Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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La batalla electoral. Orlando Ochoa P.

La economía e industria petrolera serían irrecuperables en el marco de ideas socialistas-chavistas.

A Hugo Chávez le gustaban las metáforas militares. Digamos que la oposición de principios del 2013, desmotivada por el gigantesco ventajismo oficial en un país petrolero manejado a capricho por un gobierno con arreglos cosméticos de sus leyes para cualquier fin político sin importar el interés nacional, pasó a reorganizarse y se llenó de entusiasmo con su candidato Henrique Capriles, quien pidió excusas por sus previos errores y rectificó. Se dio una formidable batalla contra Nicolás Maduro, el heredero poco hábil, torpe en su verbo y mentiroso.

La superioridad numérica del ejército electoral chavista, pagado ilegalmente con recursos estatales, que cruzó la base de datos de las misiones con el patrón electoral para presionar y arrastrar a gente humilde a votar por ellos, no fue suficiente para contrarrestar el enorme entusiasmo, organización y afán de cambio de los ciudadanos de un país petrolero hundido en fallas de todos los servicios públicos, inflación, escasez y crimen, todo acompañado de corrupción impune al más alto nivel. El 14 de abril de 2013 quedó demostrado que aunque se esconda el fracaso nacional detrás de flujos de dineros petroleros, endeudamiento y papel impreso en el Banco Central sin escrúpulos, llega siempre el momento en que la arrogancia, ineficiencia y corrupción degradan al gobierno, aun el que se siente muy rico para comprar votos.

Con una diferencia de votos de menos de 2%, unos 260.000 votos, sobre un patrón electoral de casi 19 millones de votantes, contra una oposición crecida y ahora con una economía en caída en producción y consumo, precios y escasez en alza (arrasada de tanto abuso socialista), quien puede negar que la victoria, sin auditoría completa, de Nicolás Maduro, es una auténtica victoria pírrica. Cuando el rey griego Pirro derrotó a los romanos, tuvo pérdidas tan grandes que dijo “otra victoria como ésta y regresaré solo a casa”. Maduro puede decir lo mismo, con su débil liderazgo, borrado el endoso de Hugo Chávez y con una economía e industria petrolera irrecuperable en el marco de ideas socialistas-chavistas, las victorias son cosa del pasado. Ojalá actúe como el general Eleazar López Contreras al heredar el mando de Gómez y piense con afecto sincero en Venezuela.

ORLANDO OCHOA P. ― EL UNIVERSAL
Twitter: @orlandoochoa
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