Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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La comuna y la moral. Orlando Ochoa

Prolongar la ficción de prosperidad para el pueblo es un ejercicio de política sin moral

Proponer organizar la vida de la nación en comunas, en la edad del conocimiento, obviando la lamentable experiencia universal del comunismo en el siglo XX, dice mucho de la pobreza intelectual y del fuerte resentimiento social prevaleciente en el chavismo: Insistir donde ya el fracaso de la organización “socialista” en Venezuela es evidente (en empresas industriales, mineras, agrícolas, de servicios públicos, etc.). El Poder Comunal era un aspecto de la llamada reforma constitucional, la cual en realidad era un cambio de fondo, rechazada en el referéndum de diciembre 2007, a pesar del acostumbrado ventajismo en el uso de recursos estatales para sus fines partidistas. No obstante, al igual que otros cambios constitucionales propuestos y rechazados, el gobierno de Hugo Chávez lo lleva a la práctica, sin el más mínimo respeto a la Constitución y la institucionalidad. La vieja tesis leninista autoritaria de que las instituciones “burguesas” se usan y se socavan.

¿Hay alguien que en su sano juicio piense que un Gobierno donde dirigentes vestidos de rojo hacen operaciones irregulares con el control de cambio y contratan con sobreprecio sin licitación para enriquecerse va a lograr tornar en un éxito el fracasado y empobrecedor esquema comunal propuesto por el Comunismo? No. Pero para muchos es una excelente excusa para tener un medio “popular” para organizar redes partidistas clientelares, pagadas con petróleo y deuda con China. Prolongar la ficción de prosperidad para el pueblo, en una economía que sólo exporta petróleo (y capital humano), con alta inflación y cuentas fiscales deficitarias, es un ejercicio de política sin moral. No les importa el costo de grandes daños económicos y excesos fiscales para la próxima generación de venezolanos, sólo miran la próxima elección. ¿Qué clase de moral política se requiere para hacerle esto a una nación y “vestirlo” de éxito con promesas sociales irrealizables? Al final de este periodo electoral, el deterioro económico y social acumulado hará sentir la necesidad de no prolongar más la farsa del socialismo chavista. Todo el excedente petrolero y la capacidad de endeudamiento del Estado han sido usados para el pequeño objetivo de un político que no respeta instituciones ni leyes.

ORLANDO OCHOA P. | EL UNIVERSAL
jueves 28 de junio de 2012
Twitter: @orlandoochoa
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