Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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La corrupción desestabiliza y degrada la sociedad. E. Polesel

Anomia (RAE) “Conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales o de su degradación”

La corrupción en la Venezuela de ahora no es la carencia de normas si no la natural consecuencia de la degradación del sistema de gobierno que se ha venido fundamentando en la total discrecionalidad en la aplicación de las normas legales, lo cual  se ha  traducido en un desenfrenado favoritismo, en la aplicación de los controles y las regulaciones en contra del funcionamiento de las naturales leyes del mercado dentro del cual el principal corruptor es el perverso sistema de control de las divisas; recordemos, el fraude del sigo RECADI.

Por tanto, la total responsabilidad recae en este tipo de Estado controlador que termina por no controlar nada solo causando un inevitable desorden en todos los niveles del gobierno con la complicidad de funcionarios nombrados a dedo, en mano de los cuales se ha concentrado un poder omnímodo que -por contraste- aun cuando el Ejecutivo Nacional mantiene cautivos todos los demás Poderes del Estado- no está en condición de controlar la cantidad de normas restrictivas que ha impuesto a las actividades de los particulares, creando un entramado que es el caldo de cultivo de la corrupción cuya magnitud está asfixiando a todos y al mismo gobierno, mientras las empresas bajo su control actúan al margen de las leyes y de las normas contractuales con sus trabajadores.

La complicidad con el proceso revolucionario de los Órganos Jurisdiccionales sirve de  bloqueo para mantener congelados los sonados casos de corrupción por el entramado dentro de la administración pública con la complicidad de los favorecidos del sistema; actitud de cómplices porque -en la práctica- se limitan a condenar a los que el régimen consideran como sus enemigos políticos. En cuanto al combate contra la corrupción y al peculado, cabe recordar que, a partir de la muerte del General JUAN VICENTE GOMEZ en 1936 hasta los gobiernos civiles del periodo 1969-1999 se ha legislado sobre la materia, especialmente dirigida a los culpables -civiles, funcionarios públicos y miembros de las Fuerzas Armadas- de actos ilícitos y de peculado en contra el Patrimonio Público; y, si bien ha habido deficiencias en la aplicación de la Leyes ello no justifica  ahora la total ausencia de acciones efectivas en contra de ese tenebroso mal que, por sus consecuencias daña peligrosamente al cuerpo social de la nación y se convierte en un cáncer maligno que carcome a toda la sociedad, causando –ademas- ingentes pérdidas por la desviación de los fondos que se sustraen a la solución de los problemas que confronta el país.

Sin embargo hay que destacar, que la forma de combatir la corrupción no es solo con la aplicación de las normas legales sino dando transparencia a las actividades económicas en general; de lo contrario, el morbo continuara haciendo imposible, o extremamente difícil, el desarrollo honesto de la personas cual sean las funciones o labores que desempeña.

Los elementos negativos que conforman el cuadro de las crisis, obliga a unas consideraciones para advertir a quienes piensan que la agudización de los problemas llevara al colapso de la revolución, por cuanto pareciera que no toman en cuenta los elevadísimos costos sociales que la tardanza en darse un viraje, causarían la continua acción de este sistema de gobierno que destruye cuanto toca con su mano. Prueba de ello,  aun cuando no se conozcan en detalle el alcance de los 27 acuerdos políticos, económicos, financieros e ideológicos con el imperio Chino, sellados sin contar con los trámites legales necesarios, en ocasión de la reciente visita del Presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela a China, con los cuales -según opiniones expresadas por personas de reconocidas capacidad profesional en las distintas aéreas del conocimiento, no aclaradas y menos desmentidas oficialmente por los órganos del estado – se llega a comprometer peligrosamente la soberanía del país por el alcance que tienen en materia de orden estratégico,  con relación a lo cual tendremos la ocasión de volver a opinar, así como porque aumentara la dependencia y disminuirá la autonomía de decisión en materia de políticas públicas y de lo que queda del sistema democrático los cual continua  debilitando al país y a sus instituciones democráticas así como al capitalismo progresista para entregar al país en mano de un Imperialismo de clara identificación ideológica que no comulga con el sistema democrático y menos con la idiosincrasia de la cultura occidental, gobernado por un Capitalismo de Estado como lo es el del imperio comunista chino.

Debemos reconocer que dentro de un sistema de privilegios es inevitable que la corrupción prospere y prosperara aun más cuando cuenta con el estimulo a las expropiaciones sin indemnización, a las ocupaciones de empresas y al robo de alimentos y con el asesinato cometido por el hampa desenfrenada así como por el aprovechamiento indebido de los recursos del Estado los cuales administrados por facinorosos funcionarios nombrados a dedo, son una presa fácil generalizándose abusos de todo tipo; mal, que se transforma en un mecanismo perverso que impulsan el desorden que sirve para disolver las estructuras de lo que queda del orden democrático; desorden, que puede llegar hasta el punto de justificar cualquier método para restituir un cierto orden, como ocurrió en los países europeos victimas del fascismo y del nazismo porque las organizaciones sociales de esos países cayeron en la trapa de buscar y de  apoyar a un salvador que se transformo en victimario. Es por ello que aquí, y ahora, la sociedad organizada deben actuar por medio de sus organizaciones más representativas con las fuerzas políticas del área democrática porque, recuperar los principios democráticos, es un objetivo de ALTA POLITICA lo cual nos es responsabilidad solo de los partidos políticos.

Recordemos, que el objetivo de cualquier poder autocrático es eliminar a los sectores que no se doblegan a sus directrices y no es, como creen algunos, de convivir dentro de un sano compromiso. La táctica es de ir restringiendo progresivamente e inexorablemente, las libertades mediante un progresivo cerco hasta llegar a la muerte por asfixia. Y es así como lograron, en otros tiempos, que las organizaciones civiles de una sociedad democrática se conviertan en cascarones vacios por la extinción de las actividades legítimas de sus asociados y caigan en manos de funcionario al servicio del régimen. NO CAIGAMOS EN LA TRAMPA.

EDDO POLESEL
eddopolesel.wordpress.com