Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Jon Sobrino, el mal y el capitalismo

06/06/2010

…uno descubre también que “una civilización sin capital”, es una insensatez

Por: Emeterio Gómez

Gracias a los jóvenes de la UCV que le pusieron mi nombre a su promoción de economistas. Fue hermoso estar allí con ustedes, con José Guerra, director de la Escuela y Débora Gosen y Milton Guzmán, sus padrinos… ¡Pero al acabar el acto, la discusión estalló! Y pido disculpas porque me puse grosero: “¿Cómo es posible, profesor Gómez, que apoye usted al Capitalismo Salvaje?”. “El problema teológico, señor, no es que el Capitalismo sea salvaje, sino que los seres humanos somos espiritualmente unas… miserias. Todos, los capitalistas, los obreros y el resto”.

En mi discurso, yo le sugerí al profesor Guerra la inclusión de la Ética en el nuevo pensum… Y una joven profesora reaccionó fuertemente: “¿Cómo puede usted hablar de Ética en la Empresa, si la razón de ser del Capitalismo es la mera Ganancia?”. Y de inmediato, otra respuesta grosera mía: “¿Y cuál va a ser entonces, chama, la razón de ser de dicho sistema: la bondad, la ternura, la solidaridad o el amor al prójimo? ¿De verdad crees que se puedan asignar eficientemente recursos escasos a partir del cariño, la compasión y la generosidad?”.

Esa pequeña refriega fue el preámbulo adecuado para la lectura de un artículo de Jon Sobrino, que me esperaba en casa. Tenía que preparar mi charla en el trío de foros sobre El Mal, que iniciamos mañana 7 de junio en el ITER de Altamira. Sobrino es un teólogo jesuita que dirige el Centro Monseñor Romero de la Universidad Centroamericana de El Salvador. Su artículo, Humanizar una civilización enferma, ubica buena parte del Mal que padece la Humanidad en la pobreza del Tercer Mundo y, sobre todo… ¡en el Capitalismo! Es una apretada síntesis de la Teología de la Liberación, una visión marxista de la Economía… y del Cristianismo, que sacudió a Latinoamérica hará 30 años y que aquí resumimos en dos tesis básicas.

1) Una durísima crítica al Capitalismo y a la Tasa de la Ganancia -como su razón de ser última- a partir de la visión necia de la Economía, la Sociedad y lo Humano con la que Carlos Marx engatusó a la Izquierda… y a la Humanidad, durante 100 años. Citando a Ignacio Ellacuría (rector de la mencionada universidad, asesinado en 1993) Sobrino dice: “Ya hemos dicho que para revertir las estructuras se necesitan urgentemente, modelos económicos, políticos y culturales que hagan posible una civilización del trabajo como sustitutiva de una civilización del capital”. (Concilium, Revista Internacional de Teología 329, pág. 88).

Para creer que pueda haber una “civilización del trabajo sustitutiva de una civilización del capital” hay que hacer un inmenso esfuerzo de imaginación… ¡o haberse tragado las ideas tontas de Marx, que del capitalismo no entendió nada! Hay que NO haberse leído El Capital, cosa que los marxistas no hacen. Cuando uno descubre que la idea central de esa obra es que “la fuente exclusiva del valor de las mercancías es el trabajo”, uno descubre también que “una civilización sin capital”, es una insensatez. Porque sería necesario -tal como sueña Marx- eliminar la propiedad privada y la libertad individual. Única forma de anular las inmensas diferencias de inteligencia, creatividad, capacidad de dirección y de acumular capital, etc., que harían que unos trabajadores ganen más que otros… ¡y terminen extrayéndose la plusvalía unos a otros!

El segundo punto -el muy endeble manejo que Sobrino hace del Espíritu- esa ingenuísima creencia según la cual la inteligencia humana es capaz de producir una civilización superior al Capitalismo, lo discutiremos en nuestra charla de mañana en el ITER.

http://emeteriogomez.wordpress.com

El Universal