirse.

Publicado en Diario El Universal 12/10/06