Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
La economía y el ventajismo electoral. Orlando Ochoa

Es bien conocido que en un país petrolero hay un margen de maniobra fiscal, de política económica en general, mayor que en una economía sin este recurso.

 El uso de los ingresos petroleros de una nación para su bienestar real depende de la calidad de sus instituciones políticas y económicas. Una causa de la propensión a aumentar el gasto y empleo público en naciones petroleras en desarrollo es el “incentivo político” a usar dichos ingresos para influir en los resultados de las elecciones. Este incentivo político a construir grandes redes clientelares tiene como resultado una propensión a la ineficiente asignación de recursos en la economía y gran corrupción, lo cual disminuye el crecimiento económico. Esta situación la conocimos en el pasado en Venezuela, pero ahora las magnitudes cambiaron de proporciones luego del 2002. Ya no hay restricción institucional alguna.

El gobierno de Hugo Chávez desmontó el remanente de orden fiscal y monetario de Venezuela, estableció un distorsionante régimen de control de cambio y ha usado enormes recursos adicionales provenientes del manejo de fondos extra-presupuestarios en el exterior, financiamiento monetario del BCV y acumulación de deuda pública por todos los medios posibles. La política de gasto social e inversión pública no es sostenible sobre la base de esta forma de financiamiento y su ejecución sigue el cronograma electoral. En sus estudios de opinión publica la empresa Datos encontró que al tercer trimestre de 2012 hay 5.3 millones de electores que tienen un grado “dependencia económica” del Gobierno, ya sea por empleo, misiones, beneficios por asignación partidista.

El número de personas empleadas (incluyendo un 42% de empleo informal) es de 12.4 millones. El costo de este esfuerzo fiscal se mide en gasto fiscal deficitario de casi $60.000 millones en 2012, una deuda pública y otros pasivos por encima de $215.000 millones y un flujo de caja de PDVSA tan menguado que a más de $100 el barril de petróleo, sus entregas de divisas al BCV no alcanzan para cubrir las importaciones a tasa de cambio oficial ni para pagar al Tesoro Nacional las obligaciones fiscales. Venezuela buscará el cambio de rumbo político cuando las consecuencias de estos brutales excesos no puedan ser escondidas, la pobreza aumente y sea evidente lo que Hugo Chávez le ha hecho a este país.