Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Irracionalidad de masas. Por Andrés Volpe.

Había una creencia que se suponía apoyaba todo el proceso político que nos llevó hasta el 7-O. Todos los que pensábamos sobre ello, asumíamos que un proceso racional le daría la victoria a la opción del progreso. 

The smallest minority on Earth
is the individual.
Ayn Rand.

El proceso racional de ponderar todos los ámbitos negativos del presente gobierno, llegar a la conclusión de que es necesario un cambio y, por lo tanto, elegir el cambio de poder. Un proceso racional que sería tan fácil como una suma que hace un niño en camisa blanca en la primaria.

Este proceso racional también asumía una delimitación clara y discernible entre el bien y el mal. Si la diferenciación entre el bien y el mal se suponía clara, por lo tanto, la victoria sería del bien. Al menos eso es lo que se espera, ya que nos han enseñado que el bien siempre triunfa. Un proceso racional que asumía absolutos. De este proceso de discernir el mal del bien, también se desprende el proceso racional del castigo del mal. Es básico asumir racionalmente que el mal se castiga, porque así lo hemos aprendido en nuestra infancia.

Esto ha sido una tradición del pensamiento humano desde la Ilustración. Se asumió que la razón podría combatir la ignorancia, la tiranía, la barbarie que caracterizaba a la humanidad. Se confiaba que el ser humano es un actor racional, porque era lo que nos diferenciaba del resto de los entes y en base a ella hemos sobrevivido. Por ello, se presupone que el actor racional reaccionará de una forma determinada en un momento determinado: frente a la opción de destrucción, el actor racional opta por la supervivencia.

En algún extraño momento entendimos que la razón debía dictar nuestra manera de pensar en Venezuela. Al menos de eso es prueba el lema de la UCV: “la casa que vence la sombra”.

No obstante, la mayoría de los venezolanos que votaron por el presente gobierno comprueban que en los 200 años de historia que tenemos como República, la cual fue fundada bajo las ideas de la Ilustración, la razón es una idea que todavía debe ser buscada. La mayoría de los venezolanos viven en las sombras.

Eso es lo que dicen los resultados arrojados por el CNE: el venezolano vive como vivían los hombres en la Edad Media. El misticismo, el poder absoluto, la barbarie y la ignorancia son parte de nosotros. La razón está ausente. La libertad está ausente. La historia está ausente.

En un país donde el colectivismo es apoyado por la mitad de sus habitantes, no se entiende lo que es la libertad ni el individualismo. Por ello, siempre se seguirá creyendo que existe una voluntad social. Eso es un mito más. No existe voluntad social, porque no hay razón colectiva, sólo irracionalidad de masas.